Nuevo relato ” Sueños en Otoño”

Todo comenzó un atardecer de otoño. Regresaba a casa de una excursión en tierra de Oia, cuando pasaba por uno de sus bosques me encontré con una situación algo sorprendente dos coches uno de ellos de policía detenidos en el arcén de la carretera, los policías estaban en el suelo. Cogí el móvil y llame a urgencias, ellos me pidieron datos y yo se los di. Me dijeron que me acercara a las víctimas para ver si estaban vivas y así lo hice. Los dos estaban conscientes, pero uno de ellos estaba más mal que el otro, ya que tenía una herida en la pierna, me arrodille a su lado, puse él manos libres de mi móvil y apreté a herida para que sangrase menos, a los pocos minutos oí un sonido, y al agente decir.
Vete mientras puedas, coge el coche y vete, estas en peligro.
Le mire y no me fui seguí allí, mis extremidades inferiores estaban pegadas al suelo mi cuerpo no quería moverse, no respondía.
De repente salió de unos matorrales una mujer o eso creí yo, me miraba con ojos felinos, su expresión era muy fría (me daba miedo pero me quede allí), ella me empezó a hablar.
– Déjalo morir es malo
– No, no lo es, es un ser humano y necesita ayuda.
– Es malo
Sus ojos se ensancharon más parecían más amenazantes.
– No, no me iré, no los voy a dejar aquí solos.
De repente sale otra mujer, muy parecida a la primera lo único que la diferencia de la anterior es su ropa, ya que está repleta de sangre, junto con sus manos, el agente me coge de la mano y me dice.
– Vete, déjanos. Vete lo más rápido posible.
– No, no voy a dejarles aquí solos.
Los minutos pasaron, ellas me miraban amenazantes, pero no tenían intención de hacerme daño o eso era lo que a mí me parecían. Parecían estar poseídas por algo, pero me seguían mirando, hasta que se empezaron a escuchar los sonidos de la ambulancia y policía su mirada cambio a terror, pero no huyeron al bosque como yo pensaba.
Cuando llegaron me fije en el coche aparcado junto al de los policías, estaba viejo, oxidado, como si llevara en aquel sitio mucho tiempo. Llegaron los sanitarios y atendieron a los heridos mientras los agentes cogían a las dos chicas y se las llevaron.
Los periódicos no dijeron nada interesante, la noticia se olvidó pronto, pero mi mente y mis sueños me los recordaban día tras día.
Un día decidí volver al lugar, ya que pensaba que debería haber alguien más en ese bosque y de aventurera fui andando sendero por sendero hasta que llegue al hueco de una piedra y allí note que alguien me observaba, me acerque y vi a una niña de unos seis años, lo primero que me dijo fue que si le iba a hacer daño, ya que su mama y tía no habían regresado.
Yo la abrace diciéndole que no le iba a pasar nada, le di una chaqueta nueva ya que hacía frío estábamos en pleno otoño.
Le dije que la acompañaría a don de la policía donde estaría a salvo hasta que pudieran recogerla algún familiar, ella aceptó a regañadientes pero vino con migo.
Mientras caminábamos hacia el coche sentí que alguien nos seguía a paso acelerado, yo asustada me escondí detrás de unos matorrales, el hombre que nos seguía era de un metro ochenta de unos treinta años y con ojos cansados, la niña asustada me dijo que era malo, que a su mama le había hecho daño, mucho daño.
Yo, asustada emprendí camino hacia otra parte del bosque lejos del estacionamiento donde había dejado el coche. Intentaba llegar a otra carretera a unos quince metros más o menos de donde estábamos, posiblemente por allí avería gente que nos ayudaría, ya que el cementerio estaba cerca.
Pero no fue así, llegamos a la carretera y la noche se nos hecho en cima, yo con temor a que nos hicieran daño, decidí ir hacia el cementerio, ya que en algún sitio nos podríamos esconder. En el cementerio encontramos una separación entre las sepulturas y la iglesia, allí nos metimos las dos para no ser vistas.
Pasaron las horas y oímos pasos alguien se acercaba, ese mismo hombre y otro más miraban sepultura por sepultura para encontrarnos, y yo asustada empecé a rezar, porque estaba aterrada por lo que nos podía suceder, porque estábamos lejos de donde había civilización y por qué nadie que me conociera sabía que yo estaba allí.
Pero un milagro sucedió, de repente una luz cegadora, salió ente las tumbas cercanas a donde estábamos nosotras, asustando a nuestros enemigos. Uno de ellos tardo en escapar pero el otro corrió despavorido.
Cuando el segundo salió corriendo, por terror, salí de mi escondite para ver lo que pasaba, y vi almas, sonriendo, me acerque a ellas, para verlas con más detenimiento y algunas desaparecieron, otras me miraban sonriendo. Al final me metí en el hueco sabiendo que no me pasaría nada que estaría a salvo en aquel lugar que tanto nos aterraba.
Unas horas después me desperté en cama, descubriendo que todo era un sueño.
Fin.
(hay personas que dicen que los sueños indican los temores de cada persona, otros que les enseñan a seguir el buen camino, quien sabe lo que realmente son los sueños o también que me olvidaba, tener mucha imaginación).

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