EL VALOR DE UNA SONRISA…

Te miro me miras... Nos miramos

Pasaba cada día por la puerta de mi despacho, silenciosa, tranquila, pero siempre sonriendo.

Desde mi mesa oía su voz saludando y yo pensaba entonces que la mañana era más luminosa, más acogedora, más humana.

Luego me perdía en mi trabajo y parecía que la olvidaba, pero no, de vez en cuando recordaba esa sonrisa y todo me parecía más fácil.

Un día  tuve que ir al departamento donde ella trabajaba. Estaba en el mismo edificio, en el mismo lugar, pero tan lejano de mí como las antípodas.

Mientras esperaba, la observé y seguí haciéndolo en los días sucesivos cuando tuve que ir de nuevo.  Me dí cuenta que la gente a su alrededor la ninguneaba, que sus opiniones válidas y competentes, no eran escuchadas, que su sonrisa se perdía entre un montón de intereses, de hipocresías, de amabilidades medidas y tasadas.

sonrisa1

En uno de aquellos instantes de observación me…

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