Bernardo y las leyendas gallegas

Bernardo y las leyendas Gallegas

Bernardo: Un joven que aparece en un día de tormenta en la casa de pueblo de Bruno.

Bruno: un estudiante de instituto

Damián: Amigo de Bruno y compañero

Alberto: Amigo de Bruno.

Anabel: Prima de Bruno su mejor amiga.

Ramiro y Ágata: Padres de bruno.

Soraya: Una compañera un poco peculiar de Bruno.

Sergio: vecino del pueblo de Bruno.

Prologo:

Todo comenzó en un día gris de invierno, cuando mis padres decidieron trasladarse a otro lugar, suerte que mi primo Bruno estaría conmigo para acompañarme en este nuevo curso.

El día de las Leyendas

(Bruno y su prima Anabel, se preparan para el comienzo del otoño, los dos tienen ganas de que llegue el día de Halloween, pero para antes de ese día sus profesores les habían dicho, que tenían que hacer una redacción contando una historia sobre leyendas gallegas, y que la leerían el lunes siguiente al de la festividad de todos los santos, lo que no sabían era que la iban a tener ellos mismos.)

Una semana antes del día de todos los santos:

Bruno: Mamá ¿podemos ir a la casa del pueblo, este fin de semana?

Ágata: Cariño, este fin de semana va a llover y papa y yo tenemos que hacer cosas aquí en la ciudad, y no podemos ir contigo.

Bruno: Ah, no te preocupes, me acompañan mis amigos y Anabel, y seguro que no nos pasara nada, además está el vecino de enfrente y sí tenemos miedo le avisamos y listo.

Ágata: ¿Se lo has comentado a tu padre y tus amigos también a los suyos?

Bruno: Si mamá, además llevamos móvil, ordenador, ya que tenemos que buscar información para un trabajo de clase para el día de Halloween, y estaremos en contacto con vosotros, sí pasa algo os llamamos y avisamos a la policía.

Ramiro: (Acaba de llegar a casa del trabajo), Hola, ya estoy en casa. (Se dirige a la cocina donde se encuentra con su mujer e hijo ablando), hola familia. ¿Cómo estáis los dos?

Ágata: Bien, los dos estamos bien. ¿Te ha contado Bruno su idea de ir este fin de semana al pueblo?

Ramiro: Si, me lo comentó ayer, ya le dije que tenía que tener la aprobación de todos no sólo nuestra, he hablado con los padres de tus amigos y con mi hermano, también hablé con el vecino. Él me comento que estaría en casa todo el fin de semana y que estaría pendiente de ellos.

Bruno: Entonces, mamá ¿me dejas la llave?

Ágata: Vale, pero con una condición, que nos tengáis informado de todo lo que hagáis tanto sí estáis en él pueblo como en casa.

Bruno: Si mamá, no te preocupes.

(Fin de semana 26 y 27 de Octubre víspera del fin de semana de todos los santos)

En casa de Bruno:

Ramiro: (Preparando las cosas en el coche) Bruno, estas bolsas son comida, llevas tanto carne como algo de verdura, tienes que hacer que tu prima coma algo de todo, ya sabes que está baja de defensas, su madre le ha preparado también comida.

Bruno: Gracias papá, sabes es la última en llegar, no sé qué le habrá pasado.

Ramiro: Acabo de hablar hace un rato con ella, me comentó que ibais a tener otra compañera en el grupo del trabajo y que la estaba esperando.

Bruno: Otra, ¡quien será!

Ramiro: Me dijo que se llamaba Soraya.

Bruno: Ah, la rarita de la clase.

Ramiro: ¿Por qué la llamas rarita?

Bruno: Pues porque no se relaciona con nadie, salimos al recreo y ella se queda en clase haciendo los deberes, lo que hace que muchos se rían de ella y se burlen.

Ramiro: Primero; eso de burlarse de ella, porque es diferente, está mal hecho, después espero que seáis amables con ella. Mientras os llevo por que no intentáis todos conocerla mejor.

Bruno: De acuerdo, se lo diré a los demás.

(En ese momento llega Anabel con Soraya, y esta se la presenta al padre de Bruno)

De camino a la casa del pueblo

Bruno: Ayer perdió tu equipo Damián, qué mal jugasteis.

Damián: Qué mal jugaron, yo llevo tiempo que no juego, ya sabes.

Alberto: Lo tuyo es una injusticia, deberías cambiar de equipo y no estar sentado en el banquillo todo el partido.

Damián: Tiempo al tiempo.

Ramiro:(Cortando la conversación de su hijo y amigos le pregunta a la única desconocida del grupo), Soraya me comento tu tutor que eres de otra ciudad.

Soraya: (Con una voz temblorosa y tímida), si vivía en Toledo.

Ramiro: Una ciudad muy bonita e interesante, tiene mucha historia.

Soraya: Si, aunque yo llevo desde los siete años paseando por todas las ciudades de España.

Anabel: Pues, debe de ser interesante.

Soraya: No lo es tanto, cada dos años nuevos amigos, nuevos profesores y todo esto para curar a una hermana que no quiere ser curada.

Damián: (Empezando a interesarse por la conversación), ¿para curar a tu hermana?

Soraya: No, a la hermana melliza de mi madre.

Anabel: ¿Qué le paso?

Soraya: No sé cómo explicar pero según ella esta aburrida de la vida, del trabajo y de si misma. No ha tenido suerte en el amor ni tampoco en el trabajo.

Damián: ¿Y eso?

Soraya: No estoy segura pero tuvo problemas en algunos trabajos, y su autoestima fue bajando. Mi tía es una persona muy tímida habla muy poco y sobre todo no da mucha confianza.

Bruno: ¿Por eso eres tan rara?, te pareces a tu tía, no hablas mucho y…

Anabel: Primo, no te pases, primero tendrías que conocer a su tía para saber cómo es una y la otra.

Soraya: Si, me hice un poco reservada en ese sentido, por varias razones, una porque estaba cansada de conocer a gente nueva cada dos años y otra porque mi madre necesita ayuda en casa. Hago los deberes en clase por que al llegar a casa me gusta que mi madre se relaje y pueda descansar mientras yo estoy estudiando con mi tía delante, no la podemos dejar sola.

Bruno: Perdona, no lo sabíamos, sí lo hubieras dicho no.

Soraya: Es mi vida privada, yo no suelo hablar mucho de ella por razones propias, no quiero que la gente me vea como una pobre chica que tiene que cuidar a una persona enferma mientras sus padres van a trabajar o mientras ellos hacen cosas en casa.

Ramiro: No todos somos iguales, cada uno tiene su manera de pensar y opinar, está bien que Soraya cuente lo que le pase en casa para desahogarse pero hay gente que utiliza ese desahogo para hacer daño y por eso es mejor, y te lo digo a ti Soraya, que antes de contarlo intentes conocer a la gente, quedar con ellos y hablar de cosas normales como lo que a ti te gusta.

Soraya: Si, me gusta muchas cosas, sobre todo cine, ver series de tv, teatro, en mi último año en Toledo hice algo de teatro y me gustó mucho.

Ramiro: Y después cuando veas que esa gente es buena, lo cuentes. Mi hijo y sus amigos son buenos, lo malo es que algunas veces se dejan influenciar por otra gente.

Anabel: Lo sentimos mucho sí algunas veces nos pasamos. Ahora que lo sabemos, te protegeremos de algunos indeseables de la clase.

Soraya: Gracias Anabel, y bueno gracias a todos, por aceptar que entrara en el grupo.

Bruno: No hay que darlas, además, todos los que estamos en este coche alguna vez nos sentimos rechazados ó marginados, y es bueno ayudar a la gente a sentirse bien.

(El pueblo estaba entre Monforte de Lemos y Ourense. La casa estaba situada en medio de un bosque enorme a unos dos kilómetros de un pueblo pequeño de la Rivera Sacra (Ribeira Sacra en Gallego), muy cerca del cañón del Rio Sil, cuando llegaron les esperaba su vecino de enfrente, éste le dio un abrazo al padre y les comento que estaría pendiente de ellos, que no se preocupara). La casa era de dos pisos, en la parte de abajo estaba la cocina y el salón comedor y en la parte de arriba las habitaciones, cuartos de baño, el despacho de su padre y otro salón. Mientras su padre fue colocando en la nevera toda la comida, ellos buscaron en que camas se acostarían una hora después su padre les deseo buen fin de semana y los dejo solos).

La tarde transcurrió tranquila, se pusieron a ver una serie en la televisión y a las ocho, cuando oscurecía, comenzaron a hacer la cena, en la cena intentaron pensar en la manera de abordar a los vecinos del pueblo para preguntarle sobre sí conocían leyendas antiguas sobre su tierra. Seguían en la charla cuando comenzó a tronar, Bruno decidió apaga la televisión y desconectar los ordenadores lo demás lo dejo encendido.

Bruno: La tormenta se está acercando.

Alberto: (Mirando por la ventana), y debe de ser eléctrica, mirad que grande son los rayos, se están acercando al pueblo.

Soraya: Bruno, ¿tus padres tienen velas? lo digo por sí nos quedamos a oscuras.

Bruno: Pues no lo sé, mi madre suele guardar cajas vacías en el desván pero no sé si allí tendrá cajas.

Anabel: Soraya ven, vamos a mirar, por síi nos quedamos sin luz.

(Mientras las chicas se separan del grupo para bajar al desván, los chicos empiezan a recoger la mesa de la cena).

Alberto: Tenía razón tu madre, con que mañana llueva nos vamos a llenar de barro los pantalones.

Damián: No me digas que sólo has traído una muda, yo siempre que vengo aquí con Bruno me traigo varias por sí me ensucio.

Alberto: Si, traje varias mudas pero (la luz se va y se empiezan a oír en el piso de arriba cómo si se arrastrara algo), ¿qué es eso?

Damián: Serán las chicas y la caja de las velas, seguro que no pueden con ella (sonríen los tres).

(Vuelve la luz y llegan las chicas con la caja, la tormenta se seguía acercando)

Bruno: ¿Qué hacíais en el piso de arriba?

Anabel: Nada, venimos del sótano, esta caja está llena de velas, por lo menos de unas diez, gracias que la tía piensa en todo.

Bruno: Debe de ser del año pasado por semana santa, mis tíos pasaron esos días aquí para ir a la tumba de los abuelos y…

Anabel: ¿Qué tíos?

Bruno: Los hermanos de mi madre.

Anabel: ah, perdona ahora se me fue el santo al cielo.

Bruno: ¿Te pasa algo?

Anabel: Tengo una sensación extraña, como que alguien nos estuviera escuchando y vigilando.

Alberto: Será el vecino.

Bruno: No lo sé, entonces vosotras. (Se empieza a volver a oír el sonido del arrastre y una sonrisa divertida, a los pocos minutos se vuelve a ir la luz, y no volverá más, empiezan a encender las velas).

Soraya: Tengo miedo, es la primera vez que me quedo a oscuras en un lugar que no conozco y no sabemos sí alguien más está dentro de la casa, llama a tu vecino y dile que venga por favor.

Bruno: Si, tranquila, lo haré, (coge su móvil y llama al vecino de enfrente, nadie le coge el teléfono de casa pero si el móvil).

Sergio: Bruno pasa algo.

Bruno: Estás en casa, estamos escuchando ruidos raros en la segunda planta de la casa y no sabemos que es ¿puedes venir?

Sergio: Uf, lo veo difícil estoy en casa de mis padres, pero intentare ir lo más pronto posible. Hay una tormenta eléctrica y no es bueno salir de aquí hasta que se calme un poco, seguro que lo que escucháis es el sonido del aire, subid todos juntos a la planta de arriba y cerrad bien las ventanas y persianas. No os separéis los unos de los otros, yo llegare lo antes posible.

Bruno: De acuerdo.

Soraya: Está en el pueblo en casa de sus padres, vendrá lo antes posible, me dijo que subiéramos arriba todos juntos a cerrar bien las ventanas y persianas, que podía ser el aire lo que estábamos escuchando.

Anabel: Vale, vosotros delante y nosotras atrás, a mí también me está entrando miedo.

Bruno: Vamos.

(Mientras subían las escaleras, la sombra de las velas hacía como un pequeño dibujo en el suelo. Al llegar al descansillo, Anabel noto como si algo le tirara del pelo y empezó a gritar).

Bruno: Acercándose a ella y cogiéndola de los brazos, Anabel tranquila no pasa nada, no pasa nada, tranquila fue esta telaraña la que te toco, tranquila.

Soraya: Que raro, cuando bajamos a cenar no había ninguna telaraña en el descansillo.

(Se empezaron a oír de nuevo las risas, y mientras entraban en una de las habitaciones, notaron como si alguien más los estuviera mirando y empezó a sonar en esa habitación un ruido metálico que se dirigía a ellos).

Alberto: Parece como sí esta casa estuviera embrujada, eso que corre a nosotros estaba en la otra habitación, vamos, a lo mejor la ventana está abierta.

(Entraron todos en la habitación y si, estaba la ventana abierta. La cerraron y bajaron la persiana, siguieron con las demás habitaciones y lo mismo cerraron todo bien, los sonidos cesaron de repente).

Bruno: Eso debió de ser lo que escuchábamos des de abajo, al aire tirando todo al suelo y la risa, debía de ser su sonido al pasar por los huecos de la ventana.

Damián: Algo aquí no me cuadra, nuestra ventana estaba cerrada cuando llegamos, y seguía cerrada cuando bajamos.

Soraya: Tampoco me recuerdo sí nosotras abrimos todas las ventanas.

Anabel: Yo tampoco, pudo hacerlo el tío, las abriría para que la casa se ventilara y no oliera a cerrado.

Bruno: Si sería mi padre, antes de irse subió arriba.

(Se oye un sonido fuerte y golpes)

Anabel: ¿Qué es eso?

Bruno: Golpes en la puerta.

(Se oye a alguien pidiendo auxilio y más golpes)

Bruno: Es en la puerta de abajo, ¿Quién será?

Damián: Bajamos todos junto y preguntamos.

Anabel: Seguramente es el vecino, pero esos golpes no me parece que sea él. Eso que se escucha son lamentos.

Bruno: Si, bajamos y preguntamos quién es.

(En una de las puertas de entrada a la casa se oyen lamentos y golpes)

Bruno: Hola, ¿Quién es?,

Bernardo: ¡Ayuda! soy Bernardo, necesito que alguien me ayude, ábreme la puerta, tengo miedo a los rayos y estoy solo.

Anabel: ¿Eres del pueblo?

Bernardo: No, me he perdido, estaba con mis padres… (empezó a llorar de nuevo), pararon en la carretera por que se les pincho una rueda y..

Alberto: (Mirando hacia Bruno, este va abrir la puerta), no espera, puede ser todo mentira, sabe que estamos lejos de la carretera y no podríamos oír sí explotara ó no una rueda…

Damián: Chicos, es un niño pequeño, aún más pequeño que nosotros..

Anabel:¿ Qué, cómo lo sabes?

Damián: Por esta ventana, se ve un poco de la puerta.

Alberto: No, no le abras puede ser una trampa.

Bruno: Voy abrir, (abre la puerta y le deja pasar, es un niño de unos siete años, está totalmente empapado de agua y temblando de frío). Chicas, en la entrada a la despensa hay un arcón con toallas y ropa vieja mía, se la podéis traer, no podemos dejarlo así.

Bernardo: Gracias, eres muy amable.

Alberto: ¿Que hacías tú solo ahí fuera?, dinos la verdad.

Bernardo: (Mientras se viste en él baño), lo que dije era verdad. Me perdí de mis padres, cuando ellos estaban colocando la rueda nueva en su sitio, vi a un perro pequeño blanco y lo seguí, y no hice caso a los gritos de mis padres de que regresara, me gustan mucho los perros, y pensé que estaba perdido lo quería coger para..

Bruno: ¿Cuándo fue eso?

Bernardo: Cuando empezaron los truenos, nosotros estábamos cerca del pueblo y..

Alberto: Bruno, ¿qué pasa?

Bruno: Mi perro es de color blanco, de que raza o estatura..

Bernardo: (Con una sonrisa malévola dentro del baño), me da a mí por la cintura y es de esos que llaman labrador.

Bruno: Si, es el mío.

Soraya: Bruno, antes de hacerle caso, porque no vas a ver si esta fuera, no te dijo tu padre que lo dejaba atado para que no nos hiciera daño a ninguno de nosotros, ya que no nos conoce.

Anabel: Tiene razón, yo igual que Soraya se lo escuchamos decir, Alberto, ve con el haber si está en su caseta.

(Mientras Bruno y Alberto salen por la puerta dirección a la entrada de la casa para mirar si estaba el perro, Bernardo sale del baño, con una mirada maliciosa, ninguno de los presentes le ve la cara ya que la luz de las velas no llega lo suficientemente lejos como para ver su rostro entero).

Bernardo: Lo siento, no quería asustar a vuestro amigo, es que yo…

Bruno: (entrando) si, era mi perro, voy a ir a buscarlo se donde suele ir cuando se escapa de casa.

Anabel: Cómo, ¿que vas a ir tu solo detrás de tu perro?, ¡estás loco!, quieres que venga tu vecino y nos encuentre a nosotros solos aquí.

Bruno: Ya no llueve tan fuerte puedo ir.

Alberto: No vas a ir. Anabel tiene razón, esperemos mejor a que venga tu vecino él es mayor y sabrá que hacer, además tu perro seguro que vuelve, acuérdate de perro que tenía yo también se escapaba y volvía al cabo de un rato.

Bernardo: Y porque no vamos todos,

Alberto: Espera como que vallamos todos, pequeño, esta casa la rodea un bosque y después del bosque un precipicio.

Soraya: Yo ni loca salgo con este tiempo de la casa, además no conozco este lugar y me da miedo.

Bernardo: (Empezando a utilizar poderes, sin que los demás se den cuenta de que él es el que lo hace, se oye un gemido de perro a lo lejos como si estuviera llorando). Que es ese sonido, parece el llanto de un perro.

Alberto: También puede ser un lobo, por aquí hay lobos, ciervos y todo bicho viviente.

Bruno: Yo voy, si vosotros queréis me acompañáis, sí no, me da igual, Bernardo vienes.

Bernardo: si, no tengo problema.

Anabel: Si tú vas nosotros también, no vas a ir solo al bosque.

Damián: Vale, vamos todos, pero déjale una nota a tu vecino. para que sepa que volvemos pronto o por donde tiene que buscarnos.

Bruno: De acuerdo.

(En el bosque)

(Ya no llovía con tanta fuerza pero aun así, se empezaban a mojar ya que los paraguas no les servían de mucho con el aire que hacía, se empezaba a levantar una niebla espesa que les hacía difícil ver a lo lejos.)

Alberto: Esperad un momento, que es esa luz.

Soraya: No será el reflejo de nuestras linternas en la niebla.

Alberto: No es una luz que viene hacia nosotros.

Anabel: (teniendo un mal presentimiento, nota como su cuerpo se estremece), yo me escondería, no me gusta nada, tendríamos que oír hablar o algún sonido de pisar algún charco, como nos pasa a nosotros cuando andamos, y yo no escucho nada.

Bruno: Tienes razón, porque no nos ocultamos, si son personas les avisamos cuando pasen a nuestro lado, sí es otra cosa, pues mejor que estemos protegidos.

Damián: Tienes razón, vamos escondámonos detrás de esas piedras.

(Mientras se esconde detrás de las piedras, se acerca a don de ellos están una procesión de fantasmas de muertos brillantes unos detrás de otros, vienen de hacer una triste visita, en ese momento, Bernardo sale a su encuentro y se les queda mirando con una sonrisa diabólica, el primero de ellos se para y le mira, le hace un saludo con la cabeza y reanuda el paso seguido por los demás).

Bruno: (Saliendo de su escondite) Bernardo estas bien, como es que no tuviste miedo como nosotros y como es que…

Bernardo: (Sonríe, en ese momento se levanta una niebla oscura y cuando desaparece la niebla, ya no tienen enfrente al niño pequeño sino un enano de piel morena y con barba, vestido de rojo) como veis no soy un niño sino un Trasno, y lo que acabáis de ver es lo que llamáis los humanos la santa compaña.

(Todos a la vez, ¿qué?)

Bernardo: ( se ríe), ¿No queríais saber sobre leyendas de vuestra tierra?, pues aquí me tenéis yo os enseñaré todo lo que queráis saber..

Damián: (Pellizcándose en el brazo), no yo por lo menos no estoy dormido, no se vosotros.

Soraya: Yo tampoco, hace un rato hice lo mismo que acabas de hacer tú.

Bruno: ¿Cómo puede ser posible?, yo siempre pensé que eso era historias de mis abuelas para meterme miedo de pequeño.

Bernardo: (Sonriendo), antiguamente nos divertíamos más que ahora, antes como no había luz, y solamente se alumbraba la zona donde se cocinaba con las cocinas de leña o con velas, en las zonas oscuras nosotros jugábamos y asustábamos a las personas que vivían en la casa.

Anabel: Entonces los ruidos que hubo hacen un rato en la casa fuiste tú ¿verdad?.

Bernardo: Si.

Alberto: Bueno, por lo menos ya tenemos una historia interesante que contar el día de la presentación del trabajo. Aunque nadie se creerá lo que vimos.

Bernardo: No, ¿porque te quieres ir tan pronto?, yo os puedo enseñar algunas leyendas, por favor dejarme que os enseñe, no me tengáis miedo, soy bueno, si hay Trasnos malos que hacen daños pero yo no, soy bueno.

Bruno: Pues ya que estamos aquí (los demás lo miran), porque no continuamos, además Bernardo sabe más que nuestros familiares o vecinos mayores.

Damián: Repitiendo lo ya dicho, no nos van a creer, si contamos que nos encontramos con un Trasno.

Bruno: Ya pero no tenemos por qué contar nada, podemos decir que salimos para buscar a mi perro y que nos perdimos.

(Todos aceptaron, ya que ninguno quería volver solo a la casa)

Bruno: Que es lo que vimos antes…

Bernardo: ¿Nunca habéis escuchado hablar de la Santa Compaña?, pues como vistéis es una procesión de muertos o ánimas en pena, vienen de la parroquia de enfrente, por lo que dentro de unos días habrá algún fallecimiento. Ya que ellos visitan la casa de todo aquel que valla a fallecer. Pero bueno también os tengo que contar, que esto se ve más ahora porque estamos cerca de fieles difuntos, y las puertas que separan este mundo del nuestro se están abriendo para ese día. No les temáis, no suelen ser peligrosos, siempre visitan a personas muy enfermas que les quedan poco de vida, y no se meten con los demás miembros de la casa.

Bruno: Y que más nos vas a enseñar.

Bernardo: Pues poneros todos a rededor mío, daros las manos y a bolar. (De repente desaparecen y aparecen en otro lugar)

Anabel: ¿Don de estamos?, se escucha el sonido de agua.

Bernardo: Claro, es el sonido de la ría, estamos en una isla.

Damián: ¿En una isla?, Galicia tiene muchas, ¿En cuál de ellas?.

Bernardo: En la Isla de Ons.

Soraya: La que está en la entrada a Pontevedra.

Bernardo: Esa misma sí.

Bruno: Y qué hay de leyenda en ella, es pequeña y si no me equivoco está protegida su fauna y flora.

Bernardo: Caracoles de Oro.

Soraya: Ya caracoles de Oro, eso no me lo creo yo ni de coñas.

Alberto: Yo escuché una historia sobre eso, contaba que un marinero que estaba de servicio militar en África, le escuchó a unos moros hablar sobre una fuente con caracoles de oro, y cuando estaba de vuelta en casa se acercó a la isla encontró la fuete y al regresar a su casa llevaba los bolsillos repletos de caracoles de oro.

Bernardo: Exacto, queréis ver la fuente.

Damián: No creo que esa fuente exista.

Bruno: Tampoco creías en la Santa Compaña y la acabas de ver hace un rato.

Damián: Es que yo visite esta isla hace un año y no vi nada.

Bernardo: (Sonriendo), lógico no sabías don de empezar a buscar pero yo sí se don de esta.

Damián: Pues entonces vamos me gustaría verla.

(Siguen caminando con la luz de las linternas y al poco entre dos árboles se ven varias rocas dos en los laterales y una encima, cuando se acerca)

Bernardo: En este lugar es donde está la fuente.

Soraya: Yo solo veo tres rocas.

Bernardo: Acercaros, y con la luz de las linternas, iluminad la parte oscura entre las tres piedras, la parte del medio.

(En la pared del medio y pegado a la pared, se observaba como un hilo de agua que corría por ella, siguiéndolo se encontraron en la parte del fondo con una pequeña fuente natural, cuando se acercaron pudieron ver caracoles que brillaban, Bruno se acercó a coger uno y en ese momento se vio una luz inmensa y desaparecieron).

Bruno: Lo siento no quería que desaparecieran.

Bernardo: Tranquilo no pasa nada, es su forma de protegerse.

Bruno: Volverán a aparecer.

Bernardo: Si estarán aquí de nuevo, pero nadie los encontrara, la naturaleza los protege, por eso cuando acercaste la mano desaparecieron.

Soraya: Los veremos por el día.

Bernardo: No, como ya he dicho la naturaleza los protege. Y solamente se puede ver la fuente en esta época del año y cuando hay tormentas, el resto del año esta protegida por la maleza y musgo. Si de venís de día no la veréis.

Anabel: Pues la guardaremos para nosotros, verdad chicos, no se lo contaremos a nadie es nuestro secreto. – Todos asienten afirmativamente.-

Bernardo: Pues ahora nos toca la siguiente leyenda, prepararos..

(Esta vez están en un túnel, en un principio a oscuras pero después de hacer Bernardo un gesto se enciende unas antorchas que iluminan todo el recorrido del túnel).

Soraya: ¿Don de estamos?

Bernardo: Estamos en la mitad de un túnel que une el palacio de Monforte de Lemos y la Iglesias de San Vicente del Pino.

Alberto: que lujo esta leyenda me la sé, se la contaban a mi madre cuando hacia romerías de joven.

Bernardo: Te dejo entonces a ti que la cuentes.

Alberto: Bien, Se dice que en aquel tiempo el que existía “Condes” el que era actual Conde de Lemos tenía que marchar a tierras lejanas para cumplir un mandato real, deja a cargo del abad del Monasterio de San Vicente del Pino a su hija, este se traslada por este túnel que comunicaba el Palacio con la Iglesia y tiene un idilio con la hija del conde. Al regreso de este y enterarse de lo sucedido, organiza una comida e invita al abad, en la cena y cuando estaba en el postre le sirve una corona de hierro al rojo vivo y le corona provocándole la muerte.

Bernardo: Así es.

Bruno: ¿Cómo sabes esa historia?

Alberto: (sonriendo), un amor de verano, conocí a una chica en la playa hace un año y era de Monforte, para conquistarla busque en internet historias sobre Monforte de Lemos y me salió esta leyenda.

Soraya: Oh un amor platónico de verano, pobre.

Bernardo: Por lo que veo no necesitabais mi ayuda para vuestro trabajo pero aun así, os voy a enseñar esto, mirad hacia la parte de arriba de este montículo que veis. – Todos Juntos: Arena. – Fijaros bien.

Anabel: Si es arena, pero no veis parece como si hubiera una cabeza y encima una corona, con el paso del tiempo la arena la cubrió.

Bernardo: Exacto, el Conde muy enfadado por lo que le hizo a su hija se la corto y buscando por don de entraba a palacio encontró el pasadizo, y aquí escondió la cabeza y la corona para que ningún otro abad se atreviera a entrar en su palacio sin su permiso tanto estando el cómo no.

(Y al acabar sucedió lo mismo desaparecieron y aparecieron de nuevo en otro lugar, pero esta vez en un bosque)

Alberto: ¿Don de estamos ahora? Y ¿qué es ese brillo, volvemos estar en el bosque cercano a mi casa?

Bernardo: Oh, llegamos justo a tiempo, eso que veis junto a esas rocas son espíritus de mujeres que hace tiempo traían a sus hijos para curarlos de enfermedades grabes, bueno mejor dicho de lo que ellas creían que eran grabes, ahora mismo estamos en un bosque de San Benito de Coba de lobo, en Ourense.

(Una mujer cogía a un niño en brazos y se ponía en un extremo de una roca grande situada en medio de la cueva y le gritaba a la otra, hay te va el Trangaraño enfermo devuélvemelo sano, el niño cruzaba de un lugar a otro donde estaba otra mujer y esta lo cambiaba de ropa, y al final desaparecían)

Damián: El Trangaraño, ¿es el diablo?

Bruno: No, es una enfermedad, el raquitismo, la enfermedad de los huesos.

Soraya: Bernardo ¿Y por qué pasaban una mujer a otra el niño?

Bernardo: Para curarlo, esta piedra simboliza la curación de esa enfermedad por el Santo, algunas veces tenían suerte y el niño se curaba y otras veces no. Alguna pregunta más. – Todos niegan con la cabeza.- pues vamos a visitar otro lugar.

Acababan de llegar a un impresionante lugar, Bruno hizo un gesto para que se iluminara. Esta vez se encontraban en una impresionante cueva llena de estalactitas y una laguna en medio).

Bruno: Que bonito lugar, ¿Dónde estamos?

Bernardo: En un monte de Moaña., estamos en un lugar que le llaman Paralaia (Piedra de piedra), ¿no sabéis la historia de este lugar?. – Todos hacen el gesto negativamente-. Pues en esta cueva hay tesoros escondidos, estamos en uno de sus pasadizos, este desemboca en el mar. Y cuenta la leyenda que la noche de San Juan las mujeres encantadas que aquí viven salen de la cueva para lavar y peinar sus largos cabellos, y que la gente puede entrar en este lugar para obtener algo del botín.

Alberto: Alguna persona se atrevió a entrar para robar ese día.

Bernardo: Pues no, que yo sepa, pero vamos andando a ver si encontramos algo del botín.

Anabel: Y ¿Por qué no vemos los espíritus?

Bernardo: Porque, a mí me tienen respeto y no suelen meterse con otros seres sobrenaturales. A aquí está, (en un hueco al lado del camino había como una pequeña entrada a otra sala diferente a la que ellos habían entrado anteriormente, al entrar se encontraron con un montón de joyas, de oro, plata.)

Soraya: Que joyas más bonitas.

Bruno: Parece un tesoro de piratas.

Anabel: Con este botín podríamos ayudar a mucha gente que se está muriendo de hambre.

Bernardo: (sonriendo), Podaríais, pero hay un truco igual que con los caracoles, si lo robáis, tendréis vuestro merecido si no es en vida en muerte.

Alberto: La pena es que en la actualidad no nos valdría para nada, solamente para que enseñar en un museo.

Damián: Lo peor sería dar la explicación de donde las sacamos, y lo malo, al saberlo este hermoso lugar desaparecería, ya que aquellos que nos escuchen querrán obtener el resto.

Bernardo: No lo daríais sacado de aquí, los espíritus os harían daño, os dije que con migo no se meterían pero con vosotros si, saben que sois humanos.

Soraya: Nos vamos a otro lugar.

Bernardo: De acuerdo.

Damián: Bale, ahora nos toca una iglesia.

Bernardo: Estamos en una iglesia de Castrelos.

Anabel: Y yo se me la historia.

Bernardo: De acuerdo, si te olvidas de algo yo te alludo.

Anabel: Un herrero que vivía en este pueblo y que trabajaba muy duramente en su trabajo, había dejado pasar su juventud sin conocer el amor, pero como el destino es caprichoso dispuso su obstinación de que se enamora en una edad ya avanzada. Él le regalo una hermosa joya a una joven, pero ella lo rechazo igualmente, él decidió secuestrarla y casarse con ella a la fuerza. La muchacha que era muy religiosa le pidió al herrero poder asistir a misa todos los días, y el al ver que la iglesia estaba enfrente al lugar de su trabajo acepto. Pero un día, una bruja, se le apareció al herrero y le dijo que pronto moriría y su joven mujer, encontraría a un joven hombre con quien se casaría. El herrero muy enfadado cogió un hierro ardiente con el fin de transfigurar el rostro de la joven que se encontraba en ese momento en la iglesia de Castrelos orando. Pero dios se interpuso y protegiéndola tapió la puerta sur de la iglesia con una pared de piedra, que aún existe en esta época creo.

Bernardo: Exactamente, y la tenéis enfrente.

Damián: Seguramente fue por algún terremoto, no.

Bernardo: Posiblemente, también puede ser que esta pared ya existiera y ella se ocultara de algún modo. También podía haber una puerta que solo conociera el párroco de la iglesia y que al ver que el marido venia para hacerle daño le hubiera dicho a ella que se escondiera y que la tapiera de alguna manera para que pareciera todo piedra y con el tiempo pues la tapo realmente con piedra. Las ideas son muchas para este relato. Gracias Anabel.

Anabel: La escuche una vez cuando era pequeña esta historia, y me parecía más como el cuento de él herrero era el ogro malvado y ella la pobre damisela y aparecía un príncipe que con magia la salvaba.

Bruno: Que imaginación tienes prima.

Anabel: Si yo de pequeña era muy imaginativa.

Bernardo: Es bueno tener imaginación, te puede ayudar para tu trabajo o también para ayudar al prójimo. Creo que iremos a otro lugar, pero esta vez será a una playa.

(Esta vez y como dijo Bernardo, aparecen en un lugar muy tranquilo donde el único sonido era el del mar al chocar con las rocas)

Bruno: Que tranquilidad, me encanta este sonido del mar relaja mucho.

Soraya: Don de estamos me parece un lugar conocido.

Bernardo: En Bouzas.

Soraya: ya decía yo que me sonaba, aquí existe una historia sobre la concha del peregrino.

Bernardo: Así es, te gustaría contarla.

Soraya: No me la sé, creo que en él relato hay una boda o algo así. Te dejo a ti ese honor.

Bernardo: muy bien, como vuestra amiga a dicho la historia que pertenece a este lugar es referente al Apóstol Santiago y la concha de los peregrinos, mientras la travesía de los restos del Apóstol Santiago tocaba a su fin y sus discípulos desembarcaban aquí en Galicia, se celebraba aquí en Bouzas la boda de dos jóvenes. Después de la comida decidieron jugar para divertirse, y uno de esos juegos, consistía en que unos hombres a caballo arrojaban sus lanzas al aire y galopando intentaban recogerlas antes de que éstas cayesen al suelo. La mala fortuna o la buena fue que al recién casado hizo que su montura desobedeciese, adentrándose en el mar tras la barca del Apóstol. El novio y el caballo salieron del agua a la superficie recubiertos de conchas de vieira, por ello desde entonces, todo peregrino lleva en su sombrero una concha de vieira.

Damián: Que relato más bonito, yo siempre me preguntaba porque todos los peregrinos llevaban ese sombrero y la concha, y ahora va a ser por la tozudez de un caballo.

Bruno: Que se le va hacer, el caballo quería darle la bienvenida al Apóstol a Galicia.

Bruno: En eso no os puedo dar ninguna explicación cada ser tiene sus principios y su manera de actuar, pero si es una historia bonita. Bueno nos vamos…

(En la nueva desaparición regresan a bosque donde habían partido, ahora estaba tranquilo e iluminado por un espléndido sol)

Bernardo: Os tengo que dejar…

Bruno: ya tan pronto, si nos encanta que nos enseñes todas las leyendas.

Bernardo: y yo agradecido de que os guste, pero debo irme, vosotros pensáis que es el día soleado siguiente al de la tormenta pero no es así, hoy es el día 2 de Noviembre y las puertas de los dos mundos se cierran y debo de irme. Hay muchas leyendas, en vuestra habitación os he dejado un pergamino que os indicara y os contara más leyendas yo debo de irme. Cuidaros mucho y pasarlo bien.

(Bernardo desapareció y los chicos se quedaron sorprendidos por todo lo que les había enseñado iban de regreso a la casa cuando vieron que se les acercaba un grupo de personas corriendo hacia ellos, eran sus padres. Después de decirles que se habían perdido buscando al perro y que se alimentaron de castañas y vallas mientras no encontraban el camino que conocían subieron a la parte de arriba dela casa a descansar, como Bernardo les había indicado había un pergamino y allí encontraron otras tres Leyendas más, su trabajo fue impresionante y sacaron muy buena nota, sus compañeros igual que sus padres creyeron lo que ellos habían dicho, ya que todos estaban bien ninguno se planteó pensar en lo contrario.)

Fin.

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Reencuentro de una historia del pasado

La noche empezaba ser oscura, muy oscura, ya que el cielo se estaba llenando de nubarrones de tormenta, con ansias de echar al suelo toda el agua que llevaba dentro.

Maira en ese momento se dirigía al encuentro con su amiga de juventud, había quedado para hablar del reencuentro de alumnos de FP de Administración que habría, el primer fin de semana del mes de Agosto.

Ella miraba hacia al cielo rezando para que no empezara a llover hasta llegar al parquin de la avenida Juan XXIII, hoy le toco encontrarse con todos los semáforos de la calle Progreso en rojo, ¿qué agobio verdad?, estar minuto aquí y allí esperando a que el semáforo se ponga en verde, pues ese día le toco a Maira de esperar hasta que llego al final de la calle, cogió hacia la derecha para seguir recto y hacer la pequeña subida que hay a la entrada del parquin de Juan XXIII, y por suerte pudo llegar antes de que lloviera.

Aparco el coche justo a la entrada, ya que había un pequeño hueco y se dirigió a las escaleras del aparcamiento, sacando la funda del paraguas y abriéndolo unos segundos antes de salir a la calle principal, junto al semáforo que la llevaría al bar de enfrente donde la esperaba su amiga.

Al entrar en el establecimiento un bar rejuvenecido de la época actual, con una barra a uno de los lados acompañada de taburetes, después mesas tanto con sillones como estas mesas que desde hace poco se han puesto de moda, con taburetes altos dado que la mesa es rectangular y elevada, y en uno de sus laterales unas escaleras en forma de caracol que te llevaban a la parte de arriba donde la esperaba su amiga en uno de los asientos cómodos que componían el espacioso salón con mesas y una televisión enorme, donde los fines de semanas se llenaba de futboleros para ver los partidos de futbol, cómoda mente claro y también jugar al billar.

Sube a las escaleras y nada más entrar en el norme salón, se da cuenta que a su vieja amiga algo le pasa, sabe que está casada que tiene un trabajo normalito y que su marido está en paro desde hace tiempo, esto todo lo sabe hablando con ella por el Facebook, pero algo más le preocupa a su amiga, algo más que no es lo de ir a esa cena estudiantil.

Se acerca a ella, y espera a que se levante del sillón para darle un fuerte abrazo, cuando le da un tierno beso en la mejilla se da cuenta de que estuvo llorando.

  • ¿Qué te pasa?, le pregunta Maira, ¡cuéntame!, ya sabes que si puedo ayudarte estoy aquí para lo que sea.

Su amiga intenta hablar pero no puede, sabe que ella desde hace un tiempo es su hombro para llorar pero no han quedado para contarle sus problemas, hace una mueca parecida a una sonrisa pero al final mira a la mesa resignada y se queda unos minutos en silencio, que para su amiga Maira eran eternos.

  • Vamos Tamara, ¡háblame!, ya sé que no hemos quedado paraqué me cuentes tus problemas personales, pero si necesitas hacerlo hazlo, desahógate, después ya hablaremos de lo demás.

  • Bueno, hola! Que mala soy ni siquiera te saludado al llegar, – No pasa nada viendo como estas, y conociéndote es lógico que te olvides de algo-. Es por mi suegra, hemos vuelto a discutir, me echa la culpa de que su hijo este en el paro y de que no halla luchado por ser funcionario del estado, que era lo que ella quería para su hijo.

  • Oh, como siempre te digo no le hagas caso, tú no tienes la culpa de que tu marido decidiera trabajar construyendo edificios y creando maquetas sobre ellos, en lugar de seguir con el legado de su padre y ser funcionario. Tampoco tienes la culpa de que la economía valla mal, de que los que antes tenían ideas para construir y para hacer sus ideas ahora les cueste más por el hecho de que la economía va fatal de que las cosas están caras y de que es muy difícil arriesgarse, porque si te arriesgas, te puede salir bien o mal, y vosotros dos no sois ricos que digamos. Y tú marido fue el que decidió su trabajo y como lo quería hacer y yo que sepa, aun no estabais casados, cuando el decidió hacer lo que él quería, no lo que le imponía su madre. Entonces sonríe y animo no le tengas en cuenta lo que ella te dice.

  • Gracias, no sé cómo me afecta tanto lo que ella me dice.- Yo si lo sé, eres demasiado negativa, crees que todo lo que te pasa a ti y a la gente que te rodea es por tu culpa, y eso no es así, ¡de acuerdo!.- Si, lo intentare, intentare ser más positiva.

  • Buen, pues ahora cambiando de tema, que te parece si vamos juntas a ese reencuentro antiguos alumnos de FP.

  • Por mí perfecto, lo malo es Abelardo, teme que mis ex compañeros me traten igual que me trataban cuando iba al colegio.

  • No mujer, dile a tu marido, que este tranquilo, que yo voy a estar hay para protegerte, ya sabes cómo en los viejos tiempos. Además todas cambiamos con el tiempo, o mejor dicho todas y todos cambiamos.

  • Pues una de las, ya sabes, perfectas de clase, sigue siendo igual.

  • No creas según Linda, ¿te acuerdas de ella?,- sí, me acuerdo.- pues Valentina, es modelo, pero aunque ella presume de ser de grandes estilistas y muy conocidos, no es así, tiene en la gran manzana unta tienda de ropa cara, eso sí, pero modelo ya no es, aunque sigue teniendo la misma actitud de superioridad de siempre, pero tu ni caso, la otras dos Ximena y Catalina, ni te preocupes, Ximena es abogada, pero de la familia de su esposo, y su esposo no es nada más ni nada menos que Fernando, el pijo de clase, de estos dos y del hermano de él Isaac no te debes preocupar en absoluto, porque si hablamos de trabajo, el tuyo es más honrado que el de estos dos hermanos y el de su queridas mujeres, con mujeres te digo, que también la conoces, ya que es la otra guay de las tres, nuestra querida Cata, si Catalina, una chica que vive del dinero de su marido y que no hace nada de nada, solo vivir del cuento. Y con esto te digo, tu ni caso.

  • Valla, Linda te tiene bien informada.

  • Si y a ella la informa otra persona pero no me ha comentado quien es. Seguro que alguna de las demás chicas, ella se llevaba bien con todas.

  • Y sabes si van todos los de clase.

  • Me imagino, no lo sé, ya sabes que yo no soy la que la organiza, pero ¿Por qué preguntas?

  • Mi madre me comento que no todos van a cenas así, que el paso del tiempo la gente quiere olvidar su pasado y no recordarlo, y hay muchos de los de nuestra clase que seguro su pasado estudiantil lo querrían olvidar.

  • Ah! Pues no sé, tu madre tiene razón en eso, pero creo que no fuimos tan malos, ¿no te parece?, pero como diría la policía de una de mi serie favorita, no me ha chivado nada mi confidente. Cuando me cuente te lo digo.

  • (sonriendo), vale ahora sí que la has armado, pobre Linda, pasa de ser una mera cuenta historias a chivata y confidente tuya.

  • Pues sí, pero no te preocupes ella ya está acostumbrada. Linda, a mí, me llama, la cerebrito de las computadoras, y creo que con eso ya estamos empatadas.

  • Vaya dos.

Mientras ellas dos siguen hablando y comentando lo que se van a poner para la cena de reencuentro de alumnos de FP, un joven de unos 27 años se dirigía a su pueblo para rezar un momento, ante la tumba de su padre, La iglesia que databa en parte a la época de la conquista de Galicia por los Romanos, la presidia su tío, el hermano menor de su padre, era la única iglesia que estaba dentro del pueblo o mejor dicho la rodeaban las casas por todos los lados tanto a ella como al cementerio que estaba formado por nichos en el suelo en todo el alrededor de la iglesia y tanto la iglesia como los nichos estaban rodeados por un muro de piedra bien formado. Al subir las tres escaleras, y abrir la puerta de entrada al cementerio, se dirige a la derecha, ya que el cuarto nicho era el de su padre, Rodrigo Sénior, él según su madre claro, había heredado el talento de su padre tanto en vestir, en cuerpo y alma, como en saber conseguir lo que quería de la gente en el menor tiempo posible. Pero era normal, su trabajo era ser, intuitivo, fijarse en los pequeños detalles, y averiguar según técnicas quien le mentía y quien le decía la verdad.

Lo echaba mucho de menos, aun en el ambiente de su subconsciente sonaba el eco de sus frases características, como ten cuidad hijo, no hagas nada que tu no quisieras que te hicieran, se bueno, que los buenos se ganan el cielo, lucha y se feliz. Eso último se lo había chico el día que lo encontró bañado en sangre en el salón de su casa. Y desde ese día juro vengarse de su asesino y hacerlo desaparecer para siempre, pero el tiempo puso a su asesino en el camino de la inconsciencia, aun se acordaba del día que descubrió quien había asesinado a su padre, había dejado todo para ir a vengarse, hasta había cogido vacaciones, para que sus jefes no se enteraran, pero en el momento de llegar al lugar, se dio cuenta que no valía para nada la venganza, ya que destruiría su carrera si le hacía algo a aquel hombre, y se fue de allí, al recordar lo que le decía su padre, y decidió que la venganza no era lo suyo. Pocos años después se enteró que ese hombre murió enfermo de Alzheimer y solo.

Y hoy, después de pasar dos años trabajando en el extranjero, regresaba a su tierra natal, no solo ver a viejos amigos, sino para otro trabajo, uno que unos pocos como él, podían hacer.

Después de rezar, se dirigió a la casa que sus padres tenían en el pueblo, que estaba por detrás del cementerio, a ver si su madre había dejado alguna cosa para comer, mientras andaba ese pequeño trayecto, pensaba en lo extraño que era ahora su pueblo, las calles estaban desiertas, había pocos vecinos y todos ellos mayores, estaban dentro de sus hogares al fresco, aun se acordaba cuando su madre le dejaba con sus abuelos y él se les escapaba para jugar con los vecinos más jóvenes, ahora todos ellos vivían lejos del pueblo y las casas de sus abuelos o habían sido vendidas a otras personas o las alquilaban en verano. Pero la mayor parte del año estaba cerradas. Y su pueblo parecía un pueblo fantasma.

Nada más llegar, se encontró con un coche conocido al lado del suyo y con una joven chica, alta, delgada con una minifalda lo suficiente corta que casi se le veía sus partes más íntimas, y con una camiseta muy sugerente que enseñaba parte de su pecho.

Rodrigo: ¿Qué haces aquí?, lo dice con el gesto serio y frio.

Elena: (se levanta insinuándose un poco y haciendo que una de las tiras de su camiseta ajustada se le callera por el hombro, enseñando aún más su pecho), tanto te molesta que te haya venido a ver, y a pasar unos días contigo.

Rodrigo: Elena, sabes perfectamente que tú y yo no somos nada, solo fuiste un ligue de unas noches y nada más, como fuiste tú han sido muchas y seguirá habiendo otras tantas.

Elena: Porque será que no te creo, vamos yo sé que te gusto. Si no fuera así porque te ibas a acostar tantas veces conmigo. (Intenta tocarle con la palma de la mano pero él se separa, dejando un espacio aún más grande entre los dos).

Rodrigo: Elena, no me interesas, solo te use para echar una canita al aire, y nada más. Entiéndeme de una vez, no me in te re sas, y te lo digo deletreando cada silaba para que veas que no quiero tener nada contigo. No me interesas y nunca me vas interesar, no quiero tener nada serio ni contigo ni con nadie. Me acuesto con las mujeres para saciar mis ansias de sexo, pero del resto paso. Y por mucho que te enseñes no me vas hacer cambiar de parecer. No soy de esos tíos. Vete por favor, antes de que llame a la policía y te detengan por exhibicionismo público.

Elena: Rodri, (con cara llorosa e intenta volver acercarse), no quería molestarte tanto, lo siento de veras que lo siento, perdóname, me iré vale, me iré y hacemos que no ha pasado nada y…

En ese momento se acerca una vieja amiga de Rodrigo, y como siempre sacándolo de aprieto de faldas. Suerte que ella ya estaba casada, pero aun a día de hoy cuando algo de esto pasaba en su pueblo salía a sacarle del aprieto.

Ximena: ¿Qué haces tú tocando a mi hombre?, pero ¿Qué te crees tú para sobarlo?

Elena: Es mi novio.

Ximena: ¡Tu novio!, pero niña, tú crees que si fuera tu hombre, y hago énfasis en hombre, te iba a tener así vestida. Por qué vamos, que es esa indumentaria para una mujer de veinte cuantos, – 23 y a mucha honra señora.-, Pues no los aparentas, si fueras más inteligente no te acercarías a mi hombre, ni lo perseguirías, él lo único que hace es tener canitas al aire solo por deporte, pero el amor y el deseo solo lo tiene conmigo. Y con esto ya es demasiado lo que he hablado, espero que en menos de un minuto cojas tu coche y te esfumes.

Y así lo hizo, abrió la puerta de su coche y se dirigió a la salida, no sin antes hacer un gesto obsceno hacia Rodrigo y Ximena.

Ximena: Hay!, que voy hacer contigo, siempre sacándote de tus aprietos.

Rodrigo: (riendo, y acercándose para darle un fuerte abrazo), gracias por sacarme otra vez de este lio, un poco más y me voy a creer de verdad que eres mi mujer y no la mujer de mi mejor amigo.

Ximena: Muy gracioso. ¿Qué haces por aquí?, sabía que hoy llegabas desde Madrid, pero no pensaba verte aquí en el pueblo.

Rodrigo: Mi madre está aquí, ha ido a regar unas lechugas y pimientos en una finca que tenemos en el fondo del pueblo. Y eso mismo también te lo podía preguntar a ti, ya que tu pueblo está a un kilómetro de aquí.

Ximena: Yo estoy andando, haciendo un poco de ejercicio físico, necesito relax si quiero tener hijos, y andar es un modo de poder relajarme.

Rodrigo: Oh, me acuerdo que Fernando me comento algo sobre eso, los dos podéis tenerlos, pero tu estrés por el trabajo te hace perder los neonatos. Bueno pues te acompaño entonces, ya comeré luego, no tengo mucha hambre, además antes de salir de Orense tome un café con un pincho. Y así me cuentas de quien fue la idea de la dichosa fiesta de FP.

Ximena: Oh! Yo encantada de que me acompañes, y de lo segundo, se mas o menos lo poco que me ha contado Linda.

Pero dentro de unos minutos y nada más empezar a andar, Ximena recibe una llamada.

Vigo el mismo día.

Un Audi A4 entra en el centro comercial de la ciudad y se dirige al final del último parquin de la Área Comercial, dejando el coche aparcado al lado de un coche oscuro cuyo logo de la marca ha sido borrado.

Salen los dos caballeros al exterior, sacando tras ellos dos respectivos maletines, el del Audi está compuesto por una cantidad susceptible de dinero, se hacen un intercambio. El del otro coche no lo abre a petición del dueño del Audi, pero es colocado con mucho cuidado en el maletero del Audi A4. ¿Quiénes serán estos dos hombres?, ¿Y qué secreto oculto esconden?

Mientras el del Audi se va, él del otro coche, se queda un rato dentro de vehículo coge su teléfono, lo enciende y busca la opción de mensaje y escribe: “paquete entregado, ¿Qué hago ahora?”; la respuesta es inmediata: “deja el coche en ese aparcamiento, pero antes limpia todas las huellas que hubieras dejado en él, al salir que no te pille las cámaras de vigilancia”.

El hombre asiente para sí mismo, guarda el móvil en el bolsillo del pantalón y empieza a limpiar el salpicadero, volante, quita los protectores de los asientos y los mete en una bolsa, limpia las alfombras con una aspiradora de mano, limpia también la puerta de entrada tanto el picaporte interior como exterior, al acabar lo cierra y tira la llave a la basura.

Se dirige a la salida de emergencia del aparcamiento, pero antes de llegar a ella aparece un hombre vestido de negro que le habla.

  • Disculpe, estoy perdido, ¿Dónde están los ascensores que van a la entrada del centro comercial?

  • Por allí, siga recto y encontrara la entrada donde están los ascensores.

  • De veras hacia la derecha y todo recto.

  • Si, a la derecha y todo recto.

  • Pues que bien, así nadie vera esto.

El desconocido saca una pistola y le apunta a la cabeza acto seguido aparece un coche camuflado de la policía, y varios coches patrulla.

  • Dani Izquierdo,(ya investigaremos si ese es tu verdadero nombre), quedas detenido por trabajar con terroristas, levanta las manos y ponlas en la cabeza. Ponle las esposas.

  • (Con cara de enfado y Odio), A llegado demasiado tarde el paquete ya está entregado, y dentro de poco…

  • Yo de ti me callaría, porque todo lo que digas puede ser usado en tu contra. Tomas, léele sus derechos. Además vimos tu entrega y a quién se lo has entregado. Ten por seguro que será atrapado, no solo ese amigo tuyo, sino todos muy pronto.

En una de las habitaciones de la comisaria de la policía local habla con el detenido, pero este no suelta prenda, y pide que aparezca su abogado, que el dinero que llevaba era legal y se lo había dejado un amigo suyo para pagar la compra de un solar a las afueras de la ciudad, y que la detención era ilegal, todo esto lo decía el preso, con un tono de enfado y rabia acumulado.

Al poco rato llega su abogado entregándole al agente los papeles de la compra del solar y toda la documentación pertinente del mismo, algo que hace que el agente se enfade mucho ya que la abogada era conocida por estar casada con un traficante de drogas y por ser defensora de criminales.

  • Espero que la próxima vez que atrapen a mi cliente no comentan fallos.

  • No hemos cometido ningún fallo. El entrego un paquete a su cómplice un terrorista conocido y nosotros lo vimos

  • Primero, ¿pidieron una orden a un juez para poder seguir y vigilar a mi cliente? – Sí, señora letrada, si la pedimos, aquí se la paso.- de acuerdo, y segundo, tienen alguna grabación de esa caja que dice usted que ha entregado, en video quiero decir.

  • No, aun no la tenemos se está procesando en estos momentos.

  • Bueno, pues mientras se está procesando, mi cliente se viene conmigo, y después cuando las tenga, quiero verlas antes de que mi cliente vuelva a su sala de interrogatorio para ver si es verdad o mentira lo que ustedes dicen.

  • Nosotros no mentimos

La abogada sale con su preso de la comisaria y se dirigen a un estacionamiento subterráneo cerca de la misma, allí la abogada lo deja, no sin antes darle su número de teléfono para que la llame en cualquier circunstancia.

La letrada sale del estacionamiento lo más rápido posible, está cansada de que casos como este, nunca ha defendido a un no culpable, siempre culpables en estos últimos años, y le estaba empezando a cansar que sus clientes fueran, violadores, asesinos, drogadictos y terroristas. Su bufete tenía que empezar a cambiar un poco, y su marido tenía también que pensar en ellos dos y no solo en su trabajo y en sus malas artes. Así no podía pensar en tener hijos, si hace unas horas atrás estaba tranquilamente dando un paseo con un amigo a unos ciento veinte kilómetros de la ciudad de Vigo, en menos de dos horas, tuvo que estar allí, para llegar casi jadeando a comisaría, para defender con las leyes a un hombre que debería de haber estado en prisión hace ya mucho tiempo.

Y también estaba empezando a enfadarse un poco con los secretos que tenía su marido y sus secuaces y las manías que tenía tales como, hoy debo hacer un viaje largo, cariño no te preocupes, si llaman a casa diles que estoy en el trabajo y que no llevo el móvil, si ves algo extraño o te parce ver a alguien que no te cuadra que viva por nuestro barrio avisa a la policía. Etc. Y todo esto sin decirle el porqué de tener tanta precaución. Pero esta vez era ya el colmo de todos los colmos y su maridito iba a oírla al llegar a casa, porque sabiendo que ella está intentado ser madre va y la llama obligándola a dejar su paseo relajante y a un amigo sorprendido.

Llevan casados desde la universidad y ella lo quiere mucho, pero, lo que ya le está empezando a cansar, es que piense que ella tiene que ser el centro de todo lo que él hace mal. Lleva meses, intentando decirle que deje de formar parte de las empresas no legales, de que siga con aquellas que tiene legalizadas, que piense en él, en ella, en su vida, en poder tener un hijo, en vivir la vida lo más feliz y tranquila posible, en no tener que llevar un sobresalto tras otro.

Cuanto envidia a sus mejores amigas que ellas si tienen tranquilidad y sus parejas no les da tantos quebraderos de cabeza. Muchas veces piensa en dejarlo en decirle que se vaya a cualquier parte y que la deje por un tiempo tranquila. Pero no puede, porque sabe que si lo hace, ella lo destruiría, le haría mucho más daño que si lo abandonara por otro. Y eso no se lo perdonaría ni ella misma.

Qué bonito seria disfrutar de una bonitas vacaciones, de poder estar en cama hasta las tantas de la mañana, como cuando eran niños, de escaparse unos días a la playa y poder disfrutar del sol y del mar, o como seria viajar al Caribe o a Hawái, y no tener que pensar en nada, solo en ellos dos…

Pero, desde que muriera su suegro, nada ha vuelto a ser fácil. Su marido ha tenido que empezar a trabajar en un trabajo, que no sabía ni entendía, su hermano gemelo, ha dejado el suyo para ayudarlo, los dos se fueron enterando poco a poco de todos los tejemanejes que tenía su padre tanto los buenos como los malos. Y peor aún su marido que era el mayor, era el heredero de todo y también era el titular sin saberlo, de cuatro empresas ilegales, o como su marido decía algunas veces, empresas fantasma. Muchas veces se echaba la culpa por no ser más listo y haberse enterado antes de todo lo que su padre hacía, antes de morir de un cáncer terminal. Pero dios o el destino, se lo llevo antes de que ellos regresaran de un viaje de trabajo en Londres y fue después de su muerte cuando que se enteraron de lo que él hacía.

Y también llevaba días pensando en cómo miraría a la cara a todos los alumnos de FP que fueron compañeros de ella. Todos aquellos que ella miraba por encima del hombro, que se burlaba de ellos porque los veía insignificantes. Solo de mirarlos sabiendo más o menos en que trabajan casi todos, y saber en lo que trabaja ella, se sentía despreciable y ruin, como para llegar a esa fiesta y mirarles a la cara y sonreír. Esto mismo se lo había comentado por la mañana a su marido, y este le dijo que no se preocupar, que la gente cambia, que nadie le va a tener en cuenta lo que ella hacia cuando era joven, que ahora era una chica inteligente y buena, que intentaba solucionar los problemas aunque fuera por proteger a su marido cabezota.

¡Oh, por favor que pase pronto esa dichosa cena estudiantil!

Cuando Ximena llega a casa la está esperando Fernando, con cara de miedo, sabe que no le iba a gustar nada la bronca que sabía que iba a venir.

  • Fernando, estoy harta de todos tus lacayos o me explicas que es lo que pasa o de verdad me vas a ver muy poco.

  • Cariño, lo siento de verdad, era para ayudar a Rodrigo él nos está ayudando a nosotros en un caso.

  • ¿A Rodrigo?, no me lo creo yo le vi esta tarde en el pueblo, y en que nos está ayudando.

  • Ben siéntate aquí con migo y te lo cuento todo, por favor no te enfades. Te prometo que cuando todo esto esté solucionado nos iremos de vacaciones muy lejos de aquí.

  • Vale, me siento desembucha ya todo lo que te estas guardando, si no quieres perderme para siempre.

Mientras nuestro conductor del Audi llegaba a Santiago de Compostela, decidido a dejar en un lugar bien oculto la maleta que le había dado hace unas horas en Vigo.

El conductor se sentía eufórico, nunca le había hecho hacer una cosa así, pensaba que él no era un elegido, y algunas veces sufría cuando veía a los otros fieles irse para luchar con el gran mal.

Antes de coger la maleta abre la guantera del coche y coge una libreta, donde le tiene indicado lo que debe de hacer, y como debe de actuar si alguien lo ve merodeando cerca de la Catedral de la ciudad.

Lee los papeles varias veces memorizando línea a línea que le han puesto en el folio de la libreta, cuando está seguro de que ha leído todo lo que ponía en ella, sale del coche y le prende fuego dejando las cenizas en una alcantarilla del suelo, en ese momento aparece un joven con gafas oscuras y una visera.

  • ¿Pero qué haces?, no ves que la gente puede avisar a la policía por prender un papel cerca de la catedral.

  • ¿Quién eres tú?, y yo que sepa por aquí no hay nadie a estas horas ya está oscureciendo y nadie me ve.

  • A no ¿nadie te ve?, pues yo si te he visto, y ¿quieres saber que soy?, pues soy de los tuyos, soy la persona que te está protegiendo de que no te pille la policía con la bomba que llevas dentro.

  • asustado y separándose de él y sacando un arma”, ¿Quién eres? Y no hagas que te lo vuelva a repetir otra vez, porque si en cinco minutos no me dices quien eres, te disparare en mitad de tu cara bonita.

  • Vale, baja la pistola, te diré quién soy, me llamo Marco, soy español pero llevo unos años formando parte de tu gente, puedes llamar a este número y ellos te dirán que saben quién soy.

  • No me suena tu nombre, y a mí se me quedan muy bien los nombres de todo el mundo.

  • Porque nunca me has visto, suelo trabajar de incognito para la organización, pocas veces he tenido que salir a proteger a uno de los nuestro, para que no lo pille la policía. Anda llama a este número, “le entrega un papel con un número de teléfono”.- ellos te dirán que de verdad que yo si soy quien digo ser.

Lo mira extrañado, el número de teléfono no le suena, y el hombre que está delante de él no le inspira ninguna confianza, pero aun así coge su móvil y marca el número, empieza hablar con una voz conocida y al preguntarle quien era esta voz le grita no solo su nombre sino que era lo que estaba haciendo para llamarle a esas horas. Él pobre hombre le explica lo sucedido y entonces no solo oye por el teléfono un montón de improperios sino también que le pasara el teléfono a la persona que estaba con él.

La otra persona coge el teléfono y después de afirmar y de negar preguntas que el anterior no escucho, paga el teléfono y se le devuelve.

  • Llévate la bomba, no hables con nadie de lo has hecho hoy, ya te llamare para decirte el día y donde debes colocarla, entendido.

  • Si, aunque sigas sin parecerme de confianza, acepto hacer lo que me acabas de decir.

  • Entonces ya hablaremos, vete antes de que aparezca alguna patrulla policial y nos pille donde no debemos estar. Ah Mateo, antes de que te vallas, guárdala bien guardada, y deshace te del coche, a la próxima vez trae un coche que no llame tanto la atención.

  • Pero, ¿Por qué?, en el otro lugar no nos ha visto nadie.

  • Porque cuando la ágamos estallar no tiene que involucrarnos nadie con lo sucedido. Y tu coche es demasiado caro para que nadie se deje de fijar en él.

  • Como si fuéramos hacer estallar mi coche.

  • (Haciendo un gesto con su ceja derecha), ¿tú qué crees que haremos?

  • Vale lo hare.

Cuando Mateo se va, el desconocido coge otro teléfono que ocultaba dentro de la americana que llevaba puesta y un intercomunicador que pone en la oreja.

  • ¿Estáis hay?

  • Sí, ¿cómo ha ido la cosa compañero?

  • Podemos decir que bien, el artefacto sigue en su poder, él es el que tiene que detonarla o por lo menos ponerla en el lugar

  • ¿Sabes el lugar?

  • (suspira), Nuestra catedral, la de Santiago de Compostela, lo acabo pillar abriendo el maletero con ella, imagino que para colocarla, pero le di un teléfono manipulado y llame al líder del grupo para que hablara con él, y como yo le dije que lo había pillado, el líder ha decidido posponer el lugar donde se situara.

  • De acuerdo, tenlo vigilado, cualquier cosa avísanos, estaremos esperando noticias tuyas, ah, el jefe te deja el sábado libre, avísame por donde estarás para sustituirte.

  • De acuerdo, gracias amigo.

  • De nada, ya me las cobrare. Apago comunicaciones hasta otro aviso, ya sabes cómo contactar conmigo.

  • Si querida, te mando un mensajito por nuestra página de citas calientes.

  • (antes de descolgar), muy gracioso, no se de quien fue la idea de chatear por un chat de citas. Pero igual que lo otro ya me las pagaras, cuando esta misión se acabe.

  • (Riéndose con ganas) No te enfades hombre, que tú y yo somos dos machos ibéricos de lo mejorcito.

Llegado el caluroso sábado de la comida estudiantil, Maira y Tamara no sabían que poner, a Maira le gustaban más los pantalones frescos del verano, ya que para ella eran cómodos, pero le había prometido por teléfono a Tamara que iba a llevar o una falda con una blusa fresquita o un vestido, y decidió ponerse el vestido. Que no le sentaba nada mal, para su, un sesenta y cinco de estatura, a ella le gustaban los vestidos un poco por encima de la rodilla igual que a su amiga, y sobre todo que tuviera algo de escote, y con un solo color. Su amiga en cambio le gustaba el colorido y había comprado un vestido estampado, con rosas y claveles de distintos tamaños.

Mientras en la casa de Isaac y Fernando, las cosas se estaban complicando un poco más, ya que ellos no querían ir, Fernando estaba ocupado con un trámite de drogas que llegaría tarde a su punto de encuentro, bueno eso es lo que le había dicho uno de sus empleados. Isaac tenía miedo de encontrarse con una vieja compañera que se llamaba Natalia, con ella había salido algunas veces antes de casarse con su mujer, que también fue compañera de ella, ahora no sabía cómo reaccionaría al saber el con quien estaba casado y el por qué la había dejado tan súbitamente. Pero al final asistirán, sus mujeres les han tensado las cuerdas, ya que fueron ellos los tanto alardeaban de un reencuentro entre compañeros y lo bueno que sería eso.

Rodrigo había decidido ir a casa de Isaac y Fernando, para ir junto con ellos, además tenía que hablar con Fernando sobre ese traslado de mercancías, que tanto le preocupaba, y que el sabia donde realmente iban a estar.

Como siempre Fernando, Isaac y Rodrigo eran un buen equipo, aunque sus vidas eran totalmente diferentes, mientras los primeros eran empresarios y casi estafadores por culpa de su padre, Rodrigo pertenecía a la elite de la Guardia Civil. Y desde hacía unas semanas este último, era el guardaespaldas de los dos hermanos, para así poder desarticular a un narcotraficante que trabajaba para ellos. Lo malo es que en medio de la investigación sus superiores, le avisaron de que tenía otro problema más importante, un nuevo atentado, pero en lugar de ser en una gran capital esta vez seria en una pequeña. Y desde hacía unos semanas intentaba averiguar quién y porque.

Suerte, que en su reencuentro con el artificiero en Santiago de Compostela, según le habían dicho sus compañeros era uno de los tres que tenían, pudo comunicarse con unos de los líderes del grupo terrorista y así hacer que no sucediera lo que temían todos sus compañeros de la Guardia Civil des de hacía unos meses, ahora faltaba esperar que el jefazo de verdad, moviera ficha, para así apresarlos a todos.

Después de la charla de Fernando y Rodrigo sobre como continuaría su investigación, y lo que había averiguado, más recordarle que si en algún momento no podía hablar con él, era porque estaba de misión, salieron hacia el hotel Ouriense donde se celebraría la cena.

Mientras se dirigían al hotel, Fernando iba pensando que desde que se conocieron habían pasado muchas cosas juntas. La primera borrachera, la primeras novias casi esposas, el entierro de sus respectivos padres, la pérdida del primer hijo de Isaac y Catalina, y desde hacía unos meses, la investigación para atrapar al traficante más escurridizo que habían encontrado la policía y que era socio de sus amigos desde el día que su padre había muerto.

Aun se acordaba del día en que su superior, le había enseñado la foto de su amigo, con el traficante que querían atrapar, el después de dejar la comisaria, se dirigió enfadado a casa de este, y le propino tal bofetón, nada más llegar, que aún le duele la mano de recordarlo, pero después de charlar largo y tendido, su amigo decidió unirse a la causa de la policía y atrapar al hombre más manipulador, mentiroso y farsante que había conocido.

Llegado ya al hotel y aparcado el coche, empezaron a acercarse a las personas que fueron a su clase ya que, en su época estudiantil eran tres aulas y allí estaban todos juntos.

A la primera persona que reconoció tanto Catalina como Ximena fue a su súper amiga de siempre, Valentina, y las tres se abrazaron y se dieron unos sonoros besos que a todos le pareció algo normal ya que eran buenas amigas, y en clases eran las señoras perfectas, las que iban siempre maquilladas y bien arregladas a clase.

Después saludaron a Maira y a Tamara que estaban también hablando con Dónatelo, su otra media mitad en clase, entre bromas y risas Maira miraba algo extrañada a Rodrigo, ya que no le conocía ni siquiera se acordaba si fuera compañero de clases de ellas.

Minutos después llegan los demás, Lucas, Gorca, Natalia y Pachi, este último con su mujer y una niña en brazos que se llamaba Isabel.

Linda: Bueno, ahora que ya está nuestro grupo entero, entramos para sentarnos en nuestra mesa, ya que los de las otras aulas ya han entrado.

  • Valeria, puedo hacerte una pregunta.

  • Claro, Maira.

  • El joven apuesto que venía con vosotros, ¿es tu marido?

  • (Riendo), no yo no estoy casada, amigada sí, pero él ha quedado en Estados Unidos, no él es Rodrigo, la otra mitad de Isaac y Fernando, el que le murió su padre asesinado. ¿Te acuerdas?

  • Ese Rodrigo, pues madre mía si ha cambiado, ha pasado de ser el gordito Rodri, a un…

  • Sí, ahora esta si de bueno, y ahora que me doy cuenta, ¿no le has saludado?, muy mal Maira, fue nuestro compañero.

  • Ei!, que yo dudaba de si fuera compañero nuestro, también pudo él haber saludado y no ser tan grosero.

  • Bueno, pues se tú la que dé, el primer paso, anda ve y salúdalo.

Maira intentaba pensar en que decirle al chico que se burlaba siempre de ella en clase, y que la llamaba trencitas y canija, ¿Qué le diría?, a un chico que ha cambiado totalmente, su aspecto físico era imponente, de su uno setenta que media cuando se conocieron, ahora medía algo mas como uno ochenta y algo, había cambiado también su forma de vestir, ya que llevaba un traje oscuro con una camisa blanca que le quedaba perfecta en su escultural espalda.

Nada más entrar en el salón ella busco el servicio de mujeres, ya que necesitaba la necesidad de mojarse un poco la cara. ¿Pero que le pasaba?, ¿por qué de repente se había puesto así de nerviosa?, como si estuviera enamorada de un chico que en clase se burlaba de ella y que ahora había sido un descortés el no haberla saludado como hicieron los demás.

Entro en el baño, sin fijarse que era el de caballeros, y empezó a mojarse la cara, suerte que el maquillaje que llevaba era de los que no se van aunque lo mojes, después de mojarse varias veces al cara se acercó a la pared enfrente a la puerta para coger una toallita y limpiarse con pequeños toques la cara, y en ese preciso momento la puerta se abre.

  • Disculpa, creo que te has confundido de cuarto de baño

  • (Llevándose un susto, se gira lentamente y ve como Rodrigo sujeta la puerta abierta señalando con la mano el dibujo que indica que es él baño de caballeros) ah!, creía que había entrado en el de señoras.

  • ¿Creías?, pues se ve bien el dibujo, se distingue mejor que el de algunos bares del centro. ¿Tú eres Maira, verdad?, la empollona de clase y ahora por lo que me han dicho empresaria, dueña de una empresa de tecnología. Me alegro de ver que la canija no ha cambiado nada, sigues siendo como siempre.

  • Pues tú, – que le digo, no me sale nada, mi vista traicionera solo hace subir y bajar siguiendo su estructural cuerpo, con lo bueno que está, haber va céntrate, di algo coherente.- sí que has cambiado, se nota que ya no tienes como plato preferido hamburguesas,- como, seré tonta mover la boca para decir tal tontería.

  • Sigo comiendo hamburguesas, pero hago más cosas, por eso estoy tan tonificado.

  • ¿Cómo que cosas?,- y ahora pregunto, que bochorno – ah, perdona, no contestes, bueno te dejo el baño libre, chao.

Pero en ese preciso momento cuando va andando hacia la puerta, pisa un jabón, de los que adornaba el lavabo y que alguien utilizo y lo tiro al suelo, resbalando y cayendo en los brazos tonificados de su ex compañero. El preocupado, la levanta cuidadosamente y apoyándola en el lavabo, se agacha y empieza a mirar si el pie de su compañera

  • Tranquilo no me ha pasado nada, estoy bien.

  • De veras, no has torcido el pie, con esos tacones, ¿Cuántos centímetros tiene el tacón?, diez, quince.

  • No lo sé, cuando los compre no me puse a medirlos.

  • Ya, bueno si puedes andar te dejo pasar, yo tengo ganas de orinar y no me gusta tener mirones.

  • Claro, ya salgo

  • Hasta ahora.

Nada más salir se fija en la puerta de enfrente que ponía la palabra inglesa de Men (hombre) en uno de sus laterales y en la puerta no tenía ninguna foto como la que ella acababa de ver y al mirar la puerta de la que ella acababa de salir vio la frase Woman (mujer), y el dibujo de un hombre en la puerta, a lo que ella le parecía extraño, al mirar al suelo, se fijó que al lado de la puerta y en el suelo había el dibujo de una mujer.

Maira intenta abrir la puerta para cantarle a su compañero las cuarentas pero tan mal lo hace que le pega con ella en la cara haciéndole daño, ya que el intentaba salir del baño.

  • Au, esto duele

  • Oh!, lo siento, no sabía que estabas detrás de la puerta.

  • La culpa es mía por.. (se le quedo mirando fijamente), de que te ríes.

  • De la situación, tu intentando salir para seguramente ir hacia donde cenamos y yo abriendo la puerta para reñirte, (señalando el dibujo de la mujer que había en el suelo).

  • Oh!, eso, ya sabes yo era el bromista de la case.

  • Lo sé, tú tampoco has cambiado mucho.

  • Es mejor que sigamos andando hacia donde están nuestros compañeros, sino van a pensar que nos hemos fugado.

  • Si claro, te duele mucho, si quieres pedimos hielo.

  • No, solo me cogió de refilón, tranquila puedo sobrevivir al golpe, no creo que me salga ningún chichón

  • Qué pena, seria entretenido ver como explicabas lo que te había pasado a todos los que están esperándonos.

  • Si sería interesante, vamos.

Cuando llegan ven que en la mesa que a ellos le toca está totalmente ocupada menos dos sillas que están juntas y vacías y también que todos se les quedan mirando. ¿Qué estarían pensando cada uno, de verlos aparecer juntos?, ¿Se lo preguntaran?, va ser que no. Como siempre, a Rodrigo le tenían todos le tenía respeto y no les gustaba a ninguno preguntar cosas que lo molestaran.

La cena fue tranquila, recordando viejos tiempos, las anécdotas que había en clases de cada uno de ellos, contando a que se dedicaban cada uno, y lo mal que estaba la economía, para empezar a trabajar creando puestos de trabajo o creando aunque fuera una pequeña empresa.

Lo primero que sirvieron fue langostinos asados, que a todos les gustaba, después unas croquetas de queso y de carne. De seguido unas vieiras y un poco de pescado. Aquellos que querían carne también la podían pedir si no les apetecía el pescado que seguía a las vieiras.

De postre tarta helada para unos y para otros tarta de manzana.

Al final del postre nos trajeron café y alcohol para aquellos que les apeteciera.

Y sin previo aviso un joven de la otra clase se levanta y tocando su baso con la cuchara del café se pone a hablar.

Queridos amigos y compañeros, en primer lugar os quería dar las gracias a todos por haber venido a esta pequeña reunión, sabemos que cada uno tiene sus quehaceres y que le era difícil asistir a algo así si fuera hace nos meses atrás por eso esperamos para hacerlo ahora en verano, donde la maquinaria se para un poco ya que mucha gente está de vacaciones.

Os voy a contar como empezó todo lo de la reunión, hace unos días me encontré con Alicia nuestra querida profesora de cálculo y contabilidad. Ella me pregunto si me relacionaba con alguno de mis compañeros y como estabais, yo le dije que era difícil saberlo, ya que cada uno de mi clase habíamos cogido caminos distintos y lugares distintos para vivir y no digo de aquellos que no iban en la misma aula. Y además yo solo dure dos años, de los cinco que tenía nuestro colegio de FP. Ya sabéis que mi padre es un alto cargo de la Armada y me traía de un lado para otro, por eso me era difícil volver a ver a mis buenos compañeros de clase,- se oye un carraspeo-, si Alfredo a ti también te tengo como amigo aunque fueras el abusón de nuestra clase, bueno continuo, ella me pidió disculpas, pensaba que estaba en la ciudad por que vivía aquí, yo le comente que la que era de aquí, era mi hermosa mujer, que sus padres eran del barrio de Puente, y que yo después de dejar el colegio y las clases me había ido a vivir a Cantabria donde conocía a mi mujer que era profesora de los pequeños de un colegio rural.

Y fue mi mujer, la que me convenció de hacer este reencuentro y poder vernos todos, yo en un principio pensaba solo en mi clase, pero al final decidí que era mejor, todo el curso, las tres aulas que había, ya que así sería más entretenido y como más o menos nos relacionábamos unos con otros, pues sería algo vello de ver y vivir. – ¡Vello!, donde ves lo vello primo, si ya casi somos unos viejos cascarrabias como Don clemente nuestro director.- (riéndose), por favor déjame seguir con la historia, bueno después de esto llame a nuestro antiguo centro de estudios, y allí me encontré con que la secretaria era nueva y al no conocerme me ponía pegas por teléfono, así que cogí el coche y me dirigí a centro para ver si lo podía solucionar cara a cara con ella, y allí vi que había cambiado todo, ahora nuestro ex pupitres son mesas únicas y cada una tiene un ordenador, las sillas son mejores que las de nuestra época y seguro, no las probé, más cómodas, para hablar con la secretaria, que antes ella estaba dentro de un amplio mostrador, y ahora es como entrar en una oficina acristalada. Allí me encontré con dicha secretaria, y con don Clemente, este fue el que me ayudo a buscaros a todos y a mandaros cartas a cada uno. Como no sabíamos si aún vivíais en vuestras antiguas casas, os buscamos por Facebook, que es una red social en la que estamos todos metidos ya que es el modo de comunicarnos con nuestros amigos y seres queridos. Y desde esa plataforma, pude enviar mensajes a aquellas fotos que me sonaban y a los demás les envié cartas y aquí estáis todos. Por eso gracias por venir y espero que lo halláis pasado bien. Después de acabar nuestro café y de beber el licor que queráis iremos a la parte de abajo que hay una discoteca a bailar, ah, me olvidaba levantad las copas para brindar por este reencuentro de viejos compañeros.

Al acabar el discurso todos se dirigieron a la parte de la discoteca, para bailar y seguir charlando sobre su vida. Maira y Tamara aun saludaron a algunas de las chicas de las otras dos aulas, ya que se conocían bien de verse diariamente y saber que fueran alumnas del mismo entro o por que se relacionaban en clase en las horas del recreo.

La música que ponían era tanto de aquella época como de la actual, ellas se pusieron a bailar sin ton ni son, necesitaban relajarse pasándolo bien, pero lo que no se daba cuenta Maira era de como la miraba Rodrigo, este no había dejado de chocar con sus manos al coger la comida que le ponían delante, tampoco había dejado de atenderla, ya que fue todo un caballero cuando ella necesitaba otro trozo de pan, o agua que era lo que ella pedía ya que el vino no era lo suyo.

Para Rodrigo ella era una pieza de su puzle que nunca quiso usar, se metía con ella en clase, porque, no solo sacaba buenas notas sino también porque le gustaba y a su edad y con lo gordo que estaba, él prefería hacer todo lo contrario de lo que su corazón quería. Aun se acordaba de aquel día que cogió una silla y se la puso en la cabeza como sombrero, y como se reboto ella, se levantó y le propino una patada en su entrepierna que casi lo deja en el sitio, después de aquello se mantuvo alejado, y no quiso más meterse con ella ni formar parte de las bromas pesadas de los demás. Y ahora no podía parar de mirarla, intentaba pensar en lo que le decía Isaac o Fernando sobre lo que planeaban hacer para atrapar a su narco, pero no podía, sus recuerdos afloraban, como luces centelleantes recordando lo que no pude ser.

Cuando salía por la puerta para irse Gorca se acercó a hablarle.

  • Rodrigo, ¿ya te vas?

  • Sí, ¿Por qué me lo preguntas?

  • Quería hablar contigo, y llevo unos años en Estados Unidos y me acaban de informar sobre algo que seguro te interesara.

  • ¡interesarme!, no sé lo que tú haces que me pueda interesar.

  • Ven vamos hay y te cuento, (mientras se dirigen a la zona donde Gorca le señaló), yo trabajo con enfermedades contagiosas y virus mortales, en un hospital privado en Atlanta, hace unas semanas en el laboratorio en el que yo trabajo robaron una caja que contenía una parte del Ébola, tranquilo mis superiores y los federales lo saben, pero lo que no sabíamos hasta hace una hora, que fue cuando yo me levante para ir al baño, de que esa caja está en territorio español.

  • (Sorprendido y con el corazón a cien), ¿Cómo pudo entrar en nuestro territorio, si en los aeropuertos están preparados para descubrir algo así o peor?

  • No lo sabemos, imaginamos que a través de algún avión privado o de carga, si le cambias el paquete y le pones en otro tipo de caja, pasa totalmente desapercibido, pero claro solo puedes quitar la caja exterior no interior si lo haces estarías contaminado, la persona que lo intente abrir.

  • Vale, as avisado a las autoridades de aquí.

  • A ti te estoy avisando yo ahora, a tus superiores mis jefes ya los han avisado hace una hora más o menos.

  • (Desconcertado), como sabes, tan a lo seguro que yo soy un policía.

  • Por qué un viejo amigo tuyo es miembro del equipo de seguridad de mi empresa, se llama David Menor, estuvo viviendo en tu pueblo hasta los 20 años, que se mudó a Madrid y de allí a donde estoy yo.

  • Madre mía, hace años que no lo veo, la última vez que lo vi yo estaba ayudando a los Ingleses en un posible atentado, que al final no sucedió, él me dijo que estaba de vacaciones.

  • Por aquel entonces lo estaba, ahora está cogiendo un vuelo y dirigiéndose aquí para ayudarte.

  • Vale, a qué aeropuerto viene.

  • Al aeropuerto de Santiago de Compostela, llegara mañana sobre las nueve de la mañana

  • Vale, ¡Tienes donde dormir hoy!

  • Sí, en casa de mis padres aquí en Ourense, sigo teniendo el piso donde siempre.

  • Bien, pues te recojo mañana a las siete y media, creo que nos llegara el tiempo para ir a recogerlo al aeropuerto.

  • Vale entonces hasta mañana.

Mientras cada uno se dirige a su respectivo coche dejando a tras el hotel y acercándose al aparcamiento, Rodrigo se fija en Maira y su amiga, que se están despidiendo, antes de que su amiga entre el él coche de su pareja o eso cree el debido al beso y abrazo que se dan cuando ella ya está dentro. Después Maira se dirige a su coche, pero unos pasos antes de llegar, su pie izquierdo se tuerce haciéndola perder el equilibrio y caerse al suelo.

  • ¡Cuidado!, hoy tienes el día de ser una damisela en apuros, (ayudándola a ponerse de pie).

  • Pues, siéndote muy sincera, a mí no me gusta nada ser una damisela en apuros. Pero gracias, (intenta caminar pero, el pie le duele más de lo normal) Hay!, que dolor, no doy andado.

  • Espera, cógete a mí, te acompaño a tu coche, apóyate en mí, yo te ayudare.

  • Toma las llaves, para poder abrirlo. El dibujo de arriba es el de abrir y el de debajo el de cerrar

  • Gracias por avisarme, espera apóyate aquí al lado de la puerta para que me sea más fácil abrir la puerta. ¿Cómo te sientes?, tu cara está muy pálida.

  • Bien, debe de ser por el dolor.

  • Vale, ven siéntate que te voy a mirar el pie a ver como lo tienes.

  • De acuerdo.

Ella se sienta en el asiento del conductor mientras, Rodrigo se agacha y empieza a palparle el tobillo, le empieza a mover el pie para adelante y para atrás, haciendo un poco de fuerza para ver como respondía Maira. Al ver que ella no gritaba, empezó a imaginar que solo sería un estirón de los músculos del pie al ponerlo mal y que con un poco de reposo y hielo se le pasaría. Y así se lo iba a decir pero cuando levanto la cabeza para hablarle mirándola a la cara, ella tenía los ojos cerrados y dormía plácidamente. Él se queda mirándola, y sonriendo de oreja a oreja, coge el móvil y llama a Isaac que fue el que lo llevo hasta hay.

  • Sí, que te sucede buen amigo.

  • ¿Estas, borracho?

  • Sí, mi mujer es la que conduce para ir a casa.

  • Entonces pásame con ella. (se oye un pequeño sonido, y la voz de una mujer)

  • Dime Rodrigo.

  • Cata, no voy a ir con vosotros, voy a dejar aquí mi coche hasta mañana, no es que ligara ni nada de eso, pero es que al salir, me encontré con Maira y se ha hecho daño y…

  • ¿Cómo que se ha hecho daño?, ¿Qué le ha pasado?

  • Se ha hecho daño en un pie y no puede conducir yo la voy acompañar a su casa.

  • ¿Sabes dónde está su casa?,(dice sorprendida), (Valeria y Ximena que están a su lado junto con Linda y Natalia, le están prestando mucha atención a dicha conversación)

  • No, pero acabo de mirar su carnet de conducir y más o menos sé por dónde queda

  • Vale, pero Rodrigo, no te pases con ella vale.

  • (Extrañado), tranquila la dejo en su casa y me voy para la mía, te lo prometo, no va a ser una de mis conquistas de una sola noche.

  • Espero que no.

Pero esa noche las cosas se torcerían un poco y Rodrigo al final no podría cumplir la promesa.

Mientras Rodrigo ponía a Maira en el asiento del copiloto y preparaba el asiento del piloto para su estatura, dentro del Hotel, y en la discoteca, un grupo de amigas recordaban como eran ellos dos en su época de estudiantes.

  • Cata, no debemos dejarlos juntos.

  • Valeria, ¿Por qué no?, dime explícame él por qué no pueden ser pareja.

  • Estaría bien que por una vez Maira se fuera con el chico que le gustase, no creéis chicas. Dice Linda.

  • Eso explícate Valeria. Dice Natalia

  • Vale os lo cuento. Os acordáis en clase de cómo era Maira y como era Rodrigo. (Todas asienten). Yo algunas veces hablaba con Maira, sobre cómo se sentía cuando se burlaban de ella, sí chicas, hable varias veces con ella sobre eso.

  • Es cierto, que ellas no fuera de nuestro grupo de amigas, no quiere decir que no habláramos con ella sobre cómo se sentía. Bueno yo no lo hice pero sé que Valeria sí, ella me contaba algunas cosas algunas veces. Dice Ximena.

  • Continuo. Dice Valeria. Ella estaba enamorada de otro chico, me parece que se llamaba Francisco o algo con F. Y la cosa no le iba bien, porque cuando se encontraban ella iba sufriendo por las burlas de Rodrigo y sus bromas pesadas y al final rompió con él. Cuando se dejaron ella se prometió a si misma no volver a recibir burlas de nadie y a no estar con chicos que no la comprendían. Y empezó a odiar a Rodrigo, para ella fue él el causante de su desdicha. Y con Rodrigo paso lo contrario, os acordáis de aquella vez que el casi le pone como sombrero una silla de la clase, (todas asienten afirmativamente), pues después de la patada que ella le pego el empezó a sentirse mal por todo lo que le hacía e intento alejarse de ella, para no hacerle nunca más daño y que ella viviera sus últimos días de clase bien. Pero la cosa no fue así, los demás chicos se burlaban igual de ella y él aunque intentaba escapar de esas bromas hacia ella cuando él estaba, siempre lo pillaba sonriendo y haciendo muecas como los demás, y eso le hizo odiarlo mucho más.

  • Valeria, eso paso hace muchos años, Rodrigo ha cambiado y Maira también, los dos son grandes trabajadores y buenas personas, dudo que Maira busque vengarse de una cosa de chiquillos y que Rodrigo sabiendo yo en lo que el

  • trabaja, quiera meterse en cosas de hace muchos años atrás. Dice Linda.

  • Yo creo, que ahora los dos tienen otras cosas más importantes en su vida, que pelearse por cómo eran en la juventud. Dice Lucas que las estaba escuchando a escondidas.

  • Yo también pienso lo mismo, que ahora la esté ayudando, es que es buena persona y por eso le va hacer un favor de acompañarla a su casa. Antes se la tiraría en el coche y si te he visto no me acuerdo, bueno esto último lo digo si fuera una desconocida, pero ella no lo es. Dice Ximena

  • Mejor, es ver lo que pasa, Valeria, ya sabes que mi marido y mi cuñado se llevan muy bien con él, y sé que les cuenta muchas de sus conquistas, deja a ver que le cuenta. Pero pienso igual que ellos, el pasado es el pasado y viendo como ha actuado Maira hoy, te puedo decir que el pasado, para ella está olvidado. Dice Catalina.

Mientras esta charla sucedía Rodrigo ya había llegado al apartamento de Maira y ya la había ayudado a sentar en uno de sus sofás para ponerle un poco de hielo en el pie.

  • Valla sueño te ha entrado tan de repente en el coche, pensé que te tendría que traer aquí en volandas y después desnudarte para meterte en la cama.

  • (Sonríe), Es algo que me pasa desde hace unos años atrás, por cualquier pequeño golpe, torcedura, que me dé, me pareo y me quedo inconsciente durante un tiempo.

  • Te ha mirado eso un médico, a mí no me parece nada normal lo que te ha pasado.

  • Nunca he ido al médico a que me miraran eso, espera, si una vez fui, pero me comento que tenía la tensión muy baja y que podría ser por eso más los nervios de haberme hecho daño.

  • Ah, bueno y ¿ahora cómo te sientes?, si necesitas algo Maira no dudes en pedírmelo yo te ayudo en lo que pueda.

  • Gracias Rodrigo. Pero ya estoy bien, no necesito que me ayudes. Perdona si soy un poco descortés contigo pero es que no vivo sola y no quiero que se enfade, la persona que duerme en esa habitación.

  • Oh, perdona no sabía que tenías pareja, si fuera así, hubiera llamado abajo para que te fuera a buscar.

  • Oh, no, no tengo pareja. Es mi madre lleva aquí una semana, están arreglando la casa de mis padres y ella se ha venido a dormir unos días aquí mientras acaban de darles los últimos retoques.

  • Cariño veo que no te he enseñado bien a ser educada, con lo bien que se ha portado Rodrigo contigo y vas tú y no le invitas ni a tomar un café.

  • Mamá ¿qué haces despierta a estas hora?, y ¿ dónde estabas metida para escuchar todo?. Y ¿cómo es que sabes su nombre y quien es él?

  • Hola Rodrigo, (le da un beso en la mejilla) ¿Cómo está tu madre? – Bien mi madre está muy bien, estos días está disfrutando del aire del pueblo.- Me alegro, la última vez que la vi, fue hace unas semanas en el supermercado y me contaba lo feliz que le hacía volver a verte. Dale un fuerte abrazo de mi parte. .- Lo hare.- , cariño me acuerdo muy bien de todos tus compañeros de clase tanto de los del colegio como de los de FP, y tengo muy buena memoria para recordar las caras de todos ,cuando murió el padre de Rodrigo recuerda que yo también fui al funeral junto con tu padre, y después de ese día vi muchas veces a su madre, cuando era fieles difuntos y no podía ir al pueblo a misa venía a nuestra parroquia para hacerle el duelo a su marido.

  • Ah, no lo sabía. Mama no me cuentas mucho de tus amistades.

  • Sera porque mi pequeña, no paraba ni para mucho en casa para hablarle de lo que hago o dejo de hacer.

  • Bueno señoras, os dejo para que descanséis. Ya va siendo hora de que me valla.

  • A estas horas, Rodrigo es muy tarde para que te vayas a casa, te dejo mi habitación yo dormiré con mi hija en la suya. Mi marido ha ido a visitar a unos familiares y hasta mañana no vuelve, por eso me quede hoy yo sola con mi niña.

  • Bueno pues si no molesto, me quedo aunque yo trabajo y madrugo.

  • No pasa nada yo también soy de las que madrugan. No se hable más, esa es mi habitación puedes ir tranquilamente yo aún no me había acostado en la cama y está hecha. Vamos cariño yo te ayudo a cambiarte y dormimos juntas.

Esa noche le fue muy difícil conciliar el sueño tanto a Maira como a Rodrigo. Maira estaba recordando todas las veces que él, le hacia la burla en clase, como se metía con ella y sobre todo lo de la silla. No podía comprender lo que le estaba pasando, desde el momento que Rodrigo entro en su campo de visión quería saber algo más de él, y todo esto empezó en el momento que Valentina le dijo que no era nada para ella y quien era. Mientras se estaba quedando dormida, recordado todo lo que había pasado tanto antes de la cena, en la cena misma y después, decidió que iría conociéndole poco a poco, algo que no había hecho con sus anteriores novios.

Mientras Rodrigo, solo recordaba la cena, como se rozaban sus manos cuando intentaban coger algo de comida en la mesa, como se reía cuando Dónatelo, que lo tenía enfrente, contaba sus anécdotas en alguna de las excursiones que fueran juntos. También recordaba su sonrisa mientras bailaba en la discoteca, él intentaba ir a pedirle un baile, sobre todo cuando sonaba música lenta, y ¿Por qué no lo hizo?, ¿Aún seguía avergonzado por todo lo que le había hecho?, el tiempo lo dirá, aunque esa noche los dos se durmieron pensando el uno en el otro.

A las seis de la mañana Rodrigo se levantó para ir a casa a ducharse poner ropa limpia, coger un taxi para ir a recoger su coche al hotel de la cena del día anterior, e ir a buscar a su amigo al aeropuerto, intentaba hacer el menor ruido posible para no despertar a Maira y a su madre, pero no le salieron las cosas como el esperaba ya que Maira los domingos solía levantarse temprano y se encontraron los dos en la puerta de entrada de la casa.

  • Buenos días, ¿Qué madrugador?, ¿Te ibas ir sin despedirte?.

  • Te acabo de mandar un mensaje al correo de tu móvil.

  • No lo llevo conmigo, y ¿Qué ponía?

  • Que ponía, que lo sentía mucho, pero tengo que irme, hoy llega a Galia un amigo mío desde Estados Unidos y a las nueve tengo que estar en Santiago de Compostela. Y que lo sentía mucho, que me perdonaras.

  • Perdonado estás, espero que ese amigo no sea amiga, las chicas me han comentado que eras muy ligón, y que rompías muchos corazones.

  • Pues ya ves, hazle caso a los rumores, mantente alejada de mí, no vaya a ser que te rompa el tuyo.

  • (Sonriendo) Vale, los tendré en cuenta, ¿Te llevo a recoger el coche?, iba a salir a correr un rato, pero como veo que nuestro invitado se va, no me importaría llevarlo a donde fuera.

  • Gracias, sería un placer, tu coche está aparcado en la acera de enfrente al edificio, como no sabía cuál era tu garaje.

  • Tranquilo, mi coche está en el garaje, el que lleve ayer era el de mi madre, que como estaba fuera y me daba vagancia coger el mío, pues decidí cogérselo, ella no iba ir a ninguna parte.

  • ¿Te gusta la comodidad, verdad?

  • Si, a veces, no soy muy de conducir, me gusta más ir de copiloto, ya que vas viendo tranquilamente la carretera, los árboles, las casa…

  • Ya te gusta ver el paisaje, y a quien no. (abre la puerta para que pase ella y después espera hasta que la cierre para abrirle la puerta del ascensor), sobre todo si vas escuchando tú música preferida.

  • ¿Qué música te gusta?

  • A mí, de todo un poco, no soy exigente con los cantantes, con tal de que me relaje y me sienta cómodo escuchándola, la puedo poner en mi MP3 del coche todo el tiempo que quiera.

  • Pues ya somos dos, a mí también, aunque ya llevo tiempo que no cojo ningún disco ni bajo de internet música, desde que soy la directora de mi empresa, no tengo tiempo para nada.

Subieron al coche de Maira y se dirigieron al estacionamiento del hotel, por el camino se quedaron un buen tiempo en silencio, Rodrigo como siempre solía hacer cuando estaba nervioso, empezó a tararear una canción de Dani Martín, titulada Cero, al poco rato Maira le siguió cantando la canción, ya que se la sabia de memoria, la repitieron unas cuantas veces hasta que llegaron al estacionamiento del hotel.

  • Ya llegamos, gracias por traerme.

  • De nada, un placer.

Rodrigo abrió la puerta del coche y al dirigirse a ella para darle un beso de agradecimiento en la mejilla, ella giro la cara para decirle algo, y sus labios se juntaron en un tierno beso, que paso a ser un beso más intenso, pero al final Rodrigo se separó de golpe, pidió disculpas y salió del coche sin mirar atrás. Maira unos minutos después aún seguía sorprendida, y no podía creerse lo que había pasado, le parecía un sueño.

Rodrigo y Gorca llegan puntuales al Aeropueto, nada más entrar en la terminal, David aparece saliendo de la zona donde se cogen las maletas, David no había cambiado mucho, seguía siendo un chico delgado, atractivo y fuerte aunque su 1,80 imponía sobre todo por la musculatura que tenía en los brazos. Nada más verlos sonrió, hacía mucho tiempo que no veía a Rodrigo y ese reencuentro era muy esperado por los dos amigos, al llegar le da un fuerte abrazo tanto a él como a Gorca.

  • ¿Cómo van las cosas por casa?, dice Gorca

  • Mal, muy mal si es cierto lo que nos comentó uno de nuestro confidente, hay varios países Europeos que puedan estar en peligro, y uno de ellos es España.

  • Yo sigo sin entender como pudo alguien pasar un producto tan peligroso por una terminal de vuelo sin ser detectado, conociendo el país de dónde vienes me parece un poco raro y extraño a la vez. Dice Rodrigo

  • También a mí, no eres la única persona que ha pensado de esa manera, además yo tampoco le encuentro lógica, como le dije a Gorca cuando sucedió, las cámaras del recinto donde está el virus en estudio solo duraron unos segundos apagadas nada más, es ilógico que alguien sacara el virus en el poco tiempo que pone el ordenador que duro el fallo.

  • ¿Estudiándolo?, yo pensaba que allí lo guardaban.

  • Sí, lo guardamos, pero hay algunos científicos que lo estudian para hacer tesis y poder informarse sobre cambios que el virus hace cuando se muta, y bueno muchas cosas más. Dice Gorca

  • Y esos científicos ¿los habéis investigado?

  • Dos de ellos sí, el tercero que es el que falta no hemos encontrado información sobre él, por lo que respeta al FBI, posiblemente sus datos puedan ser falsos. Dice David.

  • ¡Falsos!, pues lo tenemos claro, espero que le den prioridad para averiguar la verdad.

  • La tiene. E quedado con tus superiores y con tus compañeros hablaremos sobre esto cuando estemos en Santiago de Compostela.

  • Yo no puedo acompañaros, me tenéis que dejar fuera de la ciudad, en Santiago es donde está la bomba que hace unos días detectaron en Madrid, y si me ven con vosotros o con alguno de mis compañeros averiguaran que soy policía y tanto yo como mi investigación quedara al descubierto.

  • No hay problema, Gorca me acompañara, después diremos que te informen con la mayor brevedad.

  • De acuerdo, os parece bien dejarme en Padrón.

  • Claro, dice Gorca.

Para Rodrigo que le dieran una información a medias no le importaba, lo que más le importaba en esos momentos, era saber dónde había escondido Mateo la bomba y saber de qué estaba hecha o si incluía algún tubo que pudiera llevar un virus letal en él. Para él era extraño que he paquete que había visto hacia unos días pudiera llevar una bomba con un virus, Mateo no había tenido miedo al moverla del maletero del otro coche al suyo. Y después cuando había visto ya en la ciudad el maletero, había un móvil y productos que utiliza cualquier electricista, pero nada más. Tendría que llamar al líder para pedirle que le dejara verla, lo malo sería la excusa que le iba a dar. Tendría que pensar mucho su siguiente pasó, para no cometer ningún fallo que pusiera a todo el mundo en peligro.

Pero Mateo estaba muy nervioso, había llevado el artefacto, lejos de la ciudad donde le habían ordenado que la colocara y activara, y desde la última vez que había hablado con un supuesto compañero, no había vuelto a hablar con nadie más. Ese silencio de comunicaciones le estaba poniendo nervioso, se había dado cuenta nada más salir de Vigo, que su coche había sido seguido por dos coches patrulla a lejana distancia, y que desaparecieron nada más entrar en la capital Gallega. El hombre que había visto en la ciudad, ¿sería de verdad su amigo y un socio en el crimen o un policía?, tenía que llamar para averiguarlo, aunque por una parte tenía un poco de miedo al respecto, pero es que tenía ganas de actuar, llevaba tiempo queriendo hacer algo así, ser un hombre importante para la cruzada, estaba harto de que su gobierno le rechazara para encontrar trabajo, de pasar hambre, y discriminación social, cuando se metió en la asociación de personas afectadas por la crisis, no pensaba en otra cosa que en buscar trabajo en que le ayudara a sacar a su familia y a él adelante, pero fue a peor, su mujer le rechazaba todos los días y al final lo abandono, su hijo mayor ni siquiera le habla, sus padres estaban en una residencia de ancianos y ya no se acordaban de él, intento entrar en diversos trabajos distintos al que él había estudiado, pero todos le pedían experiencia, una experiencia que él no tenía, hasta que un día se encontró con cuatro hombre, que como el, sufrían las causas de la crisis, y fueron ellos los que le convencieron que deberían hacer algo, para acabar con toda la gente que a ellos y a él le negaban un puesto de trabajo, Y así empezaron a buscar alternativas, el sabia electricidad, otro mecánica y otro sabia como buscar el producto que necesitaban por internet para crear una bomba y ponerla en el lugar adecuado.

Pero tuvieron más suerte de la que esperaban, un día mientras chateaban por internet, se unieron a su grupo de chat tres hombres, de distintos continentes, y que querían formar parte de su asociación, ya que ellos también habían trabajado toda su vida y ahora con cuarenta, cincuenta y sesenta, los habían sacado de sus puestos por jóvenes más estudiados que ellos y no les parecía bien y querían venganza.

En un principio pensaron en hacer un fallo de telecomunicaciones ya que Gustavo y Mauricio eran ex tele comunicadores, pero al final Paco su líder como ellos lo llamaban había decidido que sería mejor una bomba inofensiva en algún punto histórico de alguna ciudad, en primer lugar decidieron Madrid, pero después de lo que había sucedido unos años atrás, otro golpe así haría que la ciudad se tambaleara y Paco no le parecía bien y mientras decidían Marc el socio vía internet que tenían, les comento que tenía un producto óptimo para poner en ella, y que esperaran a la llegada de Merche, que se lo daría en Madrid. Esperaron a la joven durante unos días, hasta que esta les indico que ya estaba en la ciudad y que tenía el dispositivo, otro del grupo que era técnico eléctrico más el prepararon la bomba con ese producto en cuestión, no sabían que era, ya que el envase estaba totalmente cerrado y la tal Merche no les había dicho nada de lo que era, solo les había comentado, que era un producto nuevo y que el daño seria mínimo pero que asustaría a la gente, y así esperaban que el gobierno les escuchara y que al final se solucionara pacíficamente cambiando o bien de gobierno o ayudando a la gente necesitada como ellos. Lo que no sabían ninguno de ellos era que lo que tenían en sus manos era una bomba mortal y que aria mucho daño a mucha gente.

Pero al final después de darle muchas vueltas, Mateo decidió apoyarse en un gran amigo, seguramente él le podría ayudar a esconderse mejor, sabía que no podía llamar a Paco ni a los demás, para que la policía no los pillase a todos en el momento de detonar la bomba, pero si podía llamar a otro amigo, a alguien que le ayudaría, sin tener que darle ninguna explicación de lo que estaba haciendo y tampoco haría preguntas de lo que llevaba en el maletero de su coche. Cogió su teléfono y marco su número.

Después de desayunar y de ducharse y de comer, Maira había mandado un WatsApp a las personas que habían compartido sus estudios y también la cena del día siguiente, para poder verlos un rato en ese domingo, necesitaba hablar también con las tres amiguísimas, ya que ellas si habían estado alguna ved con Rodrigo, y sabía perfectamente que eran buenos amigos. Al final le contestaron todos, y le dijeron que quedaban en la casa de campo de Isaac y Fernando, y allí estaban todos ellos cuando ella llego, esperándola a la sombra de un hermoso roble y al lado de la piscina de la casa. Nunca había entrado dentro de la casa pero si había ido un día a la parte de atrás de esta, a hacer un trabajo con Fernando y su actual mujer para una clase de FOL (Formación y Orientación Laboral), y la habían invitado a tomar la merienda en la mese enorme de cristal al lado del árbol, protegida la mesa con un enorme toldo de cuatro postes.

Rodrigo le cedió su silla, diciendo que se quedaría un rato más para no ser descortés con ella, pero que se tenía que ir, junto a él estaba su amigo David, un joven que nunca había visto antes, según Isaac le conto después David tenía pensado ir a visitar a unos familiares a Santiago de Compostela ya que él vivía en Estados Unidos y le había pedido a Rodrigo que lo acompañara, lo que no entendía era por qué Gorca tenía que ir con ellos, pero bueno me quede al final con las cinco personas que más conocían a Rodrigo más con Tamara, su esposo que esta vez si la quiso acompañar, con Linda y Lucas Natalia al final por trabajo no pudo venir a esta segunda reunión.

Los pocos minutos que Rodrigo y sus amigos estuvieron hablaron de negocios tanto con Isaac como con Fernando, con lo que a Mirian le estaba dando un mal Rollo, porque sabía, en algún comentario por Facebook de Linda, que los dos hermanos estaban metidos en algo de contrabando, y no le gustaba nada que ellos trabajara juntos. Cuando dejo su casa Mirian se hizo una promesa a sí misma, no salir con desconocidos ni con aquellos que pudieran tener algo con contrabando de drogas, cuando creo su imperio, o mini imperio, le dijo a sus empleados que si se enteraban de que andaban en trapicheo o consumían, serian despedidos inmediata mente, y como desconfiaba de ellos les hacía hacerse análisis de sangre regularmente, para saber si de verdad todos estaban limpios. Y por el momento no había pillado a ninguno. Después de irse ellos se produjo un gran silencio, todos se miraban unos a otros intentando ver quien empezaba a hablar, se notaba que algo les incomodaba, pero ella no sabía que era y por eso empezó a hablar.

  • ¡Qué día más caluroso!, ¿Se puede dar un baño en vuestra piscina, de verdad que me apetece mucho?

  • Claro, si has traído bañador o baquiné, puedes tirarte cuando quieras. Dice Catalina.

  • No, me he olvidado, ¿Qué pena?

  • De eso no te preocupes, tengo yo unos cuantos nuevos, te los pruebas que seguramente alguno te servirá, los traje de mi tienda, los tengo un poco rebajados, pero si alguno te gusta te lo regalo. Dice Valeria.

  • Chicas, yo creo que Maira nos quiere preguntar algo, pero no sabe cómo hacerlo, verdad dice Ximena

  • Pues los chicos que quedamos, nos vamos a preparar la barbacoa para la cena y los alimentos, así podéis charlar tranquilamente, y Maira estas invitada, no te vas a escapar de esta cena en pandilla. Dice Fernando

  • De acuerdo, me quedo.

La charla de las chicas fue muy amena, hablaron casi la totalidad sobre Rodrigo, todas le decían que era un buen chico, que su trabajo era muy importante y que no se preocupara de nada más, también Ximena le conto que era lo que pasaba con las empresas de su marido, el problema que tenían con un socio de su padre, y lo que le estaba ayudando un agente de la policía, para detenerlo con las manos en la masa, lo único que omitieron fue, que ese agente de la policía era Rodrigo, el ¿Por qué?, pues no era por nada importante, ya que se daban cuenta de que Maira y Rodrigo sentían algo el uno por el otro, debería ser él, el que confiera en ella y le contara la verdad de su trabajo y de su vida.

De esta charla lo que más le sorprendió a Maira es que no se sentía mal por el trato que Valeria, Ximena y Catalina le habían dado en el pasado, se sentía bien, como si empezara a conocer de nuevo a esas tres personas. Y le parecía esa cena una manera muy bonita de empezar. Linda también conto en que trabajaba era asistenta social en el ayuntamiento de Cáceres, donde vivía con su marido e hijos, cuando recibió la noticia de la cena, pidió vacaciones por unos días y dejo a su marido al cuidado de sus hijos, y que el lunes siguiente tenía que volver a su trabajo y a volver ser la dueña y ama de su casa al cuidado de sus hijos y marido. Por eso intentaría disfrutar a lo grande de ese domingo.

La en esa charla la dio Catalina, ya que no le había contado a nadie ni aun menos a su cuñada y a su mejor amiga, de que estaba embarazada de dos meses, y que no había dicho nada por el temor de perderlo. Isaac cuando se enteró, y la acompaño al médico le pregunto a este, si podía seguir haciendo sexo, porque da la casualidad que a los dos le gusta el sexo duro y pues estar nueve meses sin poder hacerlo lo iban a pasar mal, pero el médico le dijo que esperara hasta los cuatro meses para saber si el embarazo seguía a delante o no, después que podía hacer sexo como quisiera, siempre teniendo cuidado.

Valeria conto todo lo que hacía en los Estados Unidos, donde la llevo la vida al enamorarse de un chico de ese país cuando preparaba el proyecto del último curso de universidad, su chico había estado en España por unos meses practicando nuestro idioma y visitando distintas provincias, y fue en Santiago donde lo conoció, cuando este llego a la ciudad después de hacer el camino de Santiago.

Cuando Ximena conto su triste historia, triste porque estaba cansada de ser abogada de delincuentes y no podía cambiarlo ya que su bufete, estaba especializado en ese tema. También conto casi llorando las ganas que tenían ella y Fernando de ser padres, pero su agotador trabajo, el miedo a que la vieran vulnerable asesinos, maltratadores, drogadictos, no la dejaba tenerlos. Y siempre que estaba en estado solo duraba unos días ya que su cuerpo reaccionaba rechazando el feto.

Todas la apoyaron con cariño y respeto, diciéndole que con lo lista que era podría crear un bufete por ella misma, que si algún día necesitaba apoyo que ya sabía con quién contar, con aquellas amigas de la infancia que ahora eran adultas y que la ayudaría en todo lo que pudiera.

La cena fue muy entretenida, había de todo, costilla, chorizo, criollos, pan de Cea, y de postre rosquillas y tarta casera. Lo que hizo la delicia de todos los comensales.

Al final el consejo que le dieron todos a Maira sobre Rodrigo, era que fuera poco a poco conociéndole de nuevo, él había cambiado y una de las manías que tenía era la desconfianza. Sus relaciones con las mujeres era de una o pocas noches y solo las usaba para hacer el amor y después las abandonaba como trapos sucios. A Fernando le había sorprendido que se besaran y que él se apartara, eso era algo nuevo, y por eso le apoyaba para que luchara por él, diciéndole que con paciencia y cariño se consigue lo que uno se propone.

Los amigos de Rodrigo le habían dejado a unos kilómetros de Santiago, en Padrón pasaba totalmente desapercibido, la gente le conocía como vendedor de seguros, y desde hacía un año tenía un pequeño piso allí. No tenía ningún ligue ya que todos creían que estaba casado, algo normal, ya que ponía un anillo en el dedo y hablaba muy poco con aquellas chicas que eran casaderas, por temor a que su cuerpo le pidiera algo que de verdad le pudiera descubrir. Cuando llego intento llamar a Mateo, pero no le cogía el teléfono, sabía que durante la entrega de la bomba tenían que tener los teléfonos apagados o usar alguno con tarjeta de otra compañía, pero nada, al final llamo al líder del grupo, este también se sorprendió, ya que sabía que Rodrigo intentaría contactar con Mateo, para saber dónde estaba e indicarle donde poner la bomba. Pero Mateo había dejado de existir así como así, y eso le estaba empezando a preocupar, aunque Paco le tranquilizo, diciéndole que ya daría señales de vida, que a lo mejor estaba ligando alguna chiquilla, le dijo que le diera unas semanas para dar señales de vida, si no era así el mismo lo buscaría en Santiago, como plazo en esas semanas le dio hasta el dieciséis de Agosto, si no se comunicaba, le volvería a llamar para juntarse en la capital gallega y buscarlo juntos.

Cuando llamo a su superior para indicar lo que estaba pasando, su superior le dio dos noticias malas. La primera que una parte del contenido del virus estaba en España, la otra había sido entregada en el Aeropuerto de Inglaterra, y que habían capturado a portador, y no había baja de ningún civil y agente, este estaba siendo interrogado por la policía Inglesa, pero no decía nada. España estaba en máxima alerta, tenía que encontrar el virus más al portador, y lo seguido a esa historia y mala también, era que ellos habían perdido también al portador de la misma. Su amigo David, le comento que, el desde su llegada a la base, se había puesto a ver videos del Aeropuerto de Madrid para ver si algún pasajero, coincidía con la mujer y hombre que ellos imaginaban. Ya que su superior le había mandado dos fotografías de una doctora auxiliar que trabajaba en ese laboratorio y de un hombre que la acompañaba a menudo al trabajo. Los datos de la mujer son reales y no tienen ningún vínculo terrorista ni ha cometido delito alguno, del hombre, aún no habían obtenido datos. De él es de quien se desconfiaba y lo estaban buscando todas las agencias del país.

Esa noche se quedó a dormir en Padrón, e intento relajarse pensando en otras cosas, y lo que le vino a la mente fue el recuerdo del beso a Maira, le había gustado besarla, se sentía cómodo con ella, le gustaba su manera de hablar, de sonreír, empezó a soñar, en cómo sería la vida con ella.

Para Maira otro tanto de lo mismo, llego a casa se dio un baño relajante, utilizando un jabón con olor a Jazmín. Después conecto el ordenador, para mirar que reuniones y papeleo tenía que preparar por la mañana en la oficina. También tenía un mensaje de su secretaria del viernes, que le indicaba la hora exacta de la reunión con el vendedor de su nueva tarjeta gráfica de ordenador último modelo, ya que esperaba venderla a buen precio. A las doce de la noche decidió irse a la cama, ya en ella cogió el teléfono y empezó a buscar el teléfono de Rodrigo, se quedó mirando a la pantalla, mirando su número, y pensando si a esa hora de la noche el estaría despierto y que le diría. Al final decidió mandarle un mensaje: “me ha gustado verte de nuevo, gracias por ser tan amable, si algún día estás libre, ¿te apetecería tomar un café conmigo?”, lo envió y se acostó pensando que no tendría contestación, hasta el día siguiente, o tal vez nunca. Minutos después apareció la respuesta: “me acaba de despertar el sonido del móvil, a mí también me ha gustado verte de nuevo, de nada a lo de ser amable, esta semana estaré libre del todo, claro te llamo y comemos o cenamos juntos, buenas noches”. Maira esa noche se durmió soñando con lo que le gustaría que pasara con Rodrigo.

Lo más característico de sus amigos es que les gustaba informar de todo lo que hacían, y el tiempo libre que tenían para quedar a tomar café, comer o para charlar sobre algún tema, lo que a Maira le encantaba porque así, tal información la podía usar a su beneficio, tanto para verlos, como para informarse de temas legales. Ya que acababa de salir de la reunión con el comprador, y no le había gustado nada el acuerdo que él le había impuesto. Era la primera vez que un comprador le pedía ser el dueño absoluto de su compra y de que ella no tuviera ningún beneficio sobre la venta del producto cuando se hiciera a escala mayor, y que el único beneficio fuera la venta del producto.

Cuando acabo la reunión miro el móvil para saber que estaba haciendo Ximena, necesitaba su consejo, antes de avisar a su abogado y contarle lo sucedido. Cogió el teléfono y la llamo.

  • Hola! Buenos días!, podemos hablar o estas ocupada.

  • Claro, hoy no tengo mucho que hacer, mi jefe se ha ido a un juicio, y lo que me toca hacer hoy es papeleo. ¿Cuéntame?

  • Hoy he tenido una reunión de negocios un poco extraña, y necesito un consejo de una amiga, antes de llamar a mi abogado, mi comprador de siempre me ha exigido, que el producto que me compre, no podré tocar nada del beneficio que dé en el mercado, solo con la compra en este momento.

  • ¿En tus anteriores ventas, tenías algún acuerdo del beneficio que tendrías después en el mercado?

  • Sí, era una decisión mutua de los dos, no hicimos papel alguno, era de palabra, yo confiaba en el tanto es su manera de actuar como en el respeto de lo que hacíamos los dos.

  • ¿Qué es lo que te iba a comprar?, para venderlo en el mercado.

  • Una tarjeta gráfica, más pequeña de lo normal, que puede extraer uno mismo del ordenador, porque la hemos preparado de esa manera, también creamos un producto a parte, para poder usarla si no quieres meterla en el portátil.

  • ¿Le ibas a vender los dos productos?

  • Sí, uno va con el otro, no están preparados para venderlos por separado, el producto aparte tiene un programa que sirve para enseñarte a instalar la tarjeta en el ordenador de las dos maneras.

  • ¿Tenías buenas ventas de tus productos?

  • Sí, porque nosotros no trabajamos solo con lo que nosotros creamos, trabajamos con todas las compañías que hay a nivel mundial, y también pedimos ayuda en algunas cosas a esas compañías.

  • De acuerdo, entonces lo único que quiere es beneficiarse el solo de lo que gane, por lo tanto te digo que hables con él y le preguntes por qué él ha cambiado de opinión al respeto, pero ten en cuenta una cosa, no hiciste un acuerdo escrito al respecto, por lo cual si te metes en abogados, juicios y demás podrías salir mal parada, ya que es tu palabra contra la de él.

  • Bale, gracias por informarme.

  • De nada, pero llámame para contarme lo que él te dice.

  • De acuerdo. Hasta luego.

  • Hasta luego.

Rodrigo acababa de llegar a su pueblo natal, había llegado temprano y estaba preparando el desayuno para él y su madre que se acababa de levantar, y así tendrían un momento de madre e hijo que hacían tiempo que no sucedía, su madre le conto lo que pensaba hacer con los tomates y lo pimientos que había cogido el día anterior, le apetecía hacer salsa de tomate, y había comprado en la tienda de doña Hortensia unas bolsas herméticas para guardar la salsa en el congelador y que durara más, antes tenía tarros para hacerlo pero ya no tenía ollas a presión donde pudiera ponerlos y prepararlos para que duraran más. Ahora a ella le gustaba la sencillez y las cosas rápidas.

Su madre también le pregunto qué tal le fuera la reunión con sus amigos de la infancia, y se alegró mucho cuando él le conto que se había reencontrado con un amor que hacía años que no veía. Su madre imaginaba quien era, pero nunca le había dicho nada a su hijo, cuando se encontraba con la madre de Maira le preguntaba qué tal estaba ella, le gustaba saber de esa chiquilla, sabía que su hijo nunca fue bueno en clase con ella, en la reuniones con su tutora, siempre le contaba lo mismo, que tenía agobiada a la pobre niña con sus travesuras, pero ella dijera lo que le dijera no lo hacía cambiar, hasta que un día algo sucedió y dejo de molestarla.

Después de desayunar Rodrigo se sentó en el sillón que antes usaba su padre, y que a él le parecía muy cómodo, le gustaba sentarse en él, y pensar como haría las cosas su padre, como actuaría en algún caso de los que él estaba encargado, pero esa vez lo único que pensó, fue en cómo podría estar con la chica que le gustaba sin fastidiar su tapadera y protegerla a ella. Desde el momento que la vio su mente no había parado de pensar en cómo conquistarla.

Después de pensarlo un buen rato decidió mandarle un mensaje:

  • Hola! ¿Cómo va tu mañana?, yo aquí en el pueblo con mi madre. ¿Te gustaría cenar un día conmigo?.” Tardo un buen rato en contestarle, para él, ese tiempo fue eterno,

  • Hola!, mi mañana bien, por ahora esperando a un comprador para charlar seriamente con el sobre una compra. Dale saludos de mi parte a tu madre. Claro lo de la cena cuando quieras, esta noche estoy libre, ven a casa y preparo algo para los dos, mi madre ya se ha ido y estaremos solos.”

  • ¿Sabes cocinar?, yo que esperaba ser el cocinero, de acuerdo esta noche a las nueve, te parece bien”

  • Si se cocinar, de acuerdo hasta la noche”

Cuando Javi llego a la segunda reunión en el día con Maira su cara ya no era de buenos amigos, algo había cambiado en él. Parecía como enfadado por algo bien porque quería reunirse de nuevo o porque tenía otra cosa importante que en su cabeza. Javi era un joven encantador de unos 38 años, alto, delgado y muy atractivo. Estaba casado desde hacía ocho años, y era para Maira su mejor comprador y hasta el momento un buen amigo, pero lo que a ella le fastidiaba era que no le contara lo que le pasaba por su cabeza o que no le explicara la verdad de su cambio de actitud en el aspecto de venta de los producto, y en ese momento lo iba a averiguar, quisiera o no quisiera.

  • Hola! Javier, ¿estás bien?, perdona por llamarte para esta nueva reunión, es que en la anterior me dejaste bloqueada con lo de no querer compartir con migo los beneficios de la venta y quería saber el por qué.

  • (Sorprendido), ¿Qué directa?, sigues siendo la mejor leyendo a las personas que trabajan contigo. Si estoy bien, aunque un poco enfadado con mi hija María, se ha hecho un tatuaje en la espalda sin mi consentimiento ni el de su madre, y ahora se le ha infectado, ¿Te lo puedes creer?, y siempre le explico que debe de contarnos las cosas que debe hablar con nosotros lo que quiere hacer, pero nada es tan cabezota.

  • ¿Cuántos años tiene?, la última vez que la vi no pasaba de los doce.

  • Catorce años, catorce años de tortura, porque no veas las cosas que nos hace a su madre y a mí. No nos obedece en nada, parece una chica consentida y lo malo es que nunca la hemos consentido.

  • Está en la época del pavo ya cambiara.

  • No creo, pero bueno, es mi hija y me tendré que acostumbrar a sus travesuras, también mis padres se tuvieron que moldear a las mías.

  • Pero seguro que eras un santo.

  • No creas, ¿te acuerdas de la señoras Domínguez?, la que te presente cuando viniste al cumple de mí hijo Rubén, en casa de mis padres.

  • Sí, me acuerdo muy bien de ella.

  • ¿Te acuerdas de su mascota?

  • ¿De su mascota?, am, no le vi ninguna mascota, que yo recuerde.

  • Claro, porque yo con 15 años, se la robe y se la regale a otra persona, y le dije que se había soltado y que había corrido detrás de una perra en celo, para que no meme mordiese los tobillos cuando llegaba a casa de mis padres por la noche, después de salir con mi pareja.

  • Pobre Señora Domínguez, espero que esa fuera la única cosa que le hiciste a la pobre mujer.

  • Mejor no preguntes más, (ella levanta una ceja sorprendida), y hablemos de lo que me acabas de preguntar hace unos minutos antes de esta conversación.

  • Si, cuéntame porque ese cambio.

  • Porque necesito el dinero. Tengo una mujer que no trabaja, el colegio de mis hijos es barato pero sus libros son cada año más caros, Daniel el mayor para el año va a la universidad y necesita una vivienda estudiantil y son caros. También tengo una hipoteca de la casa que no me laco de encima hasta dentro de cinco años. Y por eso necesito dinero

  • Bueno, no tengo ningún problema en concederte lo que me pides, ¿En que trabajaba tu mujer?

  • Limpieza de casas.

  • ¿Tiene estudios?

  • Bachiller y un año de carrera, no pudo continuar por que sus padres enfermaron y ella necesito el trabajo para poder cuidarlos.

  • ¿Por qué nunca antes me habías contado, lo que te pasaba?

  • Por vergüenza, porque pensaba que si te lo contaba me dejarías de lado e iría cada vez a peor hasta estar en la ruina.

  • Pues hiciste mal, lo de tu mujer no te preocupes, no tengo problema en que trabaje para mí, seguramente le busco algo que pueda hacer. De lo demás no hay ningún problema

  • Gracias por tu amabilidad.

  • No hay de que, dale saludos y dile que esta semana no tengo mucho trabajo y que pueda venir hasta aquí para hacerle una entrevista y para explicarle el trabajo que quiero que haga.

  • De acuerdo, gracias de nuevo y bueno ya hablamos.

  • Claro, cuídate.

La reunión fue bastante interesante, ya que antes de reunirse con él había hablado con Ximena, y esta le había contado que había pedido a un compañero que investigara a su comprador. Ella sabía antes, lo que le pasaba y pudo pensar las cosas y decidir cómo actuar antes de que el entrara por la puerta de su oficina. Le había gustado poder ayudarle, era un buen hombre y un buen amigo.

Mientras Isaac y Fernando, habían madrugado para tener una reunión con Dónatelo, necesitaban que el como funcionario, les pudiera ayudar a solucionar la separación de su nombre de las empresas no legales de su padre.

  • Hola! Don, ¿Cómo está tu familia?, pregunta Isaac

  • Bien y vosotros como estáis, ya conocéis todos los datos de las empresas que vuestro padre no legalizo.

  • Sí, lo malo es que aunque nosotros somos los propietarios, no lo somos tan a lo seguro. Dice Fernando

  • ¿Cómo? Explícame eso.

  • Aparece mi nombre en los papeles de adquisición pero, no aparezco como titular de ellas, el titular es un empleado de nuestro padre, un hombre que trafica con drogas o mejor dicho que desconfiamos que trafica con ellas. Dice Fernando.

  • Haber, si he entendido bien. Tu nombre esta como la persona que adquirió la empresa, pero no como el dueño. ¿Firmaste tu esos documentos?.

  • No, yo no los firme, no firme nada. Mi padre llevaba todo, yo solo soy su heredero, y por eso lo puso a mi nombre.

  • Y ¿el firmo los papeles de la adquisición de esas empresas?

  • Ten aquí tengo toda la documentación de las cuatro empresas no legales que tenemos, son las que aparezco yo como persona que las adquirió, pero la firma no es la mía, ni siquiera la de mi padre. Dice Fernando

  • Déjame mirar en el programa que tenemos nosotros de urbanismo y demás a ver quién era el anterior propietario de los inmuebles, iros a vuestros trabajos, cuando sepa quién firmo la documentación os aviso.

  • Tenemos que avisarte que la policía está al tanto de esto, nosotros le pedimos a un viejo amigo que nos ayudara. Dice Isaac

  • Me imagino, que a Rodrigo.

  • (Se miran mutuamente los dos hermanos), ¿Cómo lo sabes?

  • Mi hermano menor es Policía Nacional, alguna vez han trabajado conjuntamente, cuando los dos cuerpos los necesitaba.

  • Ah, Gracias entonces, ya nos cuentas cuanto tengas más datos.

La noche había llegado ya y Maira estaba muy nerviosa con respecto a encontrarse de nuevo con Rodrigo, aunque no quería dar su brazo a torcer en su mente, le había gustado mucho que la besara, pero tenía miedo de que el no sintiera lo mismo, a ella le apetecía que la volviera a besar, que la tocara y que le hiciera todo aquello que él quisiera. Pero también tenía miedo, no le conocía mucho, solo tenía el recuerdo del pasado, y aunque los demás le habían dicho lo mucho que había cambiado ella temía que no fuera cierto. De repente suena el teléfono de su casa y ella para de pensar en él.

  • Hola amiga ¿Cómo estás?.

  • Nerviosa, te llego mi mensaje.

  • Sí, preciosa claro que me llego, pero no tuve tiempo para contestarte, por eso ahora te llamo antes de que llegue tu amado.

  • Gracias, por recordarte de mí en estos momentos, no sé cómo actuar. Él es tan distinto a como era antes.

  • Pues actúa con tranquilidad, sabes en mi hora de descanso vi a Natalia, salía a descansar corriendo, antes de seguir trabajando y le conté lo que hablaste de la cena, sabes lo primero que me dijo, su marca de coche favorita es la misma marca de coche favorita de ella. Yo me quede como diciendo, pero de que hablas, hasta que me explico, cosas que a mí me habían pasado desapercibidas, me conto lo que os pasaba a los dos en la primera cena, esos toques sutiles del uno al otro, también está lo que nos contaste, y bueno dejando de numerar todo lo que hiciste, a ella le parecía que os gustáis el uno al otro, y yo también pienso lo mismo.

  • De verdad su marca de coche es la misma que la mía, pues no me había fijado de verdad.

  • Pero chiquilla, ¿me has escuchado o qué?

  • Sí, te he escuchado. (suena el timbre de la puerta), bueno te debo de dejar, deséame suerte.

  • Suerte, un abrazo fuerte.

Apaga el teléfono y se dirige a abrirle la puerta de entrada al edificio, después deja entreabierta la puerta de su casa para que pase al llegar. Y minutos después aquel tentador amigo suyo conocido por ser un ligón, y un rompe corazones, estaba de pie en el umbral de la puerta esperando a que ella le dejara entrar. Ella sonrió y le hizo un gesto con la mano para que el pasara a dentro de la casa. Mientras el cerraba la puerta y se acercaba a ella, Maira lo empezó a mirar muy fijamente de arriba a bajo, sabido era que su atuendo característico consistía en un nique y unos pantalones vaqueros sexis, pero esa vez había cambiado de atuendo, y llevaba unos pantalones sexis de vestir y una camiseta ajustada, que le enseñaba su perfecto torso esculpido y sus fuertes brazos.

Él se acercó a ella y le cogió la cara con sus fuertes manos, le miraba fijamente con un deseo pasional en sus ojos que a ella le fue derritiendo poco a poco, se fue acercando más y le dio un tierno beso en la mejilla, y un fuerte abrazo, mientras estaba abrazado, le susurró al oído, que le había gustado mucho su beso del domingo por la mañana. Y que sentía haberse ido de esa manera. Ella le dice que no tiene importancia, que también le ha gustado ese beso y que le pareció muy tierno y sexual.

Rodrigo no podía entender como solamente una palabra de ese momento entre ellos dos le podía excitar tanto, al separarse lo único que deseaba era hacer con ella el amor, pero no podía necesitaba ir despacio, ella no era como las otras y aunque su mirada le estaba diciendo cómeme, él no podía darle aun lo que ella le pedía, el necesitaba conocerla mejor, él quería que ella fuera la única y para siempre.

En la cena charlaron de los proyectos de ella, lo que le había pasado ese día con su comprador, a él le había gustado mucho la forma de actuar de Maira con respecto a lo que había averiguado de Javi, el pobre hombre tenía que vivir con una familia numerosa en tiempos difíciles y estaba bien que Maira le intentara apoyar, ya que ellos se conocían des de él principio de la creación de la empresa. Maira le pregunto a Rodrigo por su madre y por una prima de él que si conocía, pero intentaba no preguntarle por su trabajo, intentaba no agobiarle, dejaba que fuera él, el que decidiera decirle todo lo que hacía en su tiempo de trabajo. La cena fue de lo más sencilla, Macarrones con almejas y de postre tarta de chocolate que ella había hecho para ese momento.

  • Maira, sabes que el chocolate es un afrodisiaco

  • Sí, lo sé. También que ayuda al sistema circulatorio, estimulación cerebral, y bueno lo de afrodisiaco yo no lo he probado, si algún día lo pruebo ya te contare, (se lo dice mirando a sus ojos, la pupila de estos cambian, según va comentado lo de afrodisiaco). Coge la copa del agua y empieza a beber, se le empieza a secar la boca. Hablar de sexo con Rodrigo, no es lo mismo que hablarlo con los otros chicos con los que salió.

  • Sí, un día te apetece podemos probar.

  • (se atraganta con el agua, y Rodrigo se ríe), probar, de veras o solo lo dices por reírte de mí.

  • Yo tampoco he probado lo del chocolate, por eso te lo decía. (sus ojos brillan con lujuria).

  • Bueno, un día podríamos probarlo, o porque no ahora. Tengo helado de chocolate en el congelador)

  • (Rodrigo notaba como su miembro empezaba a coger volumen y se apretaba contra el pantalón, no era eso a lo que él se refería se estaba dando cuenta de la broma de Maira), ahora es demasiado tarde y mañana tenemos que trabajar.

  • Entonces esta noche no te vas a quedar a dormir. (Pone cara triste)

  • ¿Quieres que me quede?

  • No tengo ningún problema a que te quedes, sabes que tengo dos camas y dos habitaciones.

  • Y si dormimos en (le empieza a doler la garganta de lo seca que esta y le sale un hilo de voz) la misma cama.

  • Mientras no te importe oírme roncar toda la noche y puedas dormir tranquilamente.

  • Yo también ronco.

  • (suspira), pues entonces, o no dormimos ninguno de los dos o dormimos los dos toda la noche.

  • Y si durmiéramos una parte de la noche y la otra parte fuera sexo duro.

  • Duro, sabes de eso.

  • Bueno, si como todos los hombres.

  • No todos los hombres, saben hacer eso.

  • ¡Ah, no! ¿Y cómo estás tan segura?, ¿Con cuántos hombres te has acostado?.

  • Pues, segura no estoy, acostado pues (empieza a contar los dedos de una mano) no con muchos de verdad, yo no soy de tener relaciones duraderas, todos los novios que he tenido me han salido rana.

  • Yo que sepa si besas a una rana te aparece un príncipe.

  • Pues yo he besado a muchas ranas, y te puedo asegurar que ninguna se transformó en un príncipe.

  • Pues entonces, lo dejamos para otro día no quiero estropear esta noche siendo una mala rana, y no siendo un príncipe. (esto último lo dice levantándose de la mesa).

  • Ya te vas, te dije en serio que podías quedarte y dormir en la cama de invitados.

  • Maira, tú necesitas tranquilidad para trabajar igual que yo, si duermo esta noche aquí en tu casa, no creo que mañana podamos ninguno de los dos trabajar. No te preocupes, nos vemos otro día y podemos charlar de lo que tú quieras. (Le da un tierno beso en los labios, y se dirige hacia la puerta), llámame mañana para saber de ti o mándame un mensaje, de verdad me ha gustado, verte, besarte y esta velada ha sido muy buena para mí, nunca he estado con una mujer como tú, una que pudiera respetar y ver varias veces.

  • Y si no quiero que me respetes.

  • No eres como las demás, no digas lo que no piensas. Nos vemos, que descanses. (Le da otro tierno beso, hable la puerta del piso y se vuelve a ir sin mirar a tras).

Maira esta aturdida, se ha dado cuenta de que le gustaba. Pero no sabía nada de él, y tampoco se atrevía a hacerle ninguna pregunta referente a su vida. Sabía que era un ligón, pero a su corazón no le importaba. Volvía a repetirse una y otra vez que tenía que ir lentamente con él. Mientras pensaba recogía la mesa, lavaba los platos, y cuando iba a recoger el mantel y las servilletas, se quedó con la de él cerca de sus labios, para ella no olía a su jabón ni a su suavizante, esa servilleta olía a él, a sus suaves labios. Esa noche decidió que tenía que volver a quedar, para ver si el sentía lo mismo.

En un pueblo costero gallego, un coche estaciona dentro de una casa rustica al lado del mar, de él se baja Mateo, y se encuentra con un viejo amigo.

  • Mateo, ¿Cuánto tiempo?, me ha alegrado mucho, recibir una llamada tuya. Dice Marc/ Marcos.

  • Sigues teniendo ese acento Inglés como siempre. Bien estoy bien me alegro de poder encontrarte en casa.

  • Llevo en Galicia unos meses, mi mujer volverá a Estados Unidos la semana que viene.

  • No me acuerdo de haberla visto alguna vez, ¿Cómo se llama?, ya sabes me comentaste que estabas casado pero nunca supe el nombre de la mujer que te ato bien corto (sonríe).

  • Vamos mateo, un día te la presentare no te preocupes, pero a ella le gusta mucho más que a mí, visitar lugares hermosos de este país, ya sabes que ella es de aquí y yo de Inglaterra. Son tan diferente nuestras culturas que. Bueno dejemos de hablar de ella.

  • (Mateo, le mira con desconfianza, hay algo que no le gusta, conocía a Marcos desde hacía doce años, cuando trabajaban los dos en la construcción de una empresa de tecnología en el extranjero, pero algo le decía que el Marcos que conocía había cambiado), claro de acuerdo ya me la presentaras. Te he llamado para saber si puedo quedarme aquí unos días.

  • Claro, no hay problema. Pasa, te enseño el lugar donde vas a dormir y el resto de la casa. -La casa solo tenía una planta, en la entrada estaba un amplio salón con varios muebles y unos sofás, en medio un mesado que comunicaba con la concina. Al pasar se encontraba a mano derecha con un pasillo donde llevaba a cuatro habitaciones, una de ellas era la despensa otra era la habitación de matrimonio y la siguiente era la habitación de invitados y un baño exterior. El dejo su equipaje en la habitación de invitados que también tenía un baño privado para él solo.- Bueno ponte cómodo en tu habitación yo voy a preparar la cena para los dos. Te aviso cuando este lista.

  • Claro Gracias. Si te parece bien voy a darme una ducha.

  • Claro, te espero en la cocina.

Mientras Marcos cocinaba, pesaba en lo fácil que le había sido, todo lo que había tramado. Primero fue meterse en un grupo que intentaba ayudarse los unos a los otros, para encontrar empleo y después hacerles creer que él era su amigo y que también quería ayudar a la causa. Pero lo que no sabía Paco y los demás es que su causa era diferente a la de ellos. Su causa empezó hacia doce años atrás, cuando su mujer Claudia descubrió que tenía una amante por internet. Claudia era una hermosa y tierna profesora que amaba desde lo más hondo de su corazón, pero un día conoció a Merche y ella le hizo perder la cabeza. Era atractiva, sus pechos eran más grandes de lo normal y se bestia con unas minifaldas muy sexis que le hacían imaginar cosas lujuriosas todos los días que la veía en el trabajo. Ella le hablo de un programa de internet de citas, creado por un joven Santiagués, allí podían hablar de todo lo que quisieran, verse desnudos, y calentarse en directo sin que nadie lo supiera ni los viera, solo aquellos que tenían una aplicación, así fue, durante dos años, hablaba con Merche los días que su mujer se iba de viaje, para desempeñar su trabajo de medico sin fronteras, y hacían todas las cosas guarras que podían y el guardaba los archivos para verlos cando ella no podía. Pero un día su hija de seis años y so hijo de catorce años, entraron en su ordenador para hacer un trabajo para el colegio, vieron la aplicación de entrada a la página en la pantalla de inicio del ordenador. Al darle un clic, se les abrió la página segura, de verdad, ellos entraron en la página sin ningún problema, sin tener que usar la contraseña que el tanto memorizara con números y letras, y vieron lo que estaba haciendo, todos los días que ellos se iban al colegio y su madre no estaba en casa. Ellos avisaron a su madre para que viera lo que guardaba su padre, tan mal le sentó a Claudia que su querido marido le fuera infiel, y que sus pequeños vieran de primera mano la infidelidad de este, que ella cogió un cuchillo en el mesado de la cocina y mato a los dos pequeños y se suicidó . Cuando el llego a casa, no podía imaginar lo que se iba encontrar, sus pequeños habían querido salir de la casa, pero ella los había atrapado degollándolos, y después ella se había clavado el cuchillo en el corazón, pero antes de hacerlo le había escrito una nota, diciendo “me has roto el corazón, siempre te odiare y tu castigo será nunca tener a tus hijos contigo”.

Cundo paso la investigación y entierro de los cuerpos, un familiar de Claudia lo llamo, quería hablar con él, acerca de su prima. Lo que no esperaba, era que el susodicho familiar fuera un psicólogo, primo hermano de la misma, y que la llevaba tratando desde que tenía 20 años, el mayor de doce primos, él ahora tenía 60 años, su mujer prima de él, tenía cuarenta años y era la más pequeña. Y cuanto le dolía lo que le había dicho, ella estaba enferma, no se quería a sí misma, era una persona depresiva, negativa y cuando era joven, cuando sus padres se peleaban, se pegaba para hacerse daño, ya que pensaba que sus padres discutirán por su culpa. Su primo nunca había creído que ella hiciera daños a sus hijos, por eso, le había dicho que guardara silencio de su enfermedad, y ese fue su más grande error. Unos meses después, el primo siguió a su prima, el mejor trabajo que Marc pudo haber hecho, los dos lo habían destrozado, su mujer matando a sus pequeños y el primo por no haberle dicho la verdad desde un principio y ahora iba a acabar con el tercero, el creador del programa que tanto dolor le había infringido.

No estaba enamorado de Merche, ni tampoco lo estaba cuando hacia sexo con ella por internet, lo único que le apetecía era que le excitara, para así sentirse más vivo, era para lo único que la quería cuando no estaba con su mujer en casa. Ese periodo de luto de unos pocos años también le había aclarado un poco sus sentimientos hacia ella, no la quería, vivía con ella por los niños, a quien si quería, porque eran de él. Él se había dado cuenta, cuando estaba viva, de cómo miraba a su jefe de equipo de médicos sin fronteras, cuando la llevaba a coger el avión al aeropuerto de Madrid, que eran donde vivieron los primeros años, ella era de su tierra, pero le habían trasladado a Madrid, para sustituir a una compañera con enlace en Inglaterra de manos unidas, allí fue donde tuvieron a su primer hijo, y después en Chicago tuvieron al segundo. Dieron muchos viajes por todos los países, un día viviendo aquí otro día viviendo allí, hasta que con 9 años el mayor decidió quedar en Chicago y ella coger un avión cuando la necesitaran.

Y ahí fue donde sucedió todo, el empezó a trabajar en una empresa farmacéutica privada que intentaba encontrar antídoto para muchos virus, y fue donde conoció a Merche, una doctora auxiliar de un laboratorio que estudiaba más detenidamente el Ebola para radicarlo ya en su totalidad, cura la había pero no llegaba a tanta gente en áfrica como quisieran, por eso ellos lo estaban estudiando de nuevo, para encontrar algo mejor, que pudiera dura años y años en el organismo de las personas Africanas y no pudieran contraer el virus nunca más.

Allí fue donde conoció a Merche, le tocaba trabajar en todos sus turnos, y como siempre solía hacer lo posible para llamar la atención de él y de todos los hombres con los que trabajaba, con sus faldas corta y camisetas ajustadas, y estas abiertas para que se le viera el canelillo del pecho. Ella fue su perdición y hora el seria la perdición de ella, la obligo a robar un frasco de los que guardaba en el laboratorio, y traerlo a España, después convenció a los pobres pardillos de que, no era peligroso lo que llevaba que serviría para dar un susto y para no hacer daño a nadie, lo cual era mentira, ya que el virus mataría a toda la gente que trabajaba en la empresa de señor Lamas y de los alrededores, y posiblemente a todos en general, le daba igual quien muriera con tal de vengarse de la personas que le hicieron daño.

  • Bueno ya estoy, ¿Marcos estas bien?.

  • (Sorprendido), oh!, sí estoy bien. Es que estaba intentando recordar cosas. Pero ¿Por qué me miras con esa cara de susto?

  • Es por tus ojos, parecían que se iban a salir de la órbita.

  • Oh, tranquilo viejo amigo, no es nada malo, suelo ponerlos así, cuando pienso demasiado. Anda vamos a cenar, que mañana es otro día.

Los siguientes días para Rodrigo fue un ir y venir, necesitaba encontrar alguna pista del paradero de Mateo, y también quien era el comprador de la droga que vendía el socio de Isaac y Fernando. Una de sus fuentes le había dicho que era extranjero y millonario.

Después de unas horas de relax en casa de su madre, en la ciudad Rodrigo recibe una llamada de Pachi uno de sus informantes de la capital gallega y que lo quiere ver urgente mente, y que lo espera en la entrada sur de la catedral, ya que a esa hora la catedral de Ourense estaría abierta y podrían pasear sin que nadie se fijara en ellos.

  • Pachi, espero que sea importante, lo que me quieres contar. Estoy muy ocupado.

  • Lo sé, hay una bomba, e imagino que tu equipo es el encargado de encontrarla.

  • (Sorprendido), ¿Cómo sabes lo de la bomba?

  • Un joven informático y millonario, está buscando guardaespaldas para su protección, a recibido una carta diciéndole que el moriría, por una bomba por todo el mal que había hecho.

  • Y ¿Qué mal ha hecho?

  • No lo sé, y el tampoco, pero tiene miedo, es mejor que vallas hablar con él y averigua que es lo que le hace y por qué quieren matarle.

  • Y ¿Quién te ha contado lo de la bomba y lo de su hermano informatico?

  • Su hermano, él es drogadicto y vino a mi lugar de ya sabes, allí conto todo lo que quiso, sobre su mal hermano, y sobre la bomba, se reía de lo ilusa que era la gente que quería destruirlo, ya que su hermano era inmortal…

  • (Mirando hacia el cielo), ¿tienes su dirección?, para poder ir y meterme dentro de las entrevistas para ser guardaespaldas.

  • Si, aquí tengo. La entrevista empieza pasado mañana. Hoy creo que tenía cita con sus abogados para preparar su herencia.

  • Y no será que su hermano, te conto lo de la bomba solo para hacerse el remolón y hacer más famoso a su hermano.

  • No tío, yo no fui el único que lo escucho, seguramente narcóticos te llamara, para infórmate también, yo donde suelo pillar meta y demás, suele haber chivatos de la policía.

  • Lo sé, tengo amigos en narcóticos, los llamare y tú, aléjate de la capital durante unos días, no querría tener que ir al depósito a reconocer tu cadáver.

  • Tan mala es la cosa.

  • No lo sé, toma tu parte por la ayuda, cuídate.

  • Me cuidare, también llamare a mis hermanos para que cojan unos días de vacaciones, esa cara que pones no me gusta nada, y pienso que hay algo más, hasta luego.

  • Adiós y gracias.

Mientras Rodrigo salía de la catedral para hablar con sus superiores, y contarle todo lo que sabía para que intentaran encontrar alguna pista más, salió detrás de él alguien que no quería que la viera. Ella estaba triste, y decepcionada, había ido a la misa de la Catedral para aclarar su mente, y se había encontrado con Rodrigo, y que hacia el recibía no sé qué, de un hombre que parecía un pobre drogadicto y él le debía de haber entregado un paquete con algo.

Por la tarde Mirian estaba descentrada en el trabajo, no sabía cómo tomar lo que había visto. Ella pensaba que era buena calando a los hombres, y que sabía perfectamente si eran buenos o malos. Pero no de verdad no lo era.

Llamo a Catalina ya que ella era la única que no trabajaba y seguramente no le importaría escucharle.

  • ¡Hola!, Guapa, ¿cómo estás?

  • Bien, mi pequeño va evolucionando adecuadamente y los médicos esperan que este sano. Esperando a que lleguen los cuatro meses. ¿Y tú cómo estás?

  • Mal, hoy é visto a Rodrigo haciendo algo que no me esperaba de él. Tengo tan mala suerte, siempre me enamoro de hombres malos.

  • ¿Qué ha hecho Rodrigo?, que te ha puesto así.

  • Creo que le estaba vendiendo droga a un chico en la catedral.

  • (Riéndose a carcajada), perdona, ¡vendiendo droga!, ¿no sabes en que trabaja Rodrigo verdad, el aun no te lo ha dicho?.

  • ¿Por qué te ríes? ¡no tiene gracia!, y no, no se en que trabaja y aún menos quiero saberlo.

  • Hay mi niña, me rio porque me acaba de hacer gracia, lo que me acabas de contar, yo si fuera tú, le hubiera plantado cara, para saber a ciencia cierta la verdad, pero bueno hiciste bien, porque si lo hubieras hecho acabarías seguramente detenida.

  • ¿Perdona?, ¿Cómo dices?, ¿Detenida?

  • Sí, detenida. Bueno te tengo que dejar acaban de llegar mis padres y mi suegra, hoy les voy a decir que van a ser abuelos. Besos ya me contaras, (riéndose de nuevo), como acaba esa historia de Rodrigo.

A Maira esa charla la había desconcertado bastante, y también le había dejado intrigada eso de que si le hubiera dicho algo, podía acabar detenida, ¿Por qué detenida?.

Unos minutos después, llaman a la puerta su secretaria diciéndole que hay alguien que quiere hablar con ella, cuando le dice que es Rodrigo, no se lo puede creer hasta que el entra en su despacho. Iba vestido de distinta manera a como lo había visto hacia unas dos hora donde la catedral, por lo que ella pensó, que debió ir a casa a cambiarse, para ir a verla.

  • ¡Hola!, ¡Molesto!, ¿Estas muy ocupada?.

  • No, pasa ¿Cómo estás?.

  • Bueno, un poco preocupado, mi trabajo no está saliendo como yo quisiera, pero bueno, como solía decir mi padre, a mal tiempo buena cara, para afrontar la mala racha y que a uno le salga las cosas bien.

  • ¿En que trabajas?

  • ¿Por qué quieres saberlo?

  • Porque hoy te vi pagarle a un drogadicto en la catedral, después de la misa de las nueve de la mañana.

  • ¡Pagarle a un drogadicto!, (se empieza a reír a carcajada limpia), bueno si me has pillado, eres la única chica que me interesa, que ha logrado descubrirme en mi tapadera, debe de ser por culpa de estar enamorándose.

  • ¿Tu tapadera?,

  • Sí, mi tapadera, soy Guardia Civil, de paisano, de los que investigan a supuestos drogadictos, etarras, terroristas etc. Pero siempre perteneciendo al cuerpo de la Guardia Civil claro está. El hombre con el que me viste era uno de mis confidentes.

  • Ya entiendo ahora, porque Catalina se reía de mí hace unos minutos cuando hablaba con ella por teléfono.

  • (Vuelve a sonreír), normal, Valeria, Ximena, Catalina, Isaac y Fernando, saben que soy miembro de los cuerpos de seguridad del estado, desde el momento que empecé a estudiar oposición para seguir los pasos de mi padre. Quería ser como él. Y bueno Gorca también lo sabe, el ahora esta con mi amigo David, preparándome una manera para entrar como guardaespaldas de alguien que puede estar en peligro.

  • ¿David también es como tú?, pensé que vivía en el extranjero.

  • Y vive en el extranjero, no es tal como yo, el pertenece al cuerpo de seguridad de una empresa. De la que ha salido una parte muy mala para un artefacto, muy malo.

  • ¡ah!, ¿Cómo de malo es esa cosa?

  • Muy mala, necesito tú ayuda. Sé que te codeas con gente del mundillo de las rede sociales y de más cosas. Y una de esas personas puede estar en peligro.

  • ¿Cómo se llama?

  • No sé su apodo, pero si como se llama realmente. Ramón Salas, vive en Santiago de Compostela y da la casualidad que su equipo te lo compro personalmente a ti.

  • Sí, se quién es. ¿Ese es el que está buscando guardaespaldas?

  • Sí, el mismo. Pues la información que te puedo dar, es que es muy joven tiene unos 24 años, creo una página web de citas con 19 años, pero la mayoría que entra en esa página de citas es para que le vean, masturbándose, hablando de cosas guarras. Él presume de que es súper segura.

  • Ya sé que es una pregunta tonta pero la voy hacer ¿Tu entraste alguna vez a ella?.

  • Sí, espera te la enseño ahora, la tengo en mi portátil. ¿Por qué me miras así?.

  • Pues por que no pensaba que eras de esas.

  • Haber, yo entre en su página porque soy amiga del chico, y él me pidió que lo hiciera. Yo no veo lo que hace la gente que se inscribe en ella, yo solo veo los códigos HTML, miro si tienen fallos, si pueden ser pirateados etc. Si veo algo raro se lo comunico y él lo soluciona.

  • Ah! De acuerdo, perdona no quería ofenderte.

  • No me has ofendido, tranquilo, mientras se carga el programa. Si no tuvieras que pedirme ayuda, ¿me hubieras dicho alguna vez, que eres policía?

  • Pues sí, te lo hubiera dicho, no hable antes porque no sabía cómo decírtelo, me gustabas y quería saber si yo también te gustaba. Yo no suelo decirle a ninguno de mis ligues que soy, es un modo de sentirme seguro y a salvo de aquellos que meto en la cárcel, pero apareciste tú, me empezaste a gustar de nuevo, y no había encontrado el momento de decirte lo que yo era. Muchos agentes como yo acaban muertos en sus misiones, y algunos tiene mujer e hijos, y es duro ver como nuestro trabajo hace daño a un niño inocente y a una madre que estaba perfectamente, acaba deprimiéndose y enfermando.

  • ¿Cómo te paso a ti?

  • Sí, como me paso a mí…

(Maira se acerca para darle un beso tierno en los labios, cuando se separa, él quiere continuar, pero ella le indica, que primero es pillar al malo y que después seguirán hablando de lo demás).

Cuando entra al programa ve algo extraño, parte de los códigos han cambiado, alguno de ellos, son ilógicos, ella quiere llamar al creador de la página, pero Rodrigo le dice que no lo haga. Que mande la información a su equipo que ya ellos averiguaran el resto. Le da un tierno beso y quedan para verse más tarde.

Las horas pasan y los agentes de la ley trabajan a cien para conseguir algún dato que le indique quien es el que está detrás de todo esto, ya que todo apunta a que Paco no es el líder tal como ellos creían.

Rodrigo llama a un confidente, para saber si un sospechoso del caso está en Madrid o se ha ido a alguna parte. Su confidente le indica que sigue en Madrid, que ha ido a visitarlo para pedirle alguna herramienta, y lo ha encontrado en casa, tranquilo y sosegado, lo que a Rodrigo le parece todo muy extraño. Después de esta llamada le toca llamar a Ximena, para preguntar por Daniel Izquierdo.

  • No, Rodrigo, no sé nada de él. Ni siquiera me llamo para darme sus datos o para decirme que estaba bien. Nada de nada. Porque lo preguntas.

  • Es por mi investigación, si no te ha llamado, es porque tiene miedo a ser detenido de nuevo.

  • Rodrigo, de verdad ¿su verdadero nombre es Daniel?

  • De momento, no puedo decirte nada. Si no te llama, estate tranquila, si te llama avísame inmediatamente, si no te cojo el teléfono, mándame un mensaje.

  • ¿Qué pasa?

  • Estamos en alerta.

  • Bale, te he entendido bien. Ah!, te mando una foto del socio de mi marido y del hombre que quiere comprarle la droga, el comprador es extranjero.

  • Vale, las acabo de recibir. ¿Cómo se la saco?

  • Vinieron a mi oficina los cuatro, mi cuñado, mi marido, el socio y el comprador. aquí hay cámaras, y del resto ya te imaginas.

  • Chicos listos. Gracias.

  • Gracias a ti que eres el que nos está ayudando.

Mateo esa noche había descansado muy mal, había dormido intranquilo, su mente le había tenido en vela, gran parte de la noche. Algo no le encajaba, Marcos le ocultaba algo, y no sabía que era. Y si hablaba con él, y si le preguntaba si estaba bien. Seguramente lo que le pasaba era que había discutido con su pareja, por eso él estaba aquí en Galicia desde hacía un tiempo. Era su amigo y sus amigos se apoyan, se levantó del sitio donde estaba y se dirigió al exterior, Marcos estaba esperando a alguien fuera de la casa y Mateo imaginaba que podría ser su pareja.

  • Hola! Amigo. ¿A quién esperas?

  • Hola!, pensé, que estabas descansando en tu habitación. Estoy esperando a una amiga.

  • Oh!, no estaba leyendo algo, me encanta la tranquilidad, que este lugar es muy bello y muy tranquilo, estamos muy lejos de la civilización.

  • Sí, compre esta casa por eso, y también…

Se oye la llegada de un coche, el conductor es una mujer, rubia de un metro ochenta y muy delgada, esta sale del vehículo y se acerca a los dos hombres, de repente Mateo cae al suelo Muerto.

  • ¿La bomba?

  • En el coche de Mateo, que tontos son, el en menos de dejarla donde le dije, se la llevo con él, le hizo más caso a Paco que a mí.

  • ¿Por eso le acabas de matar?

  • Por eso y porque estoy cansado de que estos gilipollas sean unos cobardes.

  • ¿Por qué, no me dejaste acabar con ellos, cuando les lleve el producto?

  • ¡Tú estás loca! (le dice gritando), si lo hubieras hecho en ese momento, ya tendríamos a la policía encima y no podría hacer esto que tantas ganas tengo.

  • ¿Lo que?

  • Llevarte a un lugar precioso, donde puedas disfrutar de todo aquello que desees. (aunque lo que su mente pensaba no era lo mismo que lo que decía)

  • Um, parece apetecible y todo.

  • Pues ahora tenemos que ir a la fase dos, e manipulado la página del chico, también le he mandado mensajes diciéndole que va a morir. Nadie espera lo siguiente.

  • Debo informarte de una cosa, el chico está buscando guardaespaldas para su protección. Hay un anuncio en el periódico.

  • Oh, pobre chaval, debe de pensar que de ese modo sobrevivirá. Que ingenuo.

  • Y que vas hacer con el cadáver de Mateo.

  • Lo vamos a enterrar. Nadie preguntara por él, no tiene familia, y sus amigos no creo que lo busquen.

  • Pues voy por una pala para quitar tierra y hacer un hueco grande.

  • Ve, en el garaje hay palas.

Rodrigo ya no sabía más que hacer, había dado mil vueltas intentando descubrir alguna pista, pero nada. Necesitaba relajarse y decidió irse a ver a Maira, la única persona que lo hacía relajarse.

Maira había decidido ir pronto para casa, necesitaba pensar un poco, y había dejado en manos de uno de sus socios, las dos últimas reuniones del día. Necesitaba una ducha relajante, y tomar un poco de helado de chocolate. Le había gustado que Rodrigo le dijera por si mismo en que trabajaba, aunque ahora tenía miedo de enamorarse de él, y que un día en alguna misión lo perdiera, Enamorarse, avía pensado en esa palabra, pero si ella ya creía que lo estaba. Le estaba dando vueltas a todo lo de esos días cuando la puerta sonó.

  • Hola! ¿Puedo pasar? – Maira, le hace un gesto con la mano para que pase-; e venido a verte, llame antes a tu oficina y ellos me dijeron que estabas en casa, y …

  • Yo también necesitaba relajarme, y deje a uno de mis socios a cargo de nuestros negocios.

  • ¿Te encuentras mal?

  • No, (sonríe) lo suelo hacer algunas veces, sobre todo cuando las últimas reuniones son más de lo mismo y no me necesitan para aclarar las dudas, con tal que este el técnico y alguno de los especialistas ya les llega. ¿Quieres tomar algo, agua, cerveza, coca cola?, puedes sentarte en el sofá, no te quedes hay de pie.

  • Una cerveza me va bien, y ¿ese sonido?

  • Oh, es la bañera, iba a darme un baño relajante. (se dirige al baño a cerrar el grifo, y después a la cocina a coger)

  • Lo siento, debí de haberte llamado antes.

  • No pasa nada, eres bienvenido. Además me gusta que estés aquí, y bueno también, (se acerca a él con la cerveza y se siente a su lado), debo decirte una cosa, me gusta, – tu a mí también, dice Rodrigo -, y tengo miedo, (mira hacia el suelo), de que un tía te pase algo y no pueda seguir adelante.

  • Maira, a mí también me pasa lo mismo, eres la única mujer que de verdad quiero. Cuando estábamos en el colegio, me gustabas, y como eras tan tímida y salías poco con nosotros o nada cuando íbamos al recreo, pues me gustaba burlarme para hacerte salir del cascaron que creías que estabas, lo malo es que yo intentaba hacerlo con buena intención, no con mala…

  • (Le pone un dedo en la boca, haciéndolo callar), vale, ya paso, ya no somos esos chicos, hemos cambiado, el pasado es el pasado, ahora hay que mirar el presente y el futuro.

  • De acuerdo, sabes lo que tengo ganas de hacer. – Me lo imagino, yo también.- (se acerca a ella y la empieza a besar).

Rodrigo no podía creer las ganas que tenía de hacerla suya, mientras ella ponía a cada la do de sus torso sus piernas él, la cogía a volandas, para llevarla a la habitación, mientras se besaban con pasión y deseo.

En la habitación él la acuesta en la cama y se pone encima, mientras él le quitaba camisola que tenía puesta, ella de desabrochaba los botones de la camisa y se la saca ayudada por él, Rodrigo empieza a besarla en el cuello bajando, poco a poco hacia los pechos, donde los empieza a besar y a morder, después sigue hasta el ombligo. Cuando el regresa a sus labios ella, empieza a intentar desabrocharle el pantalón, dejando al descubierto su miembro. Rodrigo la ayuda a bajar su pantalón, y después le quita los pantalones cortos y la braga a ella para serle más fácil llegar a su bien más preciado…

Un rato más tarde Rodrigo y Maira estaba descansando de su estrenada relación, y charlando, sobre a donde irían de viaje en una semana de vacaciones, cuando el teléfono de Rodrigo empezó a sonar.

  • Hola! Hay un problema, ¿tienes un ordenador cerca?, necesitamos verte y que tú nos veas. Le dice David.

  • Espera un momento, (tapa el teléfono con el hombro para preguntarle a Maira si puede, esta se levanta y se dirige al salón, y de allí a otra habitación tipo despacho, donde enciende un portátil) si espera unos segundo, me visto y voy donde está el portátil.

  • ¡Te vistes1, son las ocho y media de la tarde ¿Dónde estás?, ¿En cama?

  • Es una larga historia, ya te la contare. Cuelgo

  • Rodrigo, ya puedes conectarte con quien quieras, ya está activada la wifi y el portátil.

  • Gracias, cariño. Dejo que te vistas (le da un tierno beso en los labios).

Rodrigo mete un código en una página de la Guardia Civil y se ven por la cámara del ordenador a David, su jefe y a uno de sus compañeros.

  • En pequeño en la pantalla te va a aparecer otra persona, es un agente británico que conoce muy bien a nuestro sospechoso. Dije su jefe

  • ¿Quién es?

  • Su verdadero nombre es Marcos Marc Braum, nació hace 52 años en Inglaterra, sus padres murieron cuando él tenía 20 años. No era muy buen estudiante, y en él no tenía muchos amigos era bastante reservado, aunque hablaba con todos, su historia personal no solía contarla, todos pensaban que era un desconfiado. En la universidad conoció a su mujer, tuvieron una relación de altos y bajos según cuentan algunos amigos, pero al final se casaron, ella trabajaba en Médicos sin fronteras, él estuvo trabajando en varios empleos entre ellos el mismo en el que trabaja tu amigo David.

  • .- Yo nunca coincidí con él en el trabajo, su jornada laboral era nocturna la mía era de tarde, yo tengo una niña pequeña y bueno, ya te imaginaras, me redujeron el trabajo, por eso cuando el entra yo ya no estoy, está mi compañero, él fue el que dio la señal de alarma, hace unos días ya que se le acabaron las vacaciones y no regreso a su puesto de trabajo. Dice David.

  • – Sigo, dice el agente Ingles. Con su mujer tuvo dos niñas, bueno eso se lo tengo que dejar explicar a David, que ya se enteraría de quien es, pero la etapa de casados que tubo aquí en Inglaterra y por otras partes del mundo, estuvo bien no tuvo ninguna complicación, ni siquiera una multa de aparcamiento. Cuando uno de sus hijos tenía una cierta edad, se quedaron en una ciudad norteamericana, y de ahí no se volvió a saber nada de él en esta parte del charco hasta ahora.

  • Lo que paso en, chicago, fue algo difícil de encontrar ya que según el FBI, estaba clasificado, hago extraño ya que no es miembro de ninguna fuerza del orden, pero cuando, el juez autorizo para abrir el expediente, encontraron todos los datos que necesitábamos, su mujer se suicidó cuando encontró en o encontraron, sus hijos unas fotos y videos de su padre insinuándose a una mujer y está a él, en la página web del joven que tú me mandaste antes la información, él estuvo dos años yendo a psicólogos para afrontar todo lo que le estaba pasando, sobre todo porque estaba muy unido a sus niños. La mujer en cuestión con la que se veía desnudo vía Webcam era la joven doctora que ya te comente, no sabemos si ella es cómplice o si le sigue la corriente porque le tiene miedo, pero, ella entro en territorio español, unos días antes de que tu pillaras a Mateo en la capital gallega. Dice David

  • Por qué dices que o encontraron los hijos

  • Porque la hija apareció muerta al lado de la silla del ordenador, el hermano unos metros más alejado y se encontraron huellas y bastante recientes de los dos en el teclado, todo eso puesto en el informe de la autopsia. Pero ahora viene los más duro para nuestro personaje maniaco, hace un año y medio o tal vez más, mientras ordenaba su casa, la que había tenido con su mujer, para venderla, debió de encontrar un diario de esta, donde ponía que los hijos no eran de él, sino del supervisor que tenía ella en médicos sin fronteras.

  • Pobre hombre, ¿por eso detuvisteis a alguien antes verdad?

  • Si, un joven le dejo en la puerta de su casa un paquete trampa. Lo bueno es que Nicolás, es un hombre muy desconfiado, y como tiene hermanos que trabajan en el gobierno Británico, pidió que lo miraran antes de abrir. Él fue quien nos dio la mitad de las pistas hace dos días, ya que lo amenazaba. Dice David

  • Maniaco es, pero por las circunstancias de la vida, debe de ser difícil averiguar que los hijos que tanto amaban y que son los que te hacían sobrellevar el día a día aunque estuvieran muertos, no fueran tuyos. Sobre todo si ya estabas mal psicológicamente. Dice Maira

  • ¿Quién está contigo?. Pregunta David

  • Una amiga de total confianza, David la conociste el día que viniste.

  • Sí, me acuerdo. Hola!, me alegro de volver a verte. Dice David

  • Espero que su chica sepa guardar secretos, no me gustaría que esto saliera en los periódicos mañana. Dice el jefe

  • Soy de total confianza, yo en cosas del gobierno no me meto, solamente venía a preguntarle a Rodrigo si quería cenar, para preparar algo. Dice Maira

  • Sí, gracias. Prepara lo que quieras.

  • Pedazo chica, bueno sigo, el hombre lleva en Galicia hace unos meses, sabemos que tiene una casa cerca del mar, pero no la hemos encontrado aún. Te mando fotos del hombre y de la mujer.

En los pocos minutos que las fotos aparecieron en la pantalla del ordenador Rodrigo salta y va corriendo a la cocina de Maira, dejando sorprendidos a su superior y compañeros.

  • Maira me haces un favor, mientras preparas la cena puedes intentar pasarme con Isaac y Fernando. Es muy importante, no te lo pediría si no fuera muy importante.

  • Claro, no hay problema, creo que fueron a cenar con sus suegros, pero ahora llamo.

  • (Regresando al ordenador), perdonar que me haya ido así, podemos atrapar al malo mis dos investigaciones están unidas.

  • Que investigaciones. Pregunta su jefe, pensé que solo estabas con lo de la bomba.

  • No, estaba también con la del traficante socio de mis amigos, se acuerda. – sí, perdona. Dice su jefe.-, hace unas horas atrás la abogada de mi amigo y mujer me mando la foto del socio y del comprador. El comprador es ese tal Marcos o Marc como lo llamáis, debemos detener al socio de mis amigos, y así, podemos saber dónde está.

  • Sabe dónde vive el socio de sus amigos.

  • No, por eso he ido a la cocina le pedía a mi chica, que los llamara.

  • Rodrigo, es Ximena, están de cena es la única que tenía el móvil con sonido. Dice Maira al entrar en el despacho donde está el ordenador.

  • Maira, donde vive el socio de tu marido

  • ¿Por qué lo quieres saber?, ¿pasa algo malo?

  • Si, si pillamos al socio de tu marido, pillaremos a otro malo. Y Ximena, es una amenaza nacional, a lo grande.

  • ¿Cómo?, yo no sé la dirección te paso a Fernando, que él sí sabe.

Pasan unos minutos, y coge el teléfono Fernando.

  • ¿Qué pasa, amigo?, mi mujer me acaba de pasar el teléfono muy asustada.

  • Te recuerdas que yo tenía dos casos, pues están relacionados, el comprador de tu socio para la mercancía, es el malo en mi otro caso.

  • Vive en Verín en una casa a las afueras de la ciudad.

  • De acuerdo. Hazme un favor mañana tú, tu mujer y el resto de la familia, coged un coche e iros a hacer un viaje largo, no digáis a donde vais, bueno a mí sí, o a Maira. Pero ni a vuestros socios ni a empleados le digáis a donde vais.

  • ¿Por qué me dice eso?

  • Porque quiero manteneros sanos y salvos.

  • Podemos ir al refugio, te acuerdas

  • Sí, iros hay, cuando esto esté solucionado, ya os llamare para que regreséis.

  • Bale, adiós. Cuídate amigo.

  • Lo hare.

  • Busca en Verin a las afueras, una casa a nombre de Francisco Amargo, este es el socio, que trafica con drogas, y que yo investigaba.

  • Tus amigos estarán bien, después de lo que le acabas de decir, no se habrá asustado. Dice David

  • No creas, peores cosas hemos vivido, pero no me fio del socio, y puede tener algún plan para ellos.

  • Y también puede desconfiar, al saber que su socio y dueño capitalista desaparece de día a la mañana. Dice su jefe

  • Pues, ceno y vamos en busca de ese miserable, preparad las cosas en una hora salimos. Tengo ganas de atrapar al malo y ya.

  • Rodrigo, ¿esas ganas no serán…? Pregunta David

  • No, solo quiero acabar con esto, antes de que alguien muera. Ya son muchas semanas investigando, dando vueltas y vueltas y no encontrar una pista fiable, y por fin que encontramos algo bueno, no quiero que se me escape.

  • De acuerdo. Desconectamos.

Maira acaba de preparar la cena y la coloca en la mesa

  • ¿Estás seguro de ir a por el ahora de noche?. Pregunta Maira

  • Es la única opción, no tenemos otro modo. Si esperamos a mañana, puede huir al ver que Fernando y su familia no están en la empresa nada más abrir. Al hacerlo de noche lo cogemos desprevenidos.

  • No sabéis si él está en guardia, si tiene a guardaespaldas o a gente trabajando para él y protegiéndolo.

  • Los tiene, de las veces que é pasado por su piso aquí en la ciudad, o por la empresa en que trabaja ilegalmente, siempre a estado acompañado por guardaespaldas armados. Y mis compañeros lo saben, iremos preparados.

  • De acuerdo. (Le da un tierno beso), yo intentare hablar con él creador de la página web a ver si lo hago entrar en razón.

  • Inténtalo, si consigues que nos deje vía libre, sin tener que avisar al juez para que nos dé ordenes, yo encantado, nos vemos a la vuelta.

  • De acuerdo.

Trabajo conjunto tres cuerpos de seguridad, la casa estaba fuertemente protegida con un muro de dos metros, y en la parte de arriba pinchos de alambre. La policía tenía dos opciones, entrar llamando a la puerta o entrando disparando, como la segunda opción no les gustaba a ninguno, decidieron rodear la casa, mientras dos policías de la policía Nacional, se dirigían a la puerta para que les dejaran entrar, llevando consigo, una orden judicial, firmada por el juez de guardia.

Los dos agentes entraron y hablaron con el sospechoso, este no sostuvo resistencia, pero negaba formar parte de lo que los policías le decían, aludiendo que él era un hombre honrado, y que no hacía nada que fuera encontrar de la ley. Mientras lo llevaban hacia el coche, unos cinco agentes entraron a inspeccionar la casa donde encontraron a la familia del propietario asustada, más a los guardaespaldas nerviosos, ellos no se mueve de donde la policía les indica que estén, saben que si hacen algún movimiento serán detenidos y llevados a comisaria igual que su jefe,

Mientras Francisco Amargo es llevado a comisaría para interrogar, después de estar barias horas mirando dentro de la casa, la policía hace entrar perros preparados para la detención de drogas. Los cuales encuentran en la parte de atrás de la casa el olor a las drogas dentro de una caseta de perro, que no tenían.

En la comisaría el interrogatorio no les va ser fácil para los compañeros de Rodrigo ya que lo primero que pide es un abogado, como el abogado que él quiere en ese momento está fuera de la ciudad, le envían otro miembro del bufete de donde trabajaba Ximena.

Francisco no está muy contento con la entrada de un abogado que él no conoce, pide en varias ocasiones que este en esa sala Ximena, que es su abogada y la de la empresa en la que él trabaja, pero la policía le indica que no la dan localizado. Francisco pide hacer una llamada, y la policía acede, el llama al número de teléfono de Ximena en varias ocasiones, al final lo coge.

  • Si, dígame.

  • Ximena ¿Dónde estás?, me han detenido injustamente, te quiero aquí pero ya. Le indica enfadado.

  • No soy Ximena, soy su criada, la señora no está, han ido al pueblo con los padres de ella. El señor Fernando me ha dicho que si alguno de los socios llamaba, que les dijera que podían actuar con libertad que el confía en ustedes.

  • Mujer, no estoy en la oficina sino detenido, ¿sabes si en el pueblo tienen teléfono?

  • No señor, ni siquiera llevan los móviles no les funcionan.

  • Es verdad soy tonto, tiene razón, si yo ya é estado allí.

  • Pues si usted, ya estuvo allí, no sé, por qué me lo pregunta.

  • Hay algún modo de comunicarme con ellos.

  • Lo dudo, lo siento. Debo colgar, estoy esperando una llamada de mi hijo desde Tenerife que me llama sobre estas horas.

  • Adiós.

Al final, Francisco acede a que lo interroguen.

  • Señor Francisco, me llamo Ramón, soy el encargado de su detención, hemos encontrado varias clases de drogas en su poder, me puede explicar para que las quería.

  • Hace años, que vendo drogas, cuando estaba en la universidad, me junte con unos chicos que las compraban baratas y después las vendían a buen precio, seguí con el negocio hasta hoy que me habéis pillado.

  • Háblenos de su vendedor actual, ¿De qué lo conoce?

  • De nada, apareció un día que estaba hablando con unos chicos que me ayudaban a vender droga en distintas partes de España y bueno, él me comento que no me iba a delatar, que me la compraría. Yo las le pedí unas cuantas a Jerónimo un amigo de la universidad que vive en Sudamérica y el me las envió por altamar hace una semana. Yo se las iba a llevar la semana que viene a Marcos.

  • ¿A qué Lugar?

  • A una casa de alquiler propia de él, en la zona de la Catedral de Santiago.

  • Solo tiene relación de drogas con ese hombre.

  • Sí, solo de eso. ¿Por qué me lo pregunta?

  • Solo era una pregunta rutinaria, ¿nos podría decir el número y la calle?

  • No sé el nombre de la calle ni el número, pero recuerdo que en el piso de abajo donde nos íbamos a encontrar vivía un informático joven muy majo.

  • ¿En el piso de abajo, está usted seguro

  • Si, segurísimo, hasta me dijo que si algún día me enfadaba con mi parienta que le pidiera a este chico la página web que tenía que era de citas por internet.

  • Gracias, esto es todo, le vamos a detener por tener en su propiedad drogas. (dirigiéndose a otro oficial), llévatelo a las celdas de abajo, hasta la vista judicial.

Minutos después los agentes están en una sala todos juntos.

  • ¿Tu chica ha hablado con el informático?. Pregunta el comisario jefe

  • Sí, no ha tenido suerte, le ha dado largas, según ella, el pobre chico debía de pensar que le quería robar su creación.

  • Porque no vamos y charlamos con él nosotros mismos, le contamos que hay un asesino por ahí que quiere matarlo a él y que posiblemente muera más gente. Dice David.

  • Mejor no, sabemos que el viernes es el día de la entrega, yo me puedo hacer pasar por… Dice Efraín otro compañero de Rodrigo

  • Se conocen, vendedor y comprador se conocen Efraín, si vas tú diciendo que eres le vendedor, acabarías en una bolsa de cadáveres, y sería peor, no sabemos cómo reaccionaría. Dice Rodrigo

  • Propongo una cosa, pedir una orden a un juez, diciéndole lo que va a pasar, a ver si nos acepta, entrar en la casa, sacarlo de ella, y después preparamos el lugar de encuentro con ventaja para nosotros. Dice David

  • ¿Sabemos a qué hora quedaron? Pregunta el comisario

  • Si, por la noche cuando oscureciera.

  • Pues no necesitáis sacarlo de la casa, podéis hacer lo mismo.

Y así lo hicieron, primero le pidieron las llaves al propietario real contándole lo que ocurría, omitiendo lo de la bomba, después se dirigieron al lugar donde sucedería la acción, el piso era doble, en la parte de abajo tenía una cocina, un amplio salón y varias habitaciones, las habitaciones no estaban amuebladas y tampoco el salón, lo que hacía que fuera difícil esconderse. Se subía a la parte de arriba a través de unas escalera rectas que se veían perfectamente desde la entrada, y que también había desde la parte de arriba un tiro fácil, allí había un salón amplio y una sola habitación con un baño. La entrega se aria en la parte de abajo, o eso intentarían, y llevarían al vendedor, para así ser más fácil el engaño. En la parte de arriba por si salía mal, estarían varios agentes, que dispararían si el asesino intentara escapar.

El día propio todo sabía el plan al dedillo, ninguno creía que se equivocaría, le pusieron a Francisco un chaleco por si le disparaban, tapado con su camisa y con una americana, le enseñaron el lugar y donde se tendría que colocar para que, desde afuera, un francotirador le diera a Marcos.

Unos minutos antes entra en el edificio, un chico alto de pelo castaño y de cuerpo atlético, minutos después se encienden las luces de la planta de debajo de donde iba a ocurrir los hechos, ya entrada bien la noche, aparece un hombre de unos sesenta años, con una caja de tamaño mediano, abre la puerta con las llaves y la deja abierta a una mujer unos años más jóvenes. Se oye por lo bajo.- Acaban de llegar, él y su cómplice, ¿está preparado Francisco?, pregunta Rodrigo.-; – Sí, lo está, esperamos cinco minutos y lo hacemos subir. Esos minutos para Francisco fueron eternos.

A los cinco minutos entra Francisco con una bolsa, que no contiene la droga que él tenía en su casa.

  • Fran, amigo ¿Cómo ha ido ese viaje, desde tu tierra?, te veo bastante gordo.

  • Gordo, serán… .- Tranquilo, habla con normalidad, haz una broma sobre lo que te ha dicho. Dice David.-; (bajando la voz), no sé si puedo hacerlo.

  • Amigo, ¿Qué no puedes hacer?

  • Nada, hoy no tengo un buen día, discutí con mi mujer. – -Bien dicho Fran. Dice Rodrigo.

  • Oh, bueno eso es fácil, solo tienes ponerla celosa y ya verás. Después de nuestro intercambio, te contare un secretito y…

  • Marcos, (sale una mujer de una de las habitaciones), he visto algo hay fuera. No me fio de este hombre.

  • Merche, no asustes a nuestro invitado. Fran, te presento a mi chica, nos conocimos en América, y ahora le estoy enseñando la tierra de mi difunta mujer.

  • (Repite nerviosa), Marcos sigo viendo esa sombra, igual en ese edificio de ahí. – Francotirador 1 y 2, esconderos bien que os está viendo, dice David.- ; – Señor, no somos nosotros, estamos bien escondidos, debe de ser otra persona.

  • En ese edificio de enfrente no hay nadie, solo un muñeco, que puse yo, para averiguar, si Fran venia o no solo. Fran, estas empezando a sudar mucho, ¿te encuentras bien?

  • Ágamos ya el cambio me quiero ir, si estoy bien.

Se empiezan a mover hacia las escaleras los agentes que había arriba.

  • Que bien mientes, no te preocupes, tengo un regalito aquí que te va a gustar, (abre la caja y saca un artefacto pequeño lleno de C4.), ya está activado, dentro de dos horas estallara.

  • Que es eso.

  • Una bomba con un virus. Para matar a mucha gente más al mequetrefe de ahí abajo

(Aparecen los agentes en escena)

  • Estas rodeado, sepárate de la bomba

  • Oh, no os preocupéis, beis esto, antes de venir, rompí el mecanismo de desarmarla, solo poniendo el código que solo se yo, podríais separar el virus de la bomba y yo no voy a sobrevivir. (De repente saca un arma y dispara a la chica).

Uno de los agentes se tira hacia el para desarmarlo pero Marcos es más rápido y lo hiere, acto seguido se dispara a sí mismo, cayendo al suelo con algo de vida.

  • Agente herido, sospechoso herido, necesitamos ambulancias y los artificieros para desactivar la bomba.

  • (intentando hablar), es…es…demasia…tarde

  • ¿Por qué dices eso?

  • Os mentí.. (Se oye un grito…) y se oye el sonido de un teléfono al fondo.

Un año después.

En Ourense se encuentra de nuevo todo el grupo de amigos que un año atrás habían ido a la cena.

  • Lucas: Haber, uno de los vuestros grito de miedo. Pero como es que no era la bomba.

  • Rodrigo: Muy fácil, porque la bomba no salió nunca de Madrid, de la casa de Paco.

  • Linda: Pero paco, no fuera el hombre que detuvisteis.

  • Rodrigo: Os cuento. Paco le trajo a mateo una Bomba falsa, idéntica a la original, sin decírselo a nadie, ya que desconfiaba de Marc. Después de ser detenido, y de haber quedado libre, se dirigió a su casa de Madrid, donde estaba la original, y de allí no salió hasta unas horas antes de que nosotros intentáramos detener a Marcos. En esa semana que nosotros estuvimos preparando el lugar, Marcos llamo a Paco y le dijo que él tenía la bomba y que la iba a detonar, el debió de coger miedo y se presentó en la comisaria de la policía local de Madrid, para entregar el artefacto y contar su historia, que él quería asustar a los políticos para así encontrar trabajo, pero le entro miedo y quería entregarla. Ellos sabían lo que nosotros estábamos investigando, y después de interrogarlo, abrir la bomba desactivar y separar la bomba del virus, nos avisaron, y bueno si de Marcos, nos hubiera oído primero gritar un No por su muerte, que al final cambio por un aleluya.

  • Maira: Se estará removiendo en la tumba.

  • Bueno por lo menos yo me alegro de estar vivo, de haber salvado la empresa de mi padre y de haber legalizado todo. Dice Fernando

  • Como si lo hubieras hecho tu solo, hermanito, pero tu mujer, tu cuñada y yo te ayudamos.

  • Lo se hermano.

  • Qué pena vivir lejos me hubiera gustado estar aquí para apoyaros. Dice Valentina.

  • Yo viví esto en directo y fue excitante, y con sorpresa. Dice Gorca

  • Yo cuando me lo contaron Maira y Tamara me quede como, que aburrido es mi trabajo, viendo que los demás salvan el mundo dice Natalia

  • Bueno, hablando de otro tema, Maira…;Aquello sucedió precisamente en cuando Rodrigo se levantó y se puso de cuclillas frente de mí, no me lo podía creer, aquel chico que tanto se metía conmigo en el colegio, que hace un año volvimos a conocernos de nuevo me estaba pidiendo en matrimonio.- Quieres casarte conmigo.

  • Si.

Fin.

Autora: Sara Iglesias

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