Hay familias que no son perfectas, pero siempre hay segundas oportunidades

Hoy me apetecía ir a clase en autobús, tengo carnet des de los dieciocho años pero, una vez al mes cojo el bus para poder así descansar de la sensación de nervios que me da cuando voy conduciendo.
De camino a casa a mi lado se sentó una prima lejana de mi madre, yo la salude con educación, no le tenía mucha confianza ya que la había visto muy pocas veces lo que me sorprendió es que se sentara a mí lado.
Loreto: ¡Que estupendo día hace hoy verdad!
Milagros: si, se nota que estamos cerca del verano.
Loreto: ¿Cómo está tu madre?
Milagros: bien, trabajando.
Loreto: Y ¿tus tíos de Ourense?, ¿Los conoces?
Milagros: (sorprendida por la pregunta, y pensando que era una descarada, mala educada y otras cuantas cosas más), si los conozco y los he visitado varias veces, y yo que sepa están bien todos.
Loreto: (con una sonrisa fingida y con cara de no creérselo), de veras pensé que tú madre no les hablaba después de lo sucedido cuando tu naciste.
Milagros: (pero que se cree esta tía, me levante y me disculpe, y me dirigía al final del autobús donde había un sitio libre.
La vida de mi madre y tíos no fue un camino de rosas, mi abuelo era muy estricto y mi abuela los educo lo mejor que pudo.
Cuando cumplí los 16 años mi madre debió de pensar que era ya la hora de que supiera que su pareja Guillermo no era mi verdadero padre. Ese día también me contó que tenía hermanos y que residían todos en la ciudad Ourense, nosotros vivimos en León. Después de explicarme todo lo sucedido, y el por qué no se hablaba con sus hermanos y padres me dio varios números de teléfono, unos eran de mi tíos, que con el paso de los años fui conociendo y el otro era el de la familia de mi verdadero padre, a él no le conocía, ya que como no le interesaba nada saber de mi aún menos yo de él.
Cuando llegue a casa, llame a mi prima Camila.
Milagros: ¡Hola! Tía, está Camila. – Si cariño, espera que ya te la llamo.
(Tardo unos minutos pero pronto se puso al teléfono)
Camila: ¡hola!, dime.
Milagros: No sé si conocerás a una prima lejana de nuestras madres, que se llama Loreto.
Camila: Si, ¿por qué me lo preguntas?.
Milagros: (Le empezó a contar todo lo que le dijo en el autobús, y la forma como se lo dijo), sabes ya estoy harta de encontrarme con gente que se mete en mi vida privada.
Camila: Bueno, esa preguntas eran normales, no sabía si tu madre se hablaba con sus hermanos, ¿por qué te sientes tan ofendida?, si hubieras pasado de ella te sería mejor. Así solo le diste a entender que eras una mala educada, y que no te gusta hablar sobre tu familia, materna.
Milagros: Es que hay algo más.
Camila: ¿Cómo que hay algo más?
Milagros: Hace unos días mi madre llego a casa muy nerviosa, y se encero en una habitación con Guillermo, no sé de qué estuvieron hablando, pero unos días después me hicieron firmar unos papeles que me hacían única heredera de sus bienes, y que nadie podría quitarme lo que tenía.
Camila: Y no le preguntaste por que hizo eso.
Milagros: No le pregunte, y hay algo más, otro de los papeles era de adopción, pero esos papeles eran a nombre de Guillermo, me hizo hija legitima de él.
Camila: oh, te tengo que contar una cosa, a lo mejor entiendes él porqué, tus abuelos por parte de padre han fallecido, y posiblemente tú padre verdadero quiera saber dónde estás.
Milagros: Ahora después de tantos años sin querer saber de mí, pue que no me busque que yo no quiero saber de él ni en sueños vamos.
Camila: Ya, te entiendo, pero es lógico, según mi madre, eran sus padres los que se oponían a que tus padres se casaran.
Milagros: Lo sé, este fin de semana voy hasta ahí, y hablamos.
Mi llegada a Galicia es como siempre, con abrazos, ven a comer a casa, quédate en nuestra casa porque la otra vez estuviste en casa de tu otro tío, así siempre, y como siempre me quedo en casa de mi prima Camila, que es a la única que le tengo confianza a cien por cien.
Después de comer y charlar con todos, Camila y yo nos quedamos solas viendo la televisión y ahí fue cuando empezamos a hablar sobre lo sucedido.
Camila: Bueno, he hablado con mi madre y me ha comentado que es mejor que intentes averiguar por qué después de tanto tiempo tu padre quiere saber de ti.
Milagros: Lo sé, mi madre también me la ha dicho, sabes lo de todos esos papeles era porque mi madre quiere tener todo arreglado por si algún día ella falta, y lo de que Guillermo sea mi padre adoptivo es porque él lleva des de que me conoció con ganas de serlo por eso me mando firmar los papeles.
Camila: Me alegro de la decisión de tu madre, te mereces tener un padre como Guillermo, el es amable, cariñoso y muy agradable.
Milagros: Si lo es.
Camila: Otra cosa que tengo que contarte, tu verdadero padre, esta casado y tiene un hijos mas.
Milagros: Todo lo contrario a mi madre que tiene tres hijos con Guillermo.
Camila: Pues sí, como se tomaron Paula, Luisa y Daniel tu adopción.
Milagros: Bien, le encanta tener a una hermana mayor, tan pija y sexi como yo.
Camila: (riéndose), no me digas que te han dicho eso.
Milagros: Si, con una sonrisa de picardía los tres que no veas. Son unos soles, y me encanta tenerlos como hermanos pequeños.
Camila: Lo sé. Antes de que me olvide, este es el teléfono de tu padre y su dirección por si lo quiere ir a ver.
Milagros: Uf, si me acompañas iré, pero antes hablare con él por teléfono.
Pasado los días, Milagros había conversado con su padre por teléfono, y este la había invitado a tomar un café a su casa. Ella nerviosa había accedido, pero acompañada por Camila, ya que sola no se había atrevido a ir.
En la entrada del café donde habían quedado estaba esperándola un señor mayor unos pocos años más mayor que su madre, delgado y con canas.
Ramiro: ¡Hola!, ¿Cómo estás?
Milagros: Bien, esta es mi prima Camila.
Ramiro: Lo sé la he visto algunas veces ir a pasear con su madre. Entramos y os invito a tomar algo.
Milagros: Claro.
(Cuando se sientan ramiro empieza a frotarse las manos, se encuentra algo nervioso)
Ramiro: siento haber tardado tanto… Es que mis madres, tus abuelos no querían que te conociera.
Milagros: Porque, ya sé que mi madre se pagaba la carrera de Económicas trabajando para sus padres de criada, pero…
Ramiro: No fue por eso, es que mi madre… estaba obsesionada con…. Casarme con alguien muy poderoso en aquellos tiempos.
Camila: ¿Con quien?

Ramiro: Con Lorena de Solis, la hija de una amiga suya que era duquesa, bueno… Sinceramente no lo era, pero sus padres tenían mucho dinero y mi madre quería que me casara con ella. Des de pequeños nos había concertado ya ese matrimonio.
Milagros: Y ¿estas casado con ella?
Ramiro: No, con el paso de los años su madre dejo de ser amiga de la mía y ya…
Milagros: Ah, pues que amistad más rara.
Ramiro: (sonriendo), si lo era, yo siempre pensé que eran amigas de conveniencia. Lo único que hacían era criticar a la gente, y poco más. Bueno, cuéntame algo de ti.
Milagros: Pues acabe la universidad hace un año, soy Doctora de Cardiología en un hospital de León, y en mis ratos libres los dedico a disfrutar de la vida conocer lugares nuevos y visitar a amigos que conozco vía internet, que muchos de ellos son muy majos.
Ramiro: Con eso ten cuidado en internet te puedes
Milagros: Lo sé pero siempre voy acompañada por alguien y disfruto conociendo lugares nuevos.
Ramiro: Me alegro, y tienes pareja.
Milagros: Si, Lucas, es de mi misma edad y nos conocimos en la universidad.
Ramiro: Me alegro.
(Con esta sencilla conversación, comenzó una bella amistad, que con el paso de los años llegaría a ser más profunda)
Fin…

Anuncios

Hay familias que no son perfectas, pero siempre hay segundas oportunidades

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s