Parte de un relato.

En un principio queria saludaros a todos que hace tiempo que no escribo por aqui, no es qu e os tenga olvidados, es que no tengo mucho tiempo.

Pero hace unos meses atras escribi para  desafiolitarario un relato para ver si tenía algo de suerte. Aun no se en que posición quede, pero por aqui os pongo el comienzo de esta historia.Cuando sepa en que posición quede os lo pongo en su totalidad.

 

Titulo: Reencuentro de una historia del pasado

Comienzo:

La noche empezaba ser oscura, muy oscura, ya que el cielo se estaba llenando de nubarrones de tormenta, con ansias de echar al suelo toda el agua que llevaba dentro.

Maira en ese momento se dirigía al encuentro con su amiga de juventud, había quedado para hablar del reencuentro de alumnos de FP de Administración que habría, el primer fin de semana del mes de Agosto.

Ella miraba hacia al cielo rezando para que no empezara a llover hasta llegar al parquin de la avenida Juan XXIII, hoy le toco encontrarse con todos los semáforos de la calle Progreso en rojo, ¿qué agobio verdad?, estar minuto aquí y allí esperando a que el semáforo se ponga en verde, pues ese  día le toco a  Maira de esperar hasta que llego al final de la calle, cogió hacia la derecha para seguir recto y hacer la pequeña subida que hay a la entrada del parquin de Juan XXIII, y por suerte pudo llegar antes de que lloviera.

Aparco el coche justo a la entrada, ya que había un pequeño hueco y se dirigió a las escaleras del aparcamiento, sacando la funda del paraguas y abriéndolo unos segundos antes de salir a la calle principal, junto al semáforo que la llevaría al bar de enfrente donde la esperaba su amiga.

Al entrar en el establecimiento un bar rejuvenecido de la época actual, con una barra a uno de los lados acompañada de taburetes, después mesas tanto con sillones como estas mesas que desde hace poco se han puesto de moda, con taburetes altos  dado que la mesa es rectangular y elevada, y en uno de sus laterales unas escaleras en forma de caracol que te llevaban a la parte de arriba donde la esperaba su amiga en uno de los asientos cómodos que componían el espacioso salón con mesas y una televisión enorme, donde los fines de semanas se llenaba de futboleros para ver los partidos de futbol, cómoda mente claro y también jugar al billar.

Sube a las escaleras y nada más entrar en el norme salón, se da cuenta que a su vieja amiga algo le pasa, sabe que está casada que tiene un trabajo normalito y que su marido está en paro desde hace tiempo, esto todo lo sabe hablando con ella por el Facebook, pero algo más le preocupa a su amiga, algo más que no es lo de ir a esa cena estudiantil.

Se acerca a ella, y espera a que se levante del sillón para darle un fuerte abrazo, cuando le da un tierno beso en la mejilla se da cuenta de que estuvo llorando.

  • ¿Qué te pasa?, le pregunta Maira, ¡cuéntame!, ya sabes que si puedo ayudarte estoy aquí para lo que sea.

Su amiga intenta hablar pero no puede, sabe que ella desde hace un tiempo  es su hombro para llorar pero no han quedado para contarle sus problemas, hace una mueca parecida a una sonrisa pero al final mira a la mesa resignada y se queda unos minutos en silencio, que para su amiga Maira eran eternos.

  • Vamos Tamara, ¡háblame!, ya sé que no hemos quedado paraqué me cuentes tus problemas personales, pero si necesitas hacerlo hazlo, desahógate, después ya hablaremos de lo demás.
  • Bueno, hola! Que mala soy ni siquiera te saludado al llegar, – No pasa nada viendo como estas, y conociéndote es lógico que te olvides de algo-. Es por mi suegra, hemos vuelto a discutir, me echa la culpa de que su hijo este en el paro y de que no halla luchado por ser funcionario del estado, que era lo que ella quería para su hijo.
  • Oh, como siempre te digo no le hagas caso, tú no tienes la culpa de que tu marido decidiera trabajar construyendo edificios y creando maquetas sobre ellos, en lugar de seguir con el legado de su padre y ser funcionario. Tampoco tienes la culpa de que la economía valla mal, de que los que antes tenían ideas para construir y para hacer sus ideas ahora les cueste más por el hecho de que la economía va fatal de que las cosas están caras y de que es muy difícil arriesgarse, porque si te arriesgas, te puede salir bien o mal, y vosotros dos no sois ricos que digamos.  Y tú marido fue el que decidió su trabajo y como lo quería hacer y  yo que sepa, aun no estabais casados, cuando el decidió hacer lo que él quería, no lo que le imponía su madre. Entonces sonríe y animo no le tengas en cuenta lo que ella te dice.
  • Gracias, no sé cómo me afecta tanto lo que ella me dice.- Yo si lo sé, eres demasiado negativa, crees que todo lo que te pasa a ti y a la gente que te rodea es por tu culpa, y eso no es así, ¡de acuerdo!.- Si, lo intentare, intentare ser más positiva.
  • Buen, pues ahora cambiando de tema, que te parece si vamos juntas a ese reencuentro antiguos alumnos de FP.
  • Por mí perfecto, lo malo es Abelardo, teme que mis ex compañeros me traten igual que me trataban cuando iba al colegio.
  • No mujer, dile a tu marido, que este tranquilo, que yo voy a estar hay para protegerte, ya sabes cómo en los viejos tiempos. Además todas cambiamos con el tiempo, o mejor dicho todas  y todos cambiamos.
  • Pues una de las, ya sabes, perfectas de clase, sigue siendo igual.
  • No creas según Linda, ¿te acuerdas de ella?,- sí, me acuerdo.- pues Valentina, es modelo, pero aunque ella presume de ser de grandes estilistas y muy conocidos, no es así, tiene en la gran manzana unta tienda de ropa cara, eso sí, pero modelo ya no es, aunque sigue teniendo la misma actitud de superioridad de siempre, pero tu ni caso, la otras dos Ximena y Catalina, ni te preocupes, Ximena es abogada, pero de la familia de su esposo, y su esposo no es nada más ni nada menos que Fernando, el pijo de clase, de estos dos y del hermano de él Isaac no te debes preocupar en absoluto, porque si hablamos de trabajo, el tuyo es más honrado que el de estos dos hermanos y el de su queridas mujeres, con mujeres te digo, que también la conoces, ya que es la otra guay de las tres, nuestra querida Cata, si Catalina, una chica que vive del dinero de su marido y que no hace nada de nada, solo vivir del cuento. Y con esto te digo, tu ni caso.
  • Valla, Linda te tiene bien informada.
  • Si y a ella la informa otra persona pero no me ha comentado quien es. Seguro que alguna de las demás chicas, ella se llevaba bien con todas.
  • Y sabes si van todos los de clase.
  • Me imagino, no lo sé, ya sabes que yo no soy la que la organiza, pero ¿Por qué preguntas?
  • Mi madre me comento que no todos van a cenas así, que el paso del tiempo la gente quiere olvidar su pasado y no recordarlo, y hay muchos de los de nuestra clase que seguro su pasado estudiantil lo querrían olvidar.
  • Ah! Pues no sé, tu madre tiene razón en eso, pero creo que no fuimos tan malos, ¿no te parece?, pero como diría la policía de una de mi  serie favorita, no me ha chivado nada mi confidente. Cuando me cuente te lo digo.
  • (sonriendo), vale ahora sí que la has armado, pobre Linda, pasa de ser una mera cuenta historias a chivata y confidente tuya.
  • Pues sí, pero no te preocupes ella ya está acostumbrada. Linda, a mí, me llama, la cerebrito de las computadoras, y creo que con eso ya estamos empatadas.
  • Vaya dos.

 

Mientras ellas dos siguen hablando y comentando lo que se van a poner para la cena de reencuentro de alumnos de FP, un joven de unos 27 años se dirigía  a su pueblo para rezar un momento, ante la tumba de su padre, La iglesia que databa en parte a la época de la conquista de Galicia por los Romanos, la presidia su tío, el hermano menor de su padre, era la única iglesia que estaba dentro del pueblo o mejor dicho la rodeaban las casas por todos los lados tanto a ella como al cementerio que estaba formado por nichos en el suelo en todo el alrededor de la iglesia y tanto la iglesia como los nichos estaban rodeados por un muro de piedra bien formado. Al subir las tres escaleras, y abrir la puerta de entrada al cementerio,  se dirige  a la derecha, ya que el cuarto nicho era el de su padre, Rodrigo Sénior, él según su madre claro, había heredado el talento de su padre  tanto en vestir, en cuerpo y alma,  como en  saber conseguir lo que quería  de la gente en el menor tiempo posible. Pero era normal, su trabajo era ser, intuitivo, fijarse en los pequeños detalles, y averiguar según técnicas quien le mentía y quien le decía la verdad.

Lo echaba mucho de menos, aun en el ambiente de su subconsciente  sonaba  el  eco de sus frases características, como ten cuidad hijo, no hagas nada que tu no quisieras que te hicieran, se bueno, que los buenos se ganan el cielo, lucha y se feliz. Eso último se lo había chico el día que lo encontró bañado en sangre en el salón de su casa. Y desde ese día juro vengarse de su asesino y hacerlo desaparecer para siempre, pero el tiempo puso a su asesino en el camino de  la inconsciencia, aun se acordaba del día que descubrió quien había asesinado a su padre, había dejado todo para ir a vengarse, hasta había cogido vacaciones, para que sus jefes no se enteraran, pero en el momento de llegar al lugar, se dio cuenta que no valía para nada la venganza, ya que destruiría su carrera si le hacía algo a aquel hombre, y se fue de allí, al recordar lo que le decía su padre, y decidió que la venganza no era lo suyo. Pocos años después se enteró que ese hombre murió enfermo de Alzheimer y solo.

Y hoy, después de pasar dos años trabajando en el extranjero, regresaba a su tierra natal, no solo ver a viejos amigos, sino para otro trabajo, uno que unos pocos como él, podían hacer.

Después de rezar, se dirigió a la casa que sus padres tenían en el  pueblo, que estaba por detrás del cementerio, a ver si su madre había dejado alguna cosa para comer, mientras andaba ese pequeño trayecto,  pensaba en lo extraño que era ahora su pueblo, las calles estaban desiertas, había pocos vecinos y todos ellos mayores,  estaban dentro de sus hogares al fresco, aun se acordaba cuando su madre le dejaba con sus abuelos y  él se les escapaba para jugar con los vecinos más jóvenes, ahora todos ellos vivían lejos del pueblo y las casas de sus abuelos o habían sido vendidas a otras personas o las alquilaban en verano. Pero la mayor parte del año estaba cerradas. Y su pueblo parecía un pueblo fantasma.

 

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