La santificación de los gestos (y II)

El bosque silencioso

                                 II
Fue el sabelotodo de su marido quien le dio la clave para salir de ese atolladero, para seguir avanzando en la dirección correcta. Isaac estaba leyendo un libro sobre el origen de las religiones donde se decía que el hombre primitivo descubrió pronto el valor trascendente de los gestos. Este hecho constituía un denominador común de todas las manifestaciones religiosas.
Cuando Isaac hizo este comentario en el tono afectado que le granjeaba tantas antipatías, Laura lo miró con la esperanza reflejada en el rostro.
Su marido siguió hablando de ceremonias y rituales en los que los gestos ponían a los mortales en contacto con la divinidad. No eran movimientos gratuitos y proliferantes sino precisos y escuetos. No se expandían en todas las direcciones como una plaga sin control sino que se encaminaban a un fin.
El mundo profano se servía también de este poder santificador de los…

Ver la entrada original 243 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s