Una canción para borrachos

DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Total, es un cobarde… — La frase me salió del alma. Con ella interrumpí Quiéreme mucho, el bolero que cantaba. Unos cuantos amigos nos habíamos reunido y descargábamos juntos, en la sala de la casa de mis padres en Cuba.

A mí no me haces cuentos… Habrán pasado cuarenta años pero todavía estás enamorado de la misma gente. Los haya separado lo que los haya separado.

Me soltó mi acompañante en la guitarra, alguien que cree que cuando nos embriagamos, saltamos los obstáculos que nos impone la sociedad; nos quitamos las máscaras y nos comportamos como payasos, actores trágicos o chiquillos pendencieros.

Hasta la generación que siguió a la mía, los ebrios de Cuba terminaban siempre por cantar Lagrimas negras de Miguel Matamoros o Quiéreme mucho, con música de Gonzalo Roig y versos de Ramón Gollury y Agustín Rodríguez. Aunque yo no había bebido la había…

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