PARA TI, ISABEL

chojesus

rosa_salvador-dali

Estaba…
estaba en medio del camino
envuelto por la seda negra de la oscuridad.
Estaba en medio del desierto
enterrándome en sus dunas,
sin poder andar.
Estaba…
estaba en aquel sediento campo,
sin olor a hierba, sin flores, sin paz.
Estaba navegando por los mares,
con la brújula rota,
con rumbo al azar.
Estaba…
Estaba intentando volar,
seguir de las aves su peregrinar.
Estaba sentado en mi puerta ya ajada,
cansada de tiempos,
de verme esperar.
Estaba…
estaba mi alma goteando angustias
y mi corazón dispuesto a parar.
Estaba sin sol, estrellas ni luna;
estaba charlando con mi soledad.
Y llegaste tú a mi reseco jardín,
rosa, la más bella,
de inexistente rosal,
y corte con mimo tu tallo espinoso,
y te llevé conmigo sin mirar atrás.
Y apareció el sol, la luna y el rumbo;
y se humedeció el seco trigal,
y no necesité brújula, ni barco, ni mares,

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