El paraguas que tenía miedo de abrirse

Martes de cuento

01_Agustin

Agustín era un paraguas como otro cualquiera. No era de color llamativo, ni tenía dibujos. Era pequeño, transparente y el único detalle original en él era su mango de color rojo escarlata del que estaba tremendamente orgulloso.

El diminuto paraguas era muy tímido. El día que Alberto lo estrenó lo lanzó por los aires para comprobar si volaba; desgraciadamente una ráfaga de viento lo arrastró con violencia y, al estrellarse contra el suelo, se le rompió una varilla.
Nadie lo arregló y quedó abandonado en el fondo del paragüero. A Alberto ya no le gustaba porque, aunque aún servía, no quería que lo viesen con un paraguas roto, no fueran a reírse de él.

Mientras tanto, la vida seguía. En el paragüero todos alardeaban de sus colores o del material del que estaban hechos. Pero a Agustín le espantaba tener que abrirse y mostrarse tal y como era. Y desde…

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